
Wilmar Roldán, uno de los árbitros más reconocidos del fútbol colombiano, con motivo del lanzamiento de su libro Silbato de Oro, relató en entrevista las experiencias extremas que han marcado su vida en los estadios y por fuera de ellos. El antioqueño también habló sobre lo que le hace falta en su carrera y la historia sobre el silbato de oro con el que arbitró un partido profesional.
En declaraciones a Caracol Deportes Sábado, Roldán compartió cómo la violencia en su pueblo natal, Remedios, Antioquia, y los riesgos enfrentados en su carrera arbitral lo han puesto en varias ocasiones cerca de la muerte. “No me daba miedo yo salir de la casa y ver tres muertos ahí al frente, que eran vecinos míos o que muchas veces eran hasta amigos míos”, expresó, resaltando la crudeza de su entorno y el impacto que tuvo en su vida.
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Desde su infancia, Roldán estuvo rodeado de una realidad marcada por la presencia de grupos armados y la constante amenaza de la violencia. “Una zona muy complicada, una zona plagada, donde hay oro, hay problemas, hay grupos al margen de la ley. En ese momento había guerrilla, paramilitarismo, ejército, policía y los enfrentamientos eran constantes, las masacres eran pan de diario vivir”, recordó en sus declaraciones a Caracol Deportes Sábado.

La normalización de la muerte y el peligro era tal que, según sus palabras, “en cualquier momento podía ser yo el muerto, como le tocó a un tío mío, que lo sacaron de la casa en la madrugada y lo mataron y yo ese día me salvé porque no estaba en la casa y después llegaron por mí a decirme que, que me tenía que reclutar o, o, o que me fuera o, o terminaría muerto”.
El arbitraje colombiano fue su salvación. “Gracias al arbitraje, porque eso fue lo que me salvó. Yo les decía que yo no era un muchacho que estaba por ahí pendiente de lo ajeno, o con malos vicios, que yo era el chico que pitaba los partidos los domingos en la cancha del pueblo. Entonces, gracias a esa profesión, también me salvó la vida”, afirmó en la entrevista. Su dedicación al arbitraje no solo le permitió escapar de un destino trágico, sino que también le abrió las puertas a una carrera internacional.

Las amenazas y el peligro no desaparecieron con el paso de los años. Roldán recordó episodios familiares dolorosos, como el asesinato de su tío, y situaciones en las que su propia vida estuvo en riesgo. “Después llegaron por mí a decirme que me tenía que reclutar o que me fuera o terminaría muerto”, confesó, evidenciando la presión y el miedo que lo acompañaron en su juventud en Remedios.
Ya en su faceta profesional, Roldán enfrentó momentos de alto riesgo en los estadios. Uno de los episodios más dramáticos ocurrió durante un partido entre Quindío y Santa Fe. “En un partido Quindío-Santa Fe, donde desafortunadamente entraron muchos hinchas a la cancha y tocó salir huyendo porque eran demasiados con puñaletas, con armas blancas y con intención de pronto de provocar un daño mayor”, relató a Caracol Deportes Sábado. Este tipo de incidentes, según el árbitro, forman parte de las historias menos conocidas y más duras de su trayectoria, y están recogidas en su libro Silbato de oro.
A pesar de las adversidades, Roldán considera que estas experiencias han forjado su carácter y su manera de enfrentar la vida y la profesión. “Son cosas que, es como el devenir, ¿cierto? En un momento vos encontrás como ese don que Dios te envió por intermedio de alguien. En el caso mío fue por una profesora que pitó un penal y yo le discutí y que siempre que los jugadores me discuten cuando yo pito un penalti, me acuerdo de ese niño de diez años discutiéndole a una profesora que no era penalti”, compartió, mostrando cómo los recuerdos de su infancia siguen presentes en su labor diaria.

El árbitro también reflexionó sobre la importancia de la disciplina y la resiliencia para alcanzar el éxito en el arbitraje, y cómo su historia puede inspirar a otros. “No es solamente hablar de cosas exitosas, sino también de los fracasos que desafortunadamente también me tocaron pocos, pero que fueron fuertes”, señaló en la conversación con Caracol Deportes Sábado.
Tras superar la violencia y la pobreza, y después de haber enfrentado peligros tanto en su entorno personal como en el fútbol profesional, Roldán ha definido su vida por la capacidad de resistir y avanzar. Su historia, marcada por la superación y la lucha constante, refleja la determinación de quien aprendió a mirar de frente las dificultades y seguir adelante sin rendirse.
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