Acoso escolar y problemas de salud mental disparan las alertas por una creciente crisis en colegios de Colombia

Un estudio reveló un fuerte aumento en los casos de bullying asociados con ideación suicida, discriminación y violencia digital entre estudiantes del país

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Acoso escolar -Colombia
El aumento del acoso escolar en Colombia alcanza un 233% y preocupa a expertos en salud mental estudiantil - crédito Jesús Áviles/Infobae Colombia

La convivencia escolar en Colombia está mostrando señales cada vez más preocupantes. Detrás de discusiones, exclusiones y agresiones que muchas veces comienzan en silencio, hoy aparecen cifras que revelan una realidad más compleja, la salud mental de miles de estudiantes se está convirtiendo en una de las alertas más delicadas dentro de los colegios del país.

Un análisis del Laboratorio de Economía de la Educación de la Pontificia Universidad Javeriana encendió nuevamente las alarmas. El estudio, construido con registros oficiales del Sistema de Información Unificado de Convivencia Escolar (Siuce), muestra que en apenas tres años crecieron de forma acelerada los reportes de acoso escolar asociados con estudiantes que manifestaron ideación suicida.

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Imagen de referencia. La Institución Educativa Mayor de Mosquera en Cundinamarca incorporó ropa interior menstrual al uniforme escolar desde enero de 2026 - crédito Colprensa
La discriminación por apariencia física y género lidera las causas de violencia escolar, con un crecimiento del 377% entre 2022 y 2025 - crédito Colprensa

El aumento fue contundente. Entre 2022 y 2025, estos casos pasaron de 42 a 140 reportes anuales, lo que representa un incremento del 233%. Más allá del dato, investigadores advierten que lo verdaderamente preocupante es lo que hay detrás de esa curva, adolescentes expuestos durante largos periodos a entornos hostiles, discriminación constante, violencia familiar y ausencia de redes de apoyo emocional.

El informe analizó 28.436 registros individuales documentados entre 2020 y 2025. Dentro de esa revisión, se identificaron 407 situaciones en las que la ideación suicida apareció como evento asociado a conflictos de convivencia escolar. Para los investigadores, estos hallazgos obligan a dejar de ver la salud mental como un problema aislado del entorno educativo.

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El documento es claro al advertir que, “el acoso sostenido, la discriminación reiterada, la violencia en el hogar y la ausencia de adultos de referencia convergen en adolescentes que en algunos casos llegan al límite”. Sin embargo, una de las conclusiones más llamativas no está únicamente en el crecimiento de los casos, sino en la diferencia entre los sistemas de reporte.

Mientras el Siuce nacional registra 415 casos relacionados con ideación suicida en seis años, el Sistema de Alertas de la Secretaría de Educación de Bogotá reportó 39.473 casos de conducta suicida entre 2022 y 2025.

Las niñas y adolescentes concentran el 60,1% de las víctimas de violencia escolar reportadas, según datos oficiales - crédito Europa Press
Las niñas y adolescentes concentran el 60,1% de las víctimas de violencia escolar reportadas, según datos oficiales - crédito Europa Press

La brecha, según el análisis, evidencia un subregistro estructural. En términos comparativos, la capital reporta cifras 95 veces superiores a las que aparecen en el sistema nacional para todo el país, lo que plantea dudas sobre la capacidad real de detección y seguimiento. Otro hallazgo importante está relacionado con la discriminación, identificada como uno de los principales detonantes de la violencia escolar. El estudio encontró 4.495 casos en los que algún tipo de trato diferencial negativo actuó como origen del conflicto.

La discriminación por apariencia física lidera los registros con 1.381 casos. Le sigue la discriminación por género, con 1.074 reportes. Entre 2022 y 2025, estos eventos crecieron un 377%, pasando de 414 a 1.976 casos anuales. También aparecen reportes asociados con orientación sexual, conflictos afectivos y condiciones de salud mental. A esto se suman nuevas formas de violencia digital, como el sexting y la difusión no autorizada de imágenes íntimas, fenómenos que el sistema apenas empieza a identificar.

Sobre este punto, el informe advirtió que “el sistema está comenzando a detectar una forma de violencia digital que combina la humillación pública con la vulneración de la intimidad”. Las cifras también muestran un patrón de género. Las niñas y adolescentes mujeres concentran el 60,1% de las víctimas registradas, con 17.074 casos dentro de los reportes que incluyen información de género.

La Corte Constitucional concluyó que el colegio vulneró derechos del estudiante al impedir su matrícula tras denunciar actos de racismo- crédito VisualesIA
Los casos de ideación suicida vinculados a convivencias escolares hostiles suman 407 registros en seis años en el país - crédito VisualesIA

Según el estudio, esta tendencia no responde al azar. Los investigadores encontraron que muchas de las agresiones que afectan a las estudiantes son menos visibles y más difíciles de documentar. Se trata de formas de violencia relacional como exclusión social, difusión de rumores, manipulación emocional o aislamiento dentro de los grupos escolares. A esto se suman casos de violencia sexual y ciberacoso, donde la capacidad de intervención institucional suele ser más limitada.

En el caso específico del ciberbullying, el 74,2% de las víctimas identificadas son mujeres. El informe además subraya que “no es casual que las niñas también concentren el 86% de los casos de violencia sexual ingresados al Pard del Icbf: hay una coherencia entre ambos sistemas que habla de vulnerabilidades estructurales”.

Infografía sobre violencia escolar y salud mental en Colombia con cifras, gráficos de aumento, un joven angustiado y elementos de redes sociales.
El 25,7% de los episodios graves de violencia estudiantil ocurre en el hogar, donde la intervención escolar es limitada - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

Por edades, los grados sexto, séptimo y octavo concentran casi la mitad de los reportes. Los estudiantes de 13 años aparecen como el grupo con mayor número de casos. Los investigadores explican que esta etapa coincide con procesos de transición escolar, cambios físicos propios de la adolescencia y la necesidad de redefinir vínculos sociales en entornos más competitivos.

Otro hallazgo rompe con la idea de que toda la violencia ocurre dentro del colegio. El 25,7% de los casos registrados tuvo lugar en el hogar. En total, fueron 7.326 situaciones detectadas en casas o entornos familiares. Allí, además, se concentran los episodios más graves. El informe concluye con una advertencia contundente: “la casa no es solo el espacio donde algunos conflictos se inician: es el espacio donde los conflictos más graves ocurren y donde la institución educativa tiene la menor capacidad de intervención directa”.

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