Sequías y lluvias extremas ponen en riesgo la seguridad alimentaria costarricense

Las variaciones en el clima han provocado alteraciones en la distribución de especies, generando preocupación en áreas rurales debido a la disminución de la producción agrícola y la transformación de la biodiversidad terrestre y acuática

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Cosechas inestables serán la nueva normalidad global por cambio climático
(Freepik)

Costa Rica enfrenta una presión creciente sobre su agricultura y recursos naturales por el aumento de temperaturas y la intensificación de las sequías y lluvias extremas, fenómenos que generan impactos directos en la biodiversidad y la disponibilidad de alimentos. El país, reconocido internacionalmente por su política de protección ambiental, avanza en la implementación de estrategias de adaptación y mitigación climática para mantener la resiliencia de sus ecosistemas, especialmente en sus áreas silvestres protegidas.

Según informó el Ministerio de Ambiente y Energía, la entidad gubernamental responsable de política ambiental, en su plan nacional citado por EFE, las estadísticas del Instituto Meteorológico Nacional de Costa Rica, la agencia oficial de meteorología, muestran una tendencia sostenida: desde 1960, la temperatura media anual ha subido entre 0.2 y 0.3 °C por década.

Además, desde 1950, se ha detectado un crecimiento en la frecuencia de precipitaciones extremas, vinculado al calentamiento del océano Atlántico tropical. Este cambio climático ha incrementado la frecuencia y la gravedad tanto de inundaciones como de sequías, afectando amplias zonas productivas y comunidades rurales, según EFE.

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El incremento de las temperaturas altera ciclos agrícolas y ecosistemas

Las proyecciones del Ministerio de Ambiente y Energía alertan sobre la afectación que estos cambios ya ejercen sobre la biodiversidad. Las consecuencias incluyen modificaciones en la fisiología de especies, desplazamiento geográfico de plantas y animales, propagación de enfermedades y reducción en las tasas de reproducción. El reporte subraya que estos efectos comprometen a mediano plazo la disponibilidad de alimentos y el equilibrio ecológico.

En la imagen de archivo, vista de un campo de girasoles seco. EFE/ Zsolt Czegledi
En la imagen de archivo, vista de un campo de girasoles seco. EFE/ Zsolt Czegledi

En términos numéricos, el número de días y noches cálidos ha aumentado en 2.5 % y 1.7 % respectivamente por década, mientras que los días y noches fríos disminuyeron en 2.2 % y 2.4 %, también por década, según los registros del Instituto Meteorológico Nacional de Costa Rica.

En la región de Llano Grande, en la provincia de Cartago, las consecuencias ya se traducen en pérdidas para la producción agraria. Agricultores locales, entrevistados por EFE en una visita de campo, relatan una prolongación de la época seca, lo que ha impedido la siembra en cultivos clave como la cebolla, la papa y la zanahoria. El calendario agrícola depende ahora más que nunca de la llegada de lluvias puntuales en mayo, un escenario de incertidumbre que marca la producción.

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Mayor vulnerabilidad y presión sobre los recursos hídricos

La tendencia climática deja patente una vulnerabilidad creciente de la población ante la disminución de la disponibilidad de agua. El impacto no solo se percibe en el consumo humano, sino que repercute en los ecosistemas, la práctica agrícola y la oferta de alimentos. Los registros históricos y las declaraciones de los productores aportan pruebas concretas de que el cambio climático ha empezado a modificar el patrón de lluvias y el régimen térmico al que costarricenses y su economía han estado acostumbrados.

Hombre con guantes y botas riega un campo de lechugas y coles con una manguera, mientras el sol se pone, iluminando el chorro de agua. Al fondo, una tubería.
Un agricultor riega una plantación de lechugas y coles con agua residual tratada, utilizando una manguera en un campo bañado por la luz del atardecer. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para el Ministerio de Ambiente y Energía, el cambio climático ya genera efectos en los ecosistemas y transforma la biodiversidad. Las modificaciones en la fisiología de las especies, alteraciones en la distribución geográfica de plantas y animales, propagación de enfermedades, cambios en la disponibilidad de alimentos y bajas tasas de reproducción pueden ser algunas de las consecuencias a mediano plazo, según explicó la entidad a EFE.

Costa Rica sostiene la búsqueda de soluciones frente a estas transformaciones ambientales con un enfoque que integra tanto la protección de la biodiversidad como la adaptación de la productividad agrícola, en un país donde el clima define el acceso a recursos esenciales y el futuro del desarrollo económico.

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