Cocinar en la calle: familias cubanas optan por cocinas improvisadas ante crisis de gas licuado

La falta de servicios esenciales en la isla ha obligado a sus pobladores a improvisar para poder cocinar. Con pequeñas estructuras de hierro, leña, plástico y pocos lapsos de fuego logran calentar la poca comida que tienen.

Cocinando en la calle - Familias cubanas sin gas licuado, Cuba - Cortesia Food monitor program
Cocinando en la calle - Familias cubanas sin gas licuado, Cuba (Infobae Cuba/ Cortesia Food monitor program)
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Cuba enfrenta una escasez de gas licuado de petróleo que limita la capacidad de los hogares para cocinar. La distribución estatal es irregular y se administra con cupos: en febrero, La Habana, Artemisa y Mayabeque recibieron 15 mil cilindros diarios, con un máximo de uno por contrato. En varias provincias orientales, los reportes indican interrupciones que se prolongan desde enero.

La crisis coincide con apagones extensos y con la falta general de combustibles, lo que deja a muchas familias sin gas ni electricidad. En ese contexto, crece el uso de carbón y leña, mientras el mercado informal ofrece cilindros a precios elevados y, en algunos casos, en dólares.

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El problema combina faltantes de combustible, baja capacidad de refinación y dificultades en la distribución. (Infobae Cuba/ Cortesia Food monitor program)
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También coincide con cortes prolongados de electricidad, por lo que muchas familias han perdido dos de sus principales opciones para preparar alimentos. (Infobae Cuba/ Cortesia Food monitor program)
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El efecto cotidiano es directo: cuando no hay GLP ni electricidad, hogares recurren a carbón, leña, queroseno o fogones improvisados. (Infobae Cuba/ Cortesia Food monitor program)
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Esas alternativas elevan el gasto familiar, agravan los riesgos de incendios y exposición al humo, y exigen más tiempo para conseguir combustible y cocinar. (Infobae Cuba/ Cortesia Food monitor program)
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Según expertos, la falta de gas licuado es una consecuencia de la escasez general de combustibles y del deterioro del sistema eléctrico. (Infobae Cuba/ Cortesia Food monitor program)
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Hasta una pequeña lata ha funcionado como método para calentar un poco de comida. (Infobae Cuba/ Cortesia Food monitor program)
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La falta de este servicio básico afecta la alimentación, la salud, el presupuesto de los hogares y la organización diaria de millones de personas. (Infobae Cuba/ Cortesia Food monitor program)
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En la isla hay provincias orientales acumulan meses de interrupciones y un acceso muy limitado al combustible. (Infobae Cuba/ Cortesia Food monitor program)
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Para los hogares, significa que la falta de GLP y los cortes eléctricos ocurren al mismo tiempo. La cocina eléctrica deja de ser útil durante las interrupciones del servicio, mientras el gas en cilindros no está disponible con regularidad. (Infobae Cuba/ Cortesia Food monitor program)

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