
La posibilidad de que Abelardo de la Espriella alcance la Presidencia de la República en 2026 abrió una discusión que trascendió las encuestas y las dinámicas tradicionales de campaña; su ascenso en la intención de voto no solo alteró el tablero electoral, sino que instaló una pregunta de fondo dentro del sistema político colombiano: qué podría significar para el país la llegada de un outsider de derecha radical a la Casa de Nariño en medio de uno de los periodos de mayor polarización institucional.
A pocos días de la primera vuelta presidencial, el abogado barranquillero se consolidó como uno de los candidatos con mayor crecimiento electoral. Su discurso de confrontación contra el petrismo, sus propuestas de choque en seguridad y economía y su narrativa de ruptura con las élites tradicionales encontraron eco en un electorado golpeado por la inseguridad, el desgaste económico y el desencanto frente a la política convencional.
PUBLICIDAD
Sin embargo, el fenómeno político de De la Espriella también despertó profundas inquietudes dentro de sectores académicos, económicos y diplomáticos. A diferencia de otros dirigentes tradicionales, el candidato construyó su capital político desde fuera del Estado, pues nunca ocupó cargos de elección popular, no administró entidades públicas y tampoco consolidó una estructura partidista robusta, aunque sí estuvo del lado del expresidente Álvaro Uribe Vélez. Esa combinación convirtió su eventual llegada al poder en uno de los escenarios más inciertos del proceso electoral.
Para entender qué implicaría una eventual presidencia suya, Infobae Colombia consultó al politólogo y asesor legislativo Felipe Melo y al académico de la Pontificia Universidad Javeriana Camilo González Vides, especialistas que analizaron los posibles efectos institucionales, económicos y geopolíticos de un gobierno encabezado por el dirigente de derecha.
PUBLICIDAD

¿Cómo sería un eventual gobierno de Abelardo de la Espriella?
Felipe Melo sostuvo que el sello distintivo de un eventual gobierno de De la Espriella aparecería desde los primeros meses de mandato mediante una estrategia de ruptura acelerada con buena parte de las políticas impulsadas durante el gobierno de Gustavo Petro.
Según explicó, el candidato construyó una narrativa política cercana a fenómenos de derecha radical en América Latina, especialmente aquellos que lograron capitalizar el desgaste ciudadano frente a los partidos tradicionales y las crisis económicas: “El gobierno de Abelardo de la Espriella sería, de todos los escenarios posibles, el de mayor incertidumbre institucional. Su candidatura ha construido una narrativa de ruptura total con el establishment político, fundamentalmente con el petrismo, que lo acerca al fenómeno de los outsiders de derecha radical que han irrumpido en distintas democracias latinoamericanas en la última década".
PUBLICIDAD
El analista consideró que las similitudes con figuras como Javier Milei o Nayib Bukele, presidentes de Argentina y El Salvador, respectivamente, no se limitaron al tono discursivo. También aparecieron en el diseño de las propuestas de gobierno.
“La analogía con Javier Milei en Argentina o con Nayib Bukele en El Salvador no es solo retórica: su propuesta de reducir el Estado en un 40%, desmantelar entidades, construir megacárceles de máxima seguridad y lanzar una ofensiva militar en los primeros 90 días comparte con esos gobiernos la lógica del ‘shock institucional’ como instrumento de transformación acelerada”, señaló Felipe Melo para Infobae Colombia.
PUBLICIDAD

No obstante, Melo advirtió que Colombia enfrentó una realidad distinta a la de Argentina o El Salvador. A su juicio, el problema histórico del país no radicó en un exceso de Estado, sino en su ausencia territorial: “El problema de ese modelo, aplicado a Colombia, es que el Estado colombiano —a diferencia del salvadoreño o del argentino de 2023— no tiene el problema de un Estado hipertrofiado, sino de un Estado históricamente ausente en vastos territorios, y la reducción draconiana del aparato público puede profundizar esa ausencia en lugar de corregirla”.
Dentro de ese escenario, uno de los primeros movimientos de De la Espriella probablemente habría sido la declaración de emergencia energética y la apertura inmediata al fracking (técnica de perforación utilizada para extraer petróleo y gas natural). La decisión habría simbolizado una ruptura frontal con la política ambiental del gobierno Petro y un retorno al modelo extractivo como eje central de crecimiento económico.
PUBLICIDAD
Para sectores empresariales y financieros, esa señal pudo representar un mensaje de confianza y estabilidad regulatoria. Sin embargo, el costo político y social también sería muy alto: “La declaración de emergencia energética en los primeros 90 días y la apertura al fracking serían señales inmediatas de ruptura con la política ambiental del gobierno Petro y de reactivación del sector extractivo como motor de la economía”.
La economía como punto importante en un eventual gobierno de De la Espriella
El politólogo también consideró que la propuesta de realizar auditorías internacionales al gobierno saliente habría generado fuertes choques institucionales desde el inicio del mandato; aunque la iniciativa se presentó como un ejercicio de transparencia y rendición de cuentas, el experto explicó que pudo convertirse en un foco de confrontación entre ramas del poder público.
PUBLICIDAD
“La auditoría internacional al gobierno saliente —promesa recurrente en su campaña— tendría un alto valor simbólico, pero un impacto institucional incierto: los órganos de control colombianos son independientes del Ejecutivo por mandato constitucional, y convertir una auditoría en instrumento de persecución política generaría fricciones con la Fiscalía, la Contraloría y la Procuraduría que podrían derivar en una crisis institucional en lugar de en un proceso de rendición de cuentas”, señaló el experto para Infobae Colombia.
La agenda económica también marcó uno de los debates más complejos de un eventual gobierno de Abelardo de la Espriella, ya que propuso una combinación de reducción del tamaño del Estado, disminución masiva de impuestos, desregulación económica y fortalecimiento del sector extractivo. Para algunos sectores empresariales, esa fórmula representaría una oportunidad de reactivación rápida, pero para otros, implicaría riesgos fiscales considerables.
PUBLICIDAD
“Reducir simultáneamente el gasto público y la carga tributaria sin un ajuste de shock sobre el servicio de la deuda produce déficits que el propio mercado, en el mediano plazo, castiga vía prima de riesgo”, adelantó que sería un eventual gobierno de De la Espriella, Felipe Melo.
La escogencia de su segundo al mando respondió precisamente a la necesidad de enviar señales de estabilidad técnica y moderación económica: “Su fórmula vicepresidencial, José Manuel Restrepo —exministro de Hacienda del gobierno Duque—, aporta la credencial tecnocrática que el candidato necesita para ser tomado en serio por los mercados, pero también introduce una tensión: Restrepo representa precisamente el tipo de cuadro político-institucional que De la Espriella dice querer desmantelar".
PUBLICIDAD
La “seguridad democrática 2.0” que propone el candidato de derecha
Uno de los ejes más visibles del programa de De la Espriella es en materia de seguridad; su propuesta de “remasterizar” la ‘Seguridad Democrática’ con la retoma de elementos centrales del modelo impulsado durante el gobierno de Álvaro Uribe: fumigaciones con glifosato, fortalecimiento militar, endurecimiento penitenciario y ofensivas directas contra estructuras criminales.
Dentro de ese paquete también sobresalió la construcción de diez megacárceles privadas y la incorporación de reservistas y veteranos en labores de seguridad barrial. Para Melo, esas propuestas conectaron con una demanda ciudadana de orden y control territorial, aunque también abrieron interrogantes sobre derechos humanos y límites constitucionales.
Melo señaló para Infobae Colombia: “El modelo Bukele redujo índices de homicidio en El Salvador en el corto plazo, pero a un costo en derechos humanos y erosión del Estado de derecho que las instituciones colombianas difícilmente podrían asumir sin activar mecanismos de control constitucional”.
El experto añadió que uno de los principales problemas de un eventual gobierno de De la Espriella habría sido la gobernabilidad legislativa y, aunque el candidato logró posicionarse mediáticamente como figura nacional, no consolidó una estructura parlamentaria fuerte ni una red territorial comparable con la de los partidos tradicionales.
“La mayor vulnerabilidad del proyecto político de De la Espriella es, paradójicamente, estructural: es el candidato con mayor coherencia narrativa de la contienda y el que carece de los recursos institucionales para convertirla en gobernabilidad (...) Su eventual llegada al poder replicaría el dilema clásico del outsider latinoamericano: la distancia con el establecimiento que lo catapulta electoralmente es la misma que lo condena a la parálisis legislativa", señaló el experto en su análisis.
Según Melo, ese escenario habría derivado en choques permanentes entre el Ejecutivo y el Congreso: “La historia colombiana reciente no ofrece ejemplos exitosos de gobiernos que hayan podido prescindir del Congreso para implementar agendas de transformación estructural; y la Constitución de 1991, con sus mecanismos de control cruzado entre ramas, fue diseñada precisamente para impedir concentraciones unilaterales de poder ejecutivo. Un gobierno De la Espriella en minoría parlamentaria enfrentaría el mismo escenario que Petro, pero con una base social de movilización más difusa y sin la legitimidad discursiva del campo popular para resistir los bloqueos institucionales”.

Ahora, en la política exterior, la posible llegada de Abelardo de la Espriella a la Casa de Nariño representaría un giro profundo, especialmente frente a Estados Unidos, Venezuela e Israel. Así lo plantea el analista internacional Camilo González, que describió un posible gobierno caracterizado por un alineamiento activo con Washington, una postura confrontacional frente al chavismo y una estrategia económica basada en la apertura hacia mercados asiáticos y el fortalecimiento del sector servicios.
Para el analista internacional Camilo González, el proyecto político del abogado barranquillero representa mucho más que una candidatura de derecha tradicional. A su juicio, se trata de una propuesta que buscaría redefinir el papel de Colombia en el escenario global, alejándose de modelos diplomáticos autónomos para alinearse de manera directa con Washington y sus principales aliados estratégicos.
Abelardo de la Espriella apostaría por Estados Unidos, Israel y una economía de servicios
El eventual gobierno de Abelardo de la Espriella comenzaría a perfilarse como una administración de fuerte alineamiento con Estados Unidos, confrontación abierta con el régimen de Nicolás Maduro y una apuesta económica enfocada en el crecimiento acelerado, la apertura comercial y el fortalecimiento del sector servicios. Así lo explicó el analista internacional Camilo González en entrevista con Infobae Colombia, donde analizó lo que podría representar una presidencia del abogado barranquillero tanto en política exterior como en materia económica.
“Con Abelardo de la Espriella, digamos, comenzamos con Venezuela porque, digamos que hay dos realidades. Una realidad de que efectivamente tuvo un éxodo con el principal testaferro, Nicolás Maduro (al referirse a Alex Saab) cuestión que yo creo que podría generar ciertos problemas con los Estados Unidos, particularmente con la administración Trump, pero por el otro lado, hay que decirlo, es un aliado, y de hecho, digamos, está el video en el cual hay una reunión con María Corina Machado”, afirmó González en diálogo para Infobae Colombia.
“Entonces, yo creo que para ganarse un poquito la amistad de los Estados Unidos, pues tratará de lavar un poco su imagen, tratará, pues obviamente, de afianzar mucho más o de resaltar mucho más su cercanía con María Corina Machado y ser, obviamente, muy, si se quiere, agresivo, combativo con el gobierno interino. Es decir, buscará que su imagen pasada, pues obviamente se ha olvidado, a partir, digamos, un poco de la idea de hacer declaraciones de que el gobierno de Venezuela tiene que pasar a las elecciones y, obviamente, apoyar activamente a María Corina Machado”, señaló.
En un eventual mandato de De la Espriella, consolidaría una política exterior basada en la cooperación estratégica con Estados Unidos, tanto en materia militar como comercial y diplomática: “En el caso de los Estados Unidos, más allá del problema que puede existir por esa cuestión, digamos, del pasado, creo yo que es, tal vez, de los candidatos junto con Paloma Valencia, que literalmente creen en el refugio por uno, es decir, en mirar a los Estados Unidos como el gran aliado que tiene Colombia”.
Según el analista, esa visión tendría consecuencias directas en la política internacional del país: “Y en ese punto, creo yo que se va a buscar reforzar la cooperación militar, se va a buscar reforzar la cooperación comercial y, particularmente, creo que esto tiene una, si se quiere, como una especie de visión extendida. Y es un poco el hecho de ligar esos lazos con los Estados Unidos, con uno de los aliados de Estados Unidos, en este caso, de Israel”.
Camilo González también advirtió que un eventual gobierno de De la Espriella podría reducir los márgenes de autonomía diplomática de Colombia para alinearse directamente con las decisiones de Estados Unidos: “Creo que vamos a tener una especie de alineamiento activo de Colombia en el escenario internacional, siempre detrás de los Estados Unidos. Es decir, lo que hagan los Estados Unidos, en este caso, la administración Trump, es lo que va a hacer Colombia. Digamos que ahí no vamos a tener mucha decisión autónoma, si se quiere, frente a lo que pase en el mundo, porque siempre vamos a estar, digamos, apoyando a los Estados Unidos”.
“Otras cosas interesantes que yo creo que uno puede descartar, a pesar de que es lo que menos se toca en el programa de hablar de la política exterior, es un poco la idea de que ciertamente su relación con Israel pasa por la cooperación militar. Y es el hecho de restaurar, de hecho, la embajada, o trasladar mejor la embajada colombiana a Jerusalén, que es un gesto que, de hecho, Donald Trump hizo en años recientes para mostrar un poco como esta, digamos, cercanía, ese apoyo que tiene, digamos, Estados Unidos, y que haría obviamente Colombia, con el pueblo de Israel, y particularmente con el gobierno de Benjamin Netanyahu”, explicó el experto para Infobae Colombia.
La economía de De la Espriella: crecimiento acelerado y nuevos mercados
En materia económica, González aseguró que la elección de José Manuel Restrepo como fórmula vicepresidencial representa una señal clara sobre las prioridades económicas del proyecto político de De la Espriella, algo con lo que concordó con el experto Felipe Melo.
“Digamos que la elección de la fórmula vicepresidencial es una señal de que, efectivamente, uno de los puntos que quiere De la Espriella es reactivar la economía, una economía que, pues, digamos, no solamente prioriza un sector, sino que trata de priorizar la mayoría de sectores (...) Y está muy relacionada con la idea de que, digamos, se estallara Colombia a milagro, ¿no? De que, posiblemente, el país crezca a unas tasas impresionantes de crecimiento económico, y particularmente a partir de su asociación con una serie de países. Si no estoy mal, creo que son Singapur, Israel y, si no estoy mal, Tailandia”.
De acuerdo con González, la estrategia del ‘Tigre’ contemplaría fortalecer exportaciones de servicios, industrias creativas, tecnología, innovación y economía digital. En ese escenario, conceptos similares a la “economía naranja” impulsada durante el gobierno de Iván Duque volverían a cobrar relevancia.
“Entonces, yo creo que la escogencia de la fórmula vicepresidencial de José Manuel Restrepo puede ser eso, y es una especie de división de tareas. Abelardo se va a encargar de lo político, de lo doméstico, pero José Manuel Restrepo se encargaría un poco más de una especie de representante comercial, si se quiere, colombiano, con estos países y con, obviamente, Estados Unidos”, explicó.
La apuesta estaría orientada a transformar la estructura exportadora colombiana, dejando atrás la dependencia de productos primarios como café, banano o materias primas, para priorizar sectores asociados a servicios globales, entretenimiento, software, turismo y producción audiovisual.
“Y es un poco la idea de que esos serían como los nuevos socios, digamos, en términos de exportaciones colombianas. Esto, pues, obviamente diversifica mucho más el comercio de lo que se tiene en esos momentos con Estados Unidos. Obviamente, creo yo que un punto importante es una especie como de entendimiento de que el mundo no solamente se reduce a la hemisferia occidental, o se reduce incluso a Europa, que es uno de los, tal vez, el segundo o tercer socio de Colombia, sino que el mundo es mucho más grande que eso, y obviamente se está apuntando a eso”, sostuvo Camilo González para Infobae Colombia.
No obstante, el modelo también podría enfrentar importantes desafíos. González advierte que algunos sectores tradicionales, particularmente el agro, podrían verse afectados por una estrategia económica enfocada prioritariamente en servicios y apertura internacional.
“De pronto aquí podría salir muy afectado, de pronto, el agro, porque la idea es pasar un poco la idea de meramente hacer una economía de exportación primaria, es decir, café y banano. A una economía mucho más de servicios (...) Entonces, por eso la idea de la economía naranja del presidente Duque un poco vuelve, digamos, como a sonar. Todo, digamos, este boom de producciones colombianas, de los conciertos de colombianos alrededor del mundo, todo eso, a final de cuentas, termina siendo como priorizando un poco más los servicios sobre los bienes para exportar”, aseveró el experto.
La eventual llegada de Abelardo de la Espriella a la Presidencia, concluyen los analistas consultados por Infobae Colombia, representaría uno de los giros políticos e ideológicos más profundos de las últimas décadas en el país. Su gobierno estaría marcado por una agenda de confrontación con el petrismo, una apuesta de choque en seguridad, un alineamiento internacional mucho más cercano a Estados Unidos e Israel y un modelo económico orientado hacia la apertura global, la desregulación y el fortalecimiento del sector servicios.
No obstante, también abriría interrogantes sobre la capacidad institucional de un outsider para sostener gobernabilidad en un sistema político fragmentado, así como sobre los efectos sociales y democráticos de un proyecto construido desde la lógica del shock político, económico y estatal.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Más Noticias
Giro de Italia EN VIVO - Etapa 19: siga el minuto a minuto de Egan Bernal y Einer Rubio
La primera carrera grande de ciclismo comienza a tener su final en territorio italiano y con las últimas dos etapas de exigencia en la montaña

Nuevo Liberalismo llamó a su militancia a movilizar votos por la campaña de Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo
El director nacional de dicho partido, Juan Manuel Galán, pidió dejar las dudas y activarse con tareas de proselitismo, con un mensaje que llama a convencer, organizar y llevar electores a las urnas para la fórmula presidencial

Registraduría congeló el código fuente de los softwares de preconteo y escrutinio para las elecciones presidenciales del 31 de mayo
La entidad, en cabeza de Hernán Penagos, señaló que esto busca garantizar transparencia en medio de la primera vuelta electoral

A la cárcel médico señalado de abusar sexualmente de niñas durante consultas en una EPS de Bogotá
Las autoridades ordenaron la detención en centro penitenciario del médico señalado, mientras se intensifican las investigaciones para esclarecer si más pacientes pudieron ser afectados en el consultorio en cuestión

Euro hoy en Colombia: cotización de apertura del 29 de mayo
Este fue el comportamiento del euro durante los primeros minutos de la sesión bursátil



