Científicos trabajando en el Instituto Malbrán (REUTERS/Agustin Marcarian)
Científicos trabajando en el Instituto Malbrán (REUTERS/Agustin Marcarian)

El cierre de las fronteras decretado hasta el 31 de marzo dejó a científicos, investigadores y profesores mientras desarrollaban estadías de investigación y formación fuera del país. Mientras el ministerio de Ciencia, a cargo de Roberto Salvarezza, prepara las primeras gestiones para asistir a los expatriados, el relato de los “cerebros” se parecen al de otros de miles argentinos varados: vuelos cancelados, falta de fondos, alquileres por vencerse y la angustia de no saber cuándo será el regreso.

Carla Bustos (37) es veterinaria y docente de la Universidad de Buenos Aires. Llegó el 19 de febrero a Inglaterra por el financiamiento de un proyecto PICT y estuvo en Kentford, un pueblo inglés donde realizó una estancia de investigación junto a la organización caritativa Animal Health Trust para especializarse en el estudio de “strangles”, una enfermedad presente en los caballos. Para la investigadora, se trataba de una posibilidad “espectacular para aprender sobre el análisis de génomas" de este tipo de animales.

Pero todo empezó a complicarse con el cierre de fronteras. “No solo tengo mi vuelo de Norwegian cancelado ya dos veces, sino que el Animal Health Trust ha anunciado su cierre definitivo el 31 de marzo por insolvencias financieras”, escribió en su cuenta de Facebook días atrás. "Cuando declararon el cierre del Animal Health Trust y todo mundo se quedó acá sin trabajo fue el gran disparador de la situación de locura. Nunca quise volver gratis, sino encontrar un vuelo pagable para un docente universitario como yo”, comentó a Infobae.

La investigadora contó los días de preocupación que vivió en las últimas semanas. Aunque está de acuerdo con el cierre de las fronteras como medida de profilaxis, tuvo que padecer todos los dolores de cabeza que implica encontrar un techo y gestionar un pasaje en medio del caos global de las aerolíneas y sus cancelaciones. Sin embargo, Bustos se considera una privilegiada en el universo de varados: siempre contó con el acompañamiento de la UBA -que se puso a disposición de concretar una ayuda económica- y de su grupo de investigación anfitrión, el cual le garantizó un techo.

“Con el cierre de fronteras me anoté en el formulario de la embajada argentina en Londres. Siempre fueron muy atentos, pero hacen lo que pueden y con los recursos que tienen. Estoy agradecida de la calidad humana, tal vez sin soluciones reales y tangibles, pero eso no es poco ante una situación extrema como esta”, sostuvo.

“Ahora puedo contar calmada porque cuento con alojamiento y pude reprogramar mi vuelo para mayo, si es que la situación internacional me permite volver”, agregó. “Hay gente en situaciones mucho peores que yo, se está pagando fortunas en alojamiento aún si venís por trabajo o estudio".

Desde el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación indicaron a este medio que se están recopilando la información de los casos de investigadores fuera del país en conjunto con las distintas universidades, organismos científicos e institutos de investigación. Las prioridades de repatriación, sin embargo, son definidas por Cancillería.

“Estamos trabajando con el Conicet por este tema. Hasta el momento, en el Ministerio tenemos 25 pedidos de científicos en el exterior y los redirigimos a Cancillería, que están trabajando también con Aerolíneas Argentinas y la Fuerza Aérea para las repatriaciones. Pero es una situación que presenta su complejidad", sostuvo el ministro Roberto Salvarezza.

Según pudo relevar Infobae, el cierre de fronteras coincidió también con las dificultades burocráticas de la transición del cambio de gobierno, por ejemplo, con el pago de las becas doctorales y posdoctorales. De acuerdo a los testimonios y fuentes gremiales, los fondos no se giraron a tiempo y se registraron algunos atrasos, por lo que algunos investigadores tuvieron que financiar los gastos regulares desde su bolsillo.

“Las becas externas tienen montos de 2500 dólares mensuales y por un período tiempo importante, que van desde los dos meses a un año. Hubo un problema en que algunos estipendios no pudieron ser depositados porque no estaban abiertas las cuentas bancarias en el exterior o estaba faltando el mecanismo de implementación. Nosotros lo que tenemos relevado es que esto se estaba solucionando", precisó Salvarezza.

Sofía Vitali (34) es doctora en antropología y becaria posdoctoral del Instituto de Investigaciones Socio-históricas Regionales de Rosario. Desembarcó en la ciudad de México el 27 de noviembre de 2019 para incorporarse al Centro de Investigación y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS).

“Mi temática de investigación se vincula el análisis de programas de inserción socio-laboral para jóvenes en contextos de pobreza urbana y diversidad sociocultural de la ciudad de Rosario. Trabajo con población indígena de la comunidad Qom”, planteó a este medio.

Lo cierto es que la estancia de Vitali culminó el 20 de marzo. “Desde entonces se me han cancelado tres vuelos de la empresa LATAM, quienes tampoco me ofrecen posible fecha de reprogramación del vuelo. Actualmente me encuentro hospedada por una amiga ya que no cuento con los recursos necesarios para rentar habitación", completó.

La antropóloga, que además es delegada de ATE Conicet de Rosario, indicó que mantiene diálogo con Cancillería, pero que aún no recibió ningún tipo de asistencia. Durante su lapso de tiempo fuera del país tuvo que afrontar gastos que “no han sido eximidos del impuesto PAIS, a partir del cual todas nuestras transacciones sufren en encarecimiento del 30 por ciento”. "Sólo me han ofrecido incluirme en una lista de vuelos de regreso que se van conformando a partir de ciertas prioridades”, lamentó.

Miles de argentinos se encuentran varados en el exterior tras el cierre de fronteras dispuesto por Alberto Fernández.
Miles de argentinos se encuentran varados en el exterior tras el cierre de fronteras dispuesto por Alberto Fernández.

Las agrupaciones sindicales vienen expresando su preocupación y el malestar que tienen los científicos que quedaron en el limbo. Comenzaron con su propio conteo y gestiones con las autoridades del ministerio de Ciencia y Técnica, para que se atienda la solvencia económica y se produzcan las repatriaciones. Según la agrupación Jóvenes Científicxs Precarizadxs (JCP), en solo dos días unos diez investigadores se sumaron al relevamiento, mientras que la organización “Becarios UBA” recopiló unos 17 científicos varados en el exterior.

“La situación va evolucionando día a día, pero nos han llegado casos de becarias que han vuelto con sus propios recursos y que en todo este tiempo el Conicet no sólo no se hizo cargo del viaje de vuelta sino que tampoco se ha comunicado ni nada”, indicó Pedro Cataldi, delegado de JCP. "Desde nuestro gremio venimos reclamando que se intervenga en nuestra situación, tanto respecto a la asistencia por vuelos cancelados, como en gastos extraordinarios provocados por las cancelación y aceleración de pagos de remuneraciones y estipendios”, sostuvo a su turno Sofía Vitali.

Por su lado, desde el Poder Ejecutivo aseguraron que habrá recursos para alojamiento y viáticos para quienes no tengan otra fuente de financiamiento hasta tanto se extienda el cierre de fronteras. “Lo deseable es que regresen todos, queremos que vuelvan. la prioridad son quienes tienen mayor edad y son grupos de riesgo. Quienes deban quedarse en el exterior van a tener garantizada su permanencia cubierta y los fondos que necesiten”, sostuvo el ministro Salvarezza.

(@RCSalvarezza)
(@RCSalvarezza)

La veterinaria Bustos reconoce que en este contexto de crisis sanitaria los argentinos varados en el exterior no son una prioridad. "Hay un montón de gastos a nivel nacional, es algo que lo puedo entender. No soy de las que dicen ‘quiero que me vengan a buscar’, esa no es mi actitud. Pero sí quería desmitificar de que todos los que estábamos en el exterior eramos argentinos que no nos importó la cuarentena y salimos igual”, consideró.

Las medidas del Gobierno en Ciencia

En medio de la cuarentena obligatoria, el Gobierno se apoya en el sistema de Ciencia y Técnica para profundizar la detección de casos de coronavirus y enfrentar la emergencia sanitaria. Este viernes, se oficializó la creación de un fondo de más de 300 millones de pesos para financiar proyectos de investigación y desarrollo tecnológico para responder a la pandemia.

La iniciativa fue impulsada por la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i) y recibirá propuestas hasta el 10 de abril, donde cada beneficiario podrá solicitar una suma máxima en pesos equivalente a US$100.000. Según se indicó, se priorizarán aquellos proyectos que se propongan obtener resultados dentro de los primeros 60 días, pero también se aceptaran los que brinden soluciones en los primeros seis meses.

“Estamos abriendo la convocatoria para el desarrollo de prototipos de respiradores, insumos de equipamiento y protección del personal médico, kits de diagnósticos o antivirales, entre otros. Estamos jugando a contrarreloj”, indicó Salvarezza.

Desde la cartera de Ciencia se creó en las últimas semanas una unidad especial que comprende a la Agencia I+D+i, el Conicet, y los ministerios de Salud y Economía para coordinar las acciones para atender la crisis generada por el Covid-19. El objetivo es anticiparse y aprovechar la “ventaja” de tiempo antes de que la pandemia sea una realidad en todo el país.

En ese conjunto de acciones, el ministerio a cargo de Salvarezza sumó laboratorios a los 35 centros habilitados por el instituto ANLIS-Malbrán y el ministerio de Salud para la detección de casos de coronavirus. Y puso a disposición de tres empresas de base tecnológica una suma de 25 millones de pesos para que desarrollen "kits rápidos de diagnóstico de nivel mundial”.

“Tenemos que reforzar la capacidad de las detecciones. Tenemos monitoreados una decena de centros de investigación que podrían realizar 2500 detecciones por el método convencional, que utiliza el Instituto Malbrán y con 600 técnicos y becarios que se ofrecieron como voluntarios para hacer este tipo de diagnóstico. Es una reserva que puede utilizar el sistema de salud en caso de que así lo requiera y se desborde”, puntualizó Salvarezza.

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