Alimentos clave para regenerar el hígado: especialista aclaró cuáles incluir en la dieta y cuáles restringir

El consumo excesivo de calorías, alcohol y la falta de ejercicio están detrás del aumento de la enfermedad hepática, por lo que es indispensable cuidar la dieta y fomentar hábitos saludables desde los primeros años de vida

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Mujer con cabello ondulado castaño, sonriendo y riendo, sentada a una mesa de madera al aire libre, comiendo un tazón de frutas, verduras y pollo.
Abandonar el consumo de alcohol, evitar medicamentos hepatotóxicos y adoptar una dieta saludable son medidas indispensables para frenar el avance del hígado graso - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

El hígado graso, o disfunción metabólica hepática, es la enfermedad hepática más común en Colombia y a nivel mundial, según explicó el doctor Diego Jiménez, hepatólogo de la Fundación Valle del Lili en diálogo con Infobae Colombia. Del mismo modo, el experto se refirió a los hábitos comunes que pueden desencadenar este padecimiento y la importancia de la prevención desde la niñez y adolescencia.

Además, el especialista aseguró que la enfermedad hepática asociada al alcohol y las hepatitis B y C continúan representando una gran cantidad de diagnósticos para los ciudadanos, por lo que es indispensable tomar acción para su prevención y tratamiento en las primeras etapas, por lo que recordó que se debe acudir al médico con regularidad.

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“En el mundo, la segunda enfermedad más prevalente es la hepatitis B, seguida de la enfermedad hepática alcohólica y luego la hepatitis C. Luego, una prevalencia similar, sigue el hepatocarcinoma y, obviamente, la cirrosis hepática consecuente a esos tres padecimientos”, explicó el experto.

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Los médicos indican que restringir carbohidratos en etapas tempranas y proteínas en estadios avanzados mejora el pronóstico - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

Alimentación y manejo dietario, según la etapa de la enfermedad hepática

La dieta recomendada para pacientes con enfermedad hepática varía según el avance del padecimiento, según explicó el especialista. Asimismo, se debe tener en cuenta que cada caso es diferente, por lo que la alimentación debe ser recomendada por su médico que tendrá en cuenta otros antecedentes. Sin embargo, esta es la recomendación general:

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  • En etapas tempranas, los pacientes pueden consumir todos los grupos alimentarios de forma balanceada, aunque aquellos que padecen hígado graso deben restringir principalmente los carbohidratos como postres, gaseosas, comidas rápidas y alimentos ultraprocesados como los paquetes.
  • En etapas avanzadas se restringe la ingesta de proteínas para evitar complicaciones como la encefalopatía hepática.
  • Además, se debe restringir la sal para prevenir edemas y ascitis.
  • En el caso de que existan enfermedades asociadas, como diabetes, la restricción de carbohidratos también debe realizarse desde fases iniciales, pues este diagnóstico podría complicar aún más el avance del padecimiento hepático.
Variedad de alimentos saludables en una mesa de madera, incluyendo carne, salmón, huevos, frutos secos, vegetales, frutas como arándanos, frambuesas y plátanos Saba
Especialistas advierten que, aunque las lesiones establecidas no se revierten, la adopción de hábitos saludables y la detección temprana son esenciales para reducir complicaciones graves - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

Por su parte, la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos compartió en su portal MedlinePlus que las carnes magras (pollo y pavo), así como las legumbres (lentejas y garbanzos), el pescado, los huevos, el yogur y el queso fresco, son alimentos que pueden evitar la acumulación de grasa en el hígado.

Incluso, los expertos recomiendan consumir kiwi, fresas, aguacate, aceites vegetales, almendras, nueces, espinaca y brócoli, así como semillas de chía y linaza. Todos estos alimentos pueden contribuir en una alimentación más sana, lo que contribuye a un control del peso y un mejor funcionamiento de los órganos.

Entre tanto, los expertos consideran indispensable incrementar el consumo de agua, puesto que esta práctica desencadena una mejora en la digestión, la piel y previene la fatiga extrema.

Infografía que muestra un hígado sano y uno graso. Detalla porcentajes de pérdida de peso (3-5%, 7-10%, más del 10%) para mejorar la salud hepática.
La pérdida de peso es la intervención terapéutica más eficaz para la salud del hígado - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

Factores de riesgo y prevención

Los factores de riesgo para la enfermedad hepática se relacionan mayoritariamente con hábitos crónicos inadecuado´s entre los que se encuentran:

  • Consumo excesivo de calorías (especialmente carbohidratos).
  • Exceso de alcohol.
  • Dieta desequilibrada.
  • Sedentarismo.
  • Desbalance entre ingesta y gasto calórico.
  • El consumo crónico de medicamentos hepatotóxicos o productos homeopáticos herbales también puede favorecer el daño hepático.

Algunas enfermedades hepáticas, como la hepatitis B, la hepatitis C y las enfermedades autoinmunes, no dependen directamente de los hábitos de vida, pero la adopción de una alimentación equilibrada y la práctica regular de ejercicio pueden evitar el agravamiento del daño hepático preexistente.

En etapas tempranas del daño hepático, la corrección de hábitos, la suspensión de sustancias hepatotóxicas y el abandono del alcohol pueden ayudar a frenar la progresión de la enfermedad. “En ocasiones ya cuando el paciente suspende esos inadecuados hábitos, ya el daño está hecho y es irreversible”, puntualizó el experto en su conversación con Infobae Colombia.

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