Paloma Valencia rechazó insinuaciones ofensivas contra mujeres periodistas: “No tienen por qué aguantar bromas sexuales”

La senadora y candidata presidencial reafirmó su postura sobre la importancia de proteger la libertad de prensa

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Paloma Valencia, senadora y candidata a la presidencia de la república - crédito Luisa Gonzalez/Reuters
Paloma Valencia, senadora y candidata a la presidencia de la república - crédito Luisa Gonzalez/Reuters

Los recientes episodios de violencia física y psicológica contra mujeres periodistas han sido condenados por Paloma Valencia, senadora y candidata presidencial, que manifestó: “Las mujeres periodistas no tienen por qué aguantar bromas sexuales, insinuaciones ofensivas ni ataques personales por atreverse a preguntar. Ese es su oficio”, destacando el derecho de las comunicadoras a ejercer su labor sin hostigamiento.

Desde su cuenta de X, la aspirante a la Casa de Nariño expresó su comprensión ante el malestar que generan estas situaciones, señalando: “Entiendo la indignación que esto produce e invito a que todos elevemos el nivel del debate público”. Para Valencia, reconocer los errores en el trato es un paso indispensable, como lo indicó: “Quien se equivoca en el trato debería reconocerlo y disculparse”.

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La senadora reafirmó su postura sobre la importancia de proteger la libertad de prensa, puntualizando que “La libertad de prensa exige también respeto por la dignidad de quienes preguntan”.

Paloma Valencia rechazó a las insinuaciones ofensivas contra mujeres periodistas: “ no tienen por qué aguantar bromas sexuales” - crédito @PalomaValenciaL/X
Paloma Valencia rechazó a las insinuaciones ofensivas contra mujeres periodistas: “ no tienen por qué aguantar bromas sexuales” - crédito @PalomaValenciaL/X

Más de 260 denuncias de acoso sexual y laboral en medios colombianos

Más del 80% de las más de 260 denuncias de acoso sexual y laboral recogidas recientemente en la industria de los medios de comunicación de Colombia involucran a canales de televisión nacionales, reveló una investigación conducida por el grupo periodístico Yo te creo, colega —conocido como Me Too Colombia—, que advierte sobre la persistencia de patrones sistemáticos de abuso y carencia de protocolos efectivos para proteger a las víctimas.

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El informe detalla que estos hechos, documentados durante más de 20 años, han marcado no solo la vida profesional, sino también la integridad personal de reconocidas periodistas, quienes describen un entorno laboral dominado por jerarquías rígidas y una cultura institucional de silencio.

Según consta en las cifras del informe que han dejado las estadísticas, de la iniciativa, el 15% de los casos corresponde a prensa escrita y apenas el 5% a radio y plataformas digitales, mientras que el 80% restante se concentra en la televisión.

El informe del movimiento 'Yo te creo, colega' revela patrones de abuso y silencio en la prensa colombiana - crédito @yotecreocolega/IG
El informe del movimiento 'Yo te creo, colega' revela patrones de abuso y silencio en la prensa colombiana - crédito @yotecreocolega/IG

El estudio, presentado por las periodistas Juanita Gómez, Paula Bolívar, Laura Palomino, Catalina Botero y Mónica Rodríguez, destaca que el fenómeno no es aislado, sino que responde a una estructura laboral permisiva para los agresores, mayoritariamente hombres en posiciones de poder. De acuerdo con el documento, la normalización de los hechos, el temor de las víctimas y la ausencia de canales de denuncia influyen en la continuidad de los abusos.

En los últimos años, el movimiento Me Too Colombia reconoce la existencia de avances legales como la Sentencia T-140 de 2021 y la Ley 2365 de 2024, orientadas a combatir el acoso en el trabajo. No obstante, sostiene que dichos instrumentos todavía no generan “cambios reales dentro de las redacciones”. Como apunta el documento, “la realidad sigue llegando primero que las respuestas”.

El movimiento reclama la implementación urgente de protocolos claros y efectivos tanto por parte del Estado como de los empleadores. La exigencia central, comparten las víctimas en sus testimonios, no es la búsqueda de castigos ejemplares, sino la garantía de entornos seguros y respetuosos para quienes ejercen el periodismo.

“La credibilidad también se construye desde cómo se protege a quienes hacen el periodismo posible y no desde el encubrimiento para proteger la reputación de unas marcas”, concluye el informe de Me Too Colombia.

La investigación periodística documenta más de dos décadas de acoso en redacciones colombianas, especialmente en televisión - crédito @yotecreocolega/IG
La investigación periodística documenta más de dos décadas de acoso en redacciones colombianas, especialmente en televisión - crédito @yotecreocolega/IG

Las historias detrás de las cifras

Entre los testimonios recogidos por Me Too Colombia, la periodista y presentadora Catalina Botero narra que la primera vez que sufrió acoso fue siendo menor de edad, por parte de un fotógrafo con programa propio en Medellín: “Tenía 15 años y un sueño que cabía en una pantalla de televisión cuando apareció él, un fotógrafo, reconocido, con programa propio en Medellín y la capacidad de hacer creer a una niña que el mundo estaba a punto de abrirse. La cita era en su estudio, que resultó ser su casa. La condición era una: ir sola. Fui. Lo que pasó ese día tardé años en nombrarlo.”

Botero explicó que el silencio que guardó durante años permitió que otros casos similares continuaran: “Nadie lo supo. Yo no lo dije. Y mientras callaba, otras niñas seguían llegando solas a ese estudio”.

Ya en su trayectoria profesional, Botero también denunció comportamientos inadecuados dentro de un canal de televisión, pero no encontró respuesta de las directivas. “Cuando no accedí a sus pretensiones, interpretó mi rechazo como una afrenta personal y respondió con una campaña de desprestigio sistemática, dentro y fuera del canal... Lo denuncié ante los directivos del canal. No pasó nada”, relató Botero.

Su decisión de hacer pública su experiencia se consolidó después de conocer decenas de historias equivalentes: “Hoy he leído cientos de testimonios, no pienso callar más. Las salas de redacción, después de uno de los escándalos más grandes de los medios, deben convertirse en lugares seguros”.

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