Este es el misterioso pueblo de Boyacá conocido por albergar brujas e historias paranormales

Este municipio ubicado a solo 15 minutos de Tunja es un atractivo turístico gracias a sus relatos sobrenaturales

Motavita es conocido en Boyacá como el “Patio de las Brujas” debido a sus leyendas ancestrales y relatos sobre apariciones misteriosas - crédito Alcaldía de Motavita
Motavita es conocido en Boyacá como el “Patio de las Brujas” debido a sus leyendas ancestrales y relatos sobre apariciones misteriosas - crédito Alcaldía de Motavita
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Motavita, un municipio enclavado en el corazón de Boyacá o “Patio de las Brujas” ―como lo reconocen sus habitantes y visitantes―, es mucho más que un punto geográfico cerca de Tunja: es un escenario donde la tradición oral y los relatos sobrenaturales conviven con la vida cotidiana.

En este municipio de alrededor de 6.000 habitantes, los relatos sobre apariciones, transformaciones y sucesos inexplicables forman parte del día a día. Motavita se distingue por su atmósfera silenciosa y sus paisajes rurales, que invitan tanto al recogimiento como a la curiosidad. La cercanía con la capital boyacense, a solo 15 minutos de Tunja, no ha diluido su carácter enigmático forjado a lo largo de los siglos.

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Mitos, leyendas y la memoria colectiva

Los mitos que envuelven a Motavita tienen raíces profundas y múltiples interpretaciones. Una de las narraciones más difundidas relata que, durante la Inquisición, las cenizas de mujeres acusadas de brujería eran traídas desde distintos puntos del departamento para ser esparcidas en el pueblo. Esta leyenda refuerza el apodo de “Patio de las Brujas” y alimenta la percepción de que el lugar encierra fuerzas ocultas.

Las historias locales narran cómo animales nocturnos y sombras extrañas forman parte del imaginario popular del municipio - crédito Alcaldía de Motavita
Las historias locales narran cómo animales nocturnos y sombras extrañas forman parte del imaginario popular del municipio - crédito Alcaldía de Motavita

La tradición oral ha transmitido historias como la del arriero cuya mula, después de recibir una golpiza, le respondió reclamándole por dejarla tuerta. Desde ese episodio, surgió la creencia de que las brujas podían poseer animales nocturnos, especialmente mulas, para interactuar con los humanos y sembrar el desconcierto.

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Otra figura central en la mitología local es La Cascada El Infiernito, situada al sur del pueblo, donde el río Teta de Agua forma una hondonada entre grandes piedras. Este paraje, según los habitantes, era escenario de castigos infernales, especialmente para quienes caían en excesos o desobediencia.

En épocas de lluvias, la cascada alcanza unos dos metros de altura y junto al pozo conocido como el de la Nutria, los relatos narran que un animal misterioso arrastraba a los intrusos hacia las profundidades, de donde no regresaban.

Motavita: identidad, historia y espiritualidad

En los alrededores del pueblo, la presencia constante de aves de plumaje oscuro alimenta la creencia en augurios y fenómenos paranormales - crédito Alcaldía de Motavita
En los alrededores del pueblo, la presencia constante de aves de plumaje oscuro alimenta la creencia en augurios y fenómenos paranormales - crédito Alcaldía de Motavita

La identidad de Motavita no solo se construye sobre relatos sobrenaturales. El municipio es uno de los asentamientos indígenas más antiguos del departamento y su historia se remonta a la época en la que el zaque de Hunza, Quemuenchatocha, solía visitarlo. En esas épocas, los pobladores recibían a la comitiva real cubriendo el suelo con mantas coloridas y levantando bohíos (viviendas tradicionales), en una ceremonia que podía durar varios días.

Su nombre también suscita debate y curiosidad. Hay quienes sostienen que el nombre Motavita proviene del muisca y significa baño de la labranza de la cumbre, mientras otros aseguran que designa el fin de la oscuridad. Más allá de su etimología, la fundación española data de 1586 y la parroquia de Santa Cruz se erigió en 1776. El casco urbano se extiende sobre una meseta rodeada de montañas y laderas, atravesada por quebradas como Honda, Fusachá, Corralejas y El Infierno.

A pesar del peso de las leyendas, la religiosidad también ha marcado el devenir del pueblo. Cada febrero, el Festival Cultural en honor a Nuestra Señora de las Aguas congrega a fieles y visitantes, reafirmando el lazo entre la fe y la tradición.

El municipio, ubicado a solo 15 minutos de Tunja, conserva tradiciones indígenas y una intensa vida rural marcada por la agricultura y la ganadería - crédito Alcaldía de Motavita
El municipio, ubicado a solo 15 minutos de Tunja, conserva tradiciones indígenas y una intensa vida rural marcada por la agricultura y la ganadería - crédito Alcaldía de Motavita

Economía, naturaleza y fauna local

La economía local gira en torno a la agricultura, con la papa como cultivo predominante, seguida por el maíz, la cebada, el trigo y la arveja. La ganadería, orientada a la producción de leche, y la minería de carbón completan el panorama productivo. Las labores agrícolas y ganaderas se desarrollan en un entorno privilegiado por la hidrografía y la fertilidad de la tierra.

Motavita se ha convertido también en un punto de referencia para el avistamiento de aves de plumaje oscuro, asociadas en la cultura local con augurios y fenómenos extraños. Es habitual observar especies como el gallinazo negro (Coragyps atratus), cuya función carroñera es fundamental para el ecosistema, así como el mirlo acuático y el toche. Los machos de varias de estas especies presentan plumaje completamente negro y se adaptan con facilidad a las zonas rurales, alimentando la imaginación de quienes asocian su presencia con maleficios y presagios.

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