
El fenómeno de El Niño no solo representa un cambio en las condiciones meteorológicas de Costa Rica. El aumento de las temperaturas, la mayor exposición a la radiación solar y las variaciones en los patrones de lluvia pueden tener consecuencias directas sobre la salud de la población, particularmente entre quienes padecen enfermedades crónicas, adultos mayores, niños, embarazadas y trabajadores expuestos al aire libre.
El Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica reunió el criterio de especialistas de seis áreas para analizar los principales riesgos asociados con este fenómeno climático y advirtió que sus efectos pueden alcanzar distintos sistemas del organismo.
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Las proyecciones del Instituto Meteorológico Nacional (IMN) apuntan a un período caracterizado por temperaturas superiores al promedio, mayor radiación solar y modificaciones en las condiciones de lluvia. Este escenario puede favorecer complicaciones cardiovasculares, respiratorias, dermatológicas, alérgicas, renales y laborales.
El presidente del Colegio de Médicos y Cirujanos, Dr. Elliott Garita Jiménez, pidió a la población tomar medidas preventivas, pero descartó que el objetivo sea generar alarma.
“No se trata de generar alarma en la población, sino de hacer conciencia sobre un escenario que requiere prevención”, explicó Garita, quien señaló que las personas con enfermedades crónicas y otros grupos vulnerables podrían enfrentar un riesgo adicional.
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El especialista añadió que muchas de las complicaciones pueden evitarse mediante acciones sencillas, como mantener una adecuada hidratación, continuar los tratamientos médicos y prestar atención a las condiciones ambientales.
“Prepararnos siempre será más efectivo que reaccionar cuando aparecen las complicaciones”, afirmó.
El corazón bajo presión
Uno de los principales efectos de las altas temperaturas ocurre cuando el organismo pierde una cantidad importante de líquidos y se produce deshidratación.
Cuando esto sucede, la sangre puede concentrarse y el sistema cardiovascular debe realizar un mayor esfuerzo para mantener un flujo sanguíneo adecuado. Esta situación adquiere especial relevancia en adultos mayores y personas con enfermedades cardíacas o factores de riesgo cardiovascular.
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Desde su especialidad como cirujano cardiovascular y torácico, Garita explicó que la hidratación debe considerarse una medida de protección de la salud.
“La deshidratación puede hacer que la sangre sea más espesa y favorecer manifestaciones cardiovasculares en personas que ya tienen enfermedad arterial o factores de riesgo”, indicó.
El médico recomendó mantener una ingesta adecuada de líquidos y observar el color de la orina como una referencia sencilla para identificar posibles signos de deshidratación. También mencionó frutas con alto contenido de agua, como la sandía y el melón, como parte de una alimentación que puede contribuir al equilibrio hídrico.
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El calor puede afectar varios órganos
El impacto de las temperaturas elevadas no se limita al corazón. Para el especialista en Medicina Interna, Dr. Carlos Araya Fonseca, las altas temperaturas pueden comprometer prácticamente todo el organismo.
Las olas de calor se han relacionado con un incremento en hospitalizaciones y mortalidad asociadas con infartos, accidentes cerebrovasculares y descompensaciones de insuficiencia cardíaca. También pueden aumentar los episodios de insuficiencia renal, cálculos renales e infecciones urinarias.
Las personas con diabetes e hipertensión también pueden experimentar dificultades para mantener controladas sus enfermedades, mientras que el calor puede relacionarse con fatiga y afectaciones sobre la salud mental. Además, representa un factor de riesgo que debe vigilarse durante el embarazo.
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“Las altas temperaturas afectan múltiples órganos y sistemas. No estamos frente a un problema exclusivamente respiratorio o dermatológico”, manifestó Araya.
El médico insistió en que no se debe esperar a tener sed para comenzar a beber líquidos.
“Muchas personas creen que solo deben hidratarse cuando sienten sed, pero para ese momento el organismo ya inició un proceso de deshidratación”, señaló.
Polvo y humo complican la respiración
Las condiciones ambientales asociadas con períodos más secos también pueden favorecer la presencia de polvo, humo y partículas suspendidas en el aire.
El neumólogo Dr. Luis Ugalde Gamboa explicó que El Niño no provoca directamente enfermedades respiratorias, pero sí puede modificar las condiciones ambientales y aumentar la exposición a contaminantes que irritan las vías respiratorias.
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En personas sanas pueden aparecer síntomas como tos, congestión y sensación de presión en el pecho. El riesgo es mayor entre pacientes con asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), fibrosis pulmonar y otras enfermedades respiratorias.
“Cuando aumentan el polvo, el humo o las partículas finas en el ambiente, las vías respiratorias responden con inflamación e irritación”, afirmó Ugalde.
El especialista advirtió que los episodios de incendios forestales o quemas representan un riesgo adicional, debido a que las partículas presentes en el humo pueden penetrar profundamente en los pulmones y agravar tanto enfermedades respiratorias como cardiovasculares.

Las alergias también pueden intensificarse
La especialista en Alergología, Dra. Patricia Monge Ortega, explicó que el fenómeno no necesariamente genera nuevas enfermedades alérgicas, pero sí puede modificar las condiciones ambientales que favorecen la exposición a sustancias capaces de desencadenar síntomas.
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El aumento de las temperaturas, las variaciones en la humedad y los eventos climáticos extremos pueden modificar la presencia de alérgenos ambientales y favorecer exacerbaciones respiratorias.
En Costa Rica, donde las enfermedades alérgicas tienen una importante presencia, los especialistas recomiendan prestar especial atención a pacientes con asma y rinitis alérgica, así como a niños, adultos mayores, personas inmunosuprimidas y quienes padecen enfermedades respiratorias crónicas.
“Los fenómenos climáticos como El Niño nos recuerdan que el ambiente influye directamente en nuestra salud respiratoria”, manifestó Monge.
La especialista destacó la importancia de mantener bajo control las enfermedades alérgicas y consultar oportunamente ante un empeoramiento de los síntomas.
La piel también recibe el impacto
La mayor exposición a las altas temperaturas y a la radiación ultravioleta constituye otro de los riesgos señalados por los especialistas.
La Dra. Orietta Mata Jiménez, especialista en Dermatología y presidenta de la Asociación Costarricense de Dermatología (ASODERMA), advirtió que una mayor exposición solar puede aumentar el riesgo de quemaduras y cáncer de piel, además de favorecer o agravar enfermedades inflamatorias como el acné, la rosácea y diferentes tipos de dermatitis.
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El calor y la sudoración también pueden favorecer infecciones provocadas por hongos y bacterias.
Entre las personas que requieren especial protección se encuentran niños y recién nacidos, adultos mayores, personas de piel clara, pacientes con antecedentes de cáncer de piel o numerosos lunares, mujeres embarazadas, trabajadores al aire libre y personas con enfermedades dermatológicas crónicas.
Mata insistió en que el cuidado de la piel debe mantenerse durante todo el año.
“La piel tiene memoria. Cada quemadura solar aumenta el riesgo de padecer un cáncer de piel en el futuro”, señaló.

Trabajar bajo el sol también implica un riesgo
Los trabajadores que realizan sus labores al aire libre forman parte de los grupos más expuestos a las consecuencias del calor.
La especialista en Medicina del Trabajo, Dra. Viviana Gómez Sánchez, señaló que agricultores, trabajadores de construcción, mantenimiento vial, cuerpos de seguridad y recolectores de residuos, entre otros, pueden enfrentar un mayor riesgo de deshidratación, agotamiento por calor, golpe de calor, lesiones renales agudas y complicaciones cardiovasculares.
La médica también cuestionó la percepción de que las personas acostumbradas a trabajar bajo el sol están protegidas.
“Existe una percepción errónea de que estar acostumbrado al calor elimina el riesgo”, explicó Gómez.
La aclimatación puede mejorar la tolerancia fisiológica, pero no elimina la posibilidad de sufrir enfermedades relacionadas con las altas temperaturas.
Además, el calor puede afectar directamente el desempeño de los trabajadores. A medida que aumenta la temperatura corporal, pueden disminuir la concentración, memoria de trabajo, coordinación, capacidad para tomar decisiones y velocidad de reacción, aumentando así el riesgo de accidentes.
Por ello, la especialista recomendó combinar medidas individuales y empresariales: hidratarse antes de sentir sed, establecer pausas de recuperación, trasladar las tareas más exigentes a las horas menos calurosas, utilizar ropa ligera y protector solar, además de capacitar al personal para reconocer oportunamente los síntomas asociados con el calor.
Para el Colegio de Médicos y Cirujanos, el escenario que plantea El Niño requiere anticipación y vigilancia. La recomendación general es que las personas con enfermedades crónicas mantengan sus tratamientos, vigilen cualquier cambio en sus síntomas y adopten medidas de protección frente al calor, la radiación solar y la contaminación del aire.
El llamado de los especialistas es claro: la prevención puede reducir el impacto del fenómeno sobre la salud, especialmente entre las personas que ya presentan condiciones médicas o que, por su edad, actividad laboral o características particulares, enfrentan una mayor exposición a sus efectos.
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