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Israel y Líbano retomarán en Roma las negociaciones sobre el desarme de Hezbollah a principios de septiembre

Washington actuará como mediador en un proceso que busca consolidar el acuerdo marco firmado en junio y avanzar en el despliegue del Ejército libanés en el sur

Israel y Líbano retomarán en Roma las negociaciones sobre el desarme de Hezbollah a principios de septiembre (REUTERS/Amir Cohen/Archivo)
Israel y Líbano retomarán en Roma las negociaciones sobre el desarme de Hezbollah a principios de septiembre (REUTERS/Amir Cohen/Archivo)
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Estados Unidos auspiciará a principios de septiembre en Roma una nueva ronda de conversaciones entre Israel y Líbano, anunció el martes un funcionario del Departamento de Estado bajo condición de anonimato. La cita busca dar continuidad a un proceso diplomático que Washington coordina desde abril y que atraviesa uno de sus momentos más delicados por la negativa persistente de Hezbollah a desarmarse.

La vía política se reanudará en Roma a principios de septiembre, y las conversaciones continuarán entretanto en Beirut, Jerusalén y Washington”, dijo el funcionario, según informó France Presse. La declaración se produjo tras la séptima sesión de negociaciones, celebrada la semana pasada en la capital italiana entre delegaciones técnicas de ambos países.

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El funcionario estadounidense señaló que “el marco está en proceso de aplicación, las primeras zonas piloto están operativas y los grupos de trabajo han armonizado su terminología, sus mapas y sus procedimientos”. Con esa descripción, Washington buscó proyectar avances concretos en un proceso que enfrenta resistencias tanto militares como políticas en el terreno.

Para entender el punto en el que se encuentra hoy la negociación conviene remontarse a marzo, cuando Hezbollah lanzó cohetes contra Israel en apoyo a Irán y arrastró a Líbano a la guerra regional desatada en Medio Oriente. Israel respondió con bombardeos aéreos intensivos y una invasión terrestre en el sur del país que, según cifras oficiales libanesas, dejó más de 4.300 muertos. Ese episodio marcó el quiebre que obligó a Washington a impulsar un canal de diálogo directo entre Jerusalén y Beirut, inédito por su formato, aunque los dos países permanecen técnicamente en estado de guerra.

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Varias personas y periodistas se acercan a un lugar afectado por los ataques israelíes que tuvieron lugar en la madrugada del jueves, según la agencia estatal de noticias libanesa NNA, en Burj al-Shamali, en el sur de Líbano, el 6 de agosto de 2026
REUTERS/Stringer
Varias personas y periodistas se acercan a un lugar afectado por los ataques israelíes que tuvieron lugar en la madrugada del jueves, según la agencia estatal de noticias libanesa NNA, en Burj al-Shamali, en el sur de Líbano, el 6 de agosto de 2026 REUTERS/Stringer

El resultado de esas gestiones fue el acuerdo marco firmado a finales de junio, que estableció el despliegue del ejército libanés en “zonas piloto” evacuadas por las fuerzas israelíes, que aún ocupan parte del sur de Líbano. Ese despliegue quedó condicionado al desarme de Hezbollah, la exigencia central de Israel y de Estados Unidos que hasta ahora no ha sido aceptada por el movimiento chiita.

Hezbollah ha rechazado en reiteradas ocasiones el acuerdo y se niega a entregar su arsenal, una postura que el secretario general del grupo, Naim Qassem, ha reafirmado en discursos públicos durante las últimas rondas de Roma. La negativa constituye el principal obstáculo para que el proceso avance hacia la etapa siguiente, centrada en una eventual retirada israelí adicional del sur libanés.

A pesar del alto el fuego vigente desde junio, Israel continúa realizando ataques puntuales en territorio libanés, que atribuye a la necesidad de neutralizar infraestructura de Hezbollah. Esa dinámica ha generado fricciones dentro de las propias negociaciones: el funcionario estadounidense reconoció que la última ronda en Roma sufrió demoras a raíz de operaciones militares israelíes ejecutadas durante el encuentro.

Según el mismo funcionario, el Grupo de Coordinación Militar para el Líbano, mecanismo trilateral integrado por representantes de Israel, Líbano y Estados Unidos que supervisa la implementación del acuerdo, logró “proporcionar rápidamente información precisa a ambas partes” tras esos incidentes, lo que permitió mantener la comunicación entre delegaciones y evitar una ruptura del diálogo.

El desafío de fondo sigue siendo el mismo desde abril: Israel condiciona cualquier retirada adicional a una verificación efectiva del desarme, mientras Líbano presiona por una salida más rápida de las tropas israelíes. Mientras esa brecha no se cierre, el proceso seguirá avanzando en clave técnica, sin garantías de un desenlace político inmediato.

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