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Más de 2,000 adultos mayores en Panamá quedarán bajo un nuevo esquema de supervisión

Las autoridades establecerán protocolos para detectar deficiencias en albergues, dar seguimiento a las irregularidades e incorporar atención mediante telemedicina.

Una mujer mayor, acostada en una cama de hospital con barandales de metal, estira su brazo hacia un vaso de agua y un botón de llamada en la mesa de noche.
Más de 2,000 adultos mayores viven en los más de 80 centros que son supervisados anualmente por el MIDES en Panamá. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Más de 2,000 adultos mayores que viven en centros de atención integral en Panamá quedarán bajo un nuevo esquema conjunto de vigilancia sanitaria y social, mediante un acuerdo entre los ministerios de Salud (Minsa) y Desarrollo Social (MIDES).

La estrategia abarcará más de 80 establecimientos públicos y privados y busca detectar desde deficiencias sanitarias hasta posibles situaciones de abuso contra sus residentes.

El convenio establece supervisiones coordinadas entre ambas instituciones, con evaluaciones de infraestructura, higiene, bioseguridad, expedientes clínicos, manejo de medicamentos y condiciones sociales.

También contempla seguimiento a las recomendaciones realizadas después de cada inspección, atención de urgencias, acceso a medicinas y la incorporación progresiva de servicios de telemedicina.

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Una mujer de espaldas atiende a una persona sentada en un hogar humilde, con paredes desgastadas y una ventana abierta a una barriada. Documentos y medicinas en la mesa.
Las nuevas inspecciones revisarán condiciones sanitarias, infraestructura, higiene, bioseguridad y manejo de medicamentos en los establecimientos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La medida adquiere relevancia ante el acelerado envejecimiento de la población panameña. El último Censo Nacional de Población, realizado en 2023, confirmó un cambio importante en la estructura demográfica: las personas de 65 años y más representaban el 9.8% de los habitantes, frente al 7.4% registrado en 2010.

El Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC) utiliza además los 60 años como referencia para sus indicadores sobre adultos mayores, aunque las estadísticas demográficas generales también presentan información desde los 65 años.

Los resultados censales muestran que Panamá avanza hacia una población proporcionalmente más envejecida, mientras disminuye el peso relativo de los grupos más jóvenes.

La ministra de Desarrollo Social, Beatriz Carles, explicó que el MIDES supervisa anualmente más de 80 centros donde residen adultos mayores. De estos establecimientos, 13 reciben subsidios, dos subvenciones y uno es administrado directamente por la institución.

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En conjunto, más de 2,000 personas viven actualmente en estos espacios, según las cifras proporcionadas por la entidad.

Las personas de 65 años y más representaban el 9.8% de la población panameña en 2023, frente al 7.4% registrado en 2010. Europa Press
Las personas de 65 años y más representaban el 9.8% de la población panameña en 2023, frente al 7.4% registrado en 2010. Europa Press

“Vamos a tratar de monitorear todo el estado de salud de estas personas”, señaló Carles, quien explicó que la participación del Minsa permitirá llevar atención sanitaria directamente a los establecimientos.

La funcionaria reconoció, sin embargo, que todavía queda trabajo pendiente, principalmente la elaboración de protocolos que definan cómo deberán desarrollarse las visitas e intervenciones.

Uno de los cambios principales será la creación de un cronograma anual de inspecciones conjuntas, en lugar de mantener esfuerzos separados entre ambas entidades. Funcionarios de enlace serán designados para agilizar la comunicación y activar respuestas cuando se detecten problemas que requieran intervención inmediata. Además, los informes de cada supervisión serán compartidos entre Minsa y MIDES.

El ministro de Salud, Fernando Boyd Galindo, señaló que el convenio también permitirá vigilar posibles situaciones de abuso contra adultos mayores institucionalizados, una población que calificó como particularmente vulnerable.

La fiscalización, por tanto, no quedará limitada al cumplimiento de normas sanitarias, sino que incorporará las condiciones de bienestar y el respeto de los derechos de los residentes.

La ministra de Desarrollo Social, Beatriz Carles, señaló que todavía deberán elaborarse protocolos para las visitas e intervenciones que realizarán conjuntamente ambas instituciones. Intagram
La ministra de Desarrollo Social, Beatriz Carles, señaló que todavía deberán elaborarse protocolos para las visitas e intervenciones que realizarán conjuntamente ambas instituciones. Intagram

Las inspecciones deberán revisar desde el estado físico y sanitario de las instalaciones hasta los expedientes clínicos, pasando por higiene, medidas de bioseguridad y almacenamiento y suministro de medicamentos.

El propósito es obtener una evaluación integral de cada establecimiento y detectar deficiencias antes de que representen un riesgo para quienes viven allí.

Otro componente será la telemedicina. Boyd Galindo adelantó que el Minsa prepara el lanzamiento de un sistema de atención médica remota que podría beneficiar tanto a residentes de estos centros como a adultos mayores que permanecen en sus hogares.

La intención es que determinadas consultas puedan realizarse sin trasladar al paciente hasta hospitales o centros de salud.

El ministro argumentó que movilizar a una persona mayor puede representar costos económicos y una importante carga logística para las familias, especialmente cuando necesita asistencia de familiares o cuidadores.

El ministro de Salud, Fernando Boyd Galindo, indicó que uno de los objetivos será detectar posibles situaciones de abuso contra adultos mayores en condición de vulnerabilidad. Cortesía
El ministro de Salud, Fernando Boyd Galindo, indicó que uno de los objetivos será detectar posibles situaciones de abuso contra adultos mayores en condición de vulnerabilidad. Cortesía

La atención remota permitiría resolver determinados casos desde el lugar de residencia y determinar cuándo realmente resulta necesario trasladar al paciente para recibir atención presencial.

Salud trabaja paralelamente en una reestructuración del sistema de atención mediante ambulancias, según adelantó Boyd Galindo.

La intención es articular ese servicio con las nuevas herramientas de atención remota para disponer de una respuesta más organizada cuando un adulto mayor requiera asistencia urgente o traslado hacia una instalación sanitaria.

El desafío crecerá durante las próximas décadas. Los resultados del censo muestran que la edad mediana de los panameños llegó a 30 años en 2023, frente a 27 años en 2010, 24 en 2000 y apenas 22 años en 1990.

Al mismo tiempo, se redujo considerablemente la proporción de menores de 15 años, una transformación que confirma el envejecimiento gradual del país.

El INEC ya utiliza los resultados del Censo de 2023 como base para proyectar la estructura de la población panameña hasta 2050, información que será determinante para dimensionar las necesidades futuras en salud y protección social.

En ese escenario, el acuerdo entre Minsa y MIDES busca comenzar por una población especialmente vulnerable: más de 2,000 adultos mayores que actualmente dependen de centros de atención para su cuidado cotidiano.

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