Exsicaria de Pablo Escobar reveló algunas de las estrategias de los gatilleros para no ser detenidos por la Policía: desde bañarse en leche hasta abrazarse a árboles

La leche, elemento común en cualquier hogar, se transformaba en herramienta de protección forense, mientras que el fútbol servía de cantera y campo de entrenamiento para los futuros integrantes del cartel

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Ilustración de una mujer, alias La Negra, con gorra y gafas de sol sonriendo, junto a un micrófono vintage. Al fondo, un paisaje urbano de Medellín con montañas.
Ilustración de alias La Negra, la notoria sicaria de Pablo Escobar, con un fondo que evoca las calles de Medellín donde operó su influencia durante la era del narcotráfico - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

El relato de Alias La Negra, exsicaria de Pablo Escobar, recogido por el podcast Más Allá del Silencio, abre una ventana a los detalles cotidianos del mundo criminal en Medellín en los años de más alta violencia.

Uno de los procedimientos menos conocidos que narra es el uso de baños de leche para eliminar los rastros de pólvora tras cada atentado o enfrentamiento, una práctica reveladora sobre los métodos de evasión policial en el entorno del cartel.

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La Negra detalla que, después de utilizar un arma de fuego, “lo único que corta la acción de la pólvora es la leche”, ya que ni el agua ni el jabón logran eliminar la evidencia. Según su testimonio, su tío recurría siempre a este método: “Él me decía: ‘Amparo, téngame leche’. Y yo tenía que llegar a ponerle la leche, destaparle sus bolsas de leche para él poder bañarse y quitarse el olor a pólvora”, contó.

Este baño no era solo una medida de higiene, sino una técnica de encubrimiento sistemático: “Automáticamente él se echaba la leche y ya quedaba limpio de pólvora”.

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Ilustración de una mujer sonriente con gorra y gafas de sol apuntando una pistola. De fondo, una ciudad y un retrato difuminado de Pablo Escobar.
Ilustración de alias La Negra, la mujer sicaria de Pablo Escobar en Medellín que presenció varios de los crimenes más grandes de Colombia - créedito Imagen Ilustrativa Infobae

La razón de este ritual era directa: eliminar cualquier indicio cuando la policía llegara. Según explica la entrevistada, “si los llevaban a ver si de pronto habían sido ellos, de una quedaban limpios”, ya que el baño de leche neutralizaba los rastros que pudieran delatarlos en controles policiales posteriores.

Alias La Negra destacó que desconocía el origen de este truco; fue presenciado en su infancia mientras ayudaba a su tío en el lavadero de la familia: “Yo ni sabía que era pa’ eso, pero eso lo solucionó él. No sé también quién le contó a él, pero era él llegar”. Así, la técnica se transmitía por observación y confianza, nunca por instrucciones formalizadas.

Durante la entrevista, Alias La Negra también revela su precoz inserción en el círculo delictivo de Pablo Escobar. Recuerda que tenía “trece, catorce años” cuando conoció a Escobar en el barrio Aranjuez. El líder cartelista frecuentaba la cancha de fútbol donde, según describe, “nadie lo podía tocar... él se gastaba una seriedad enorme”.

Medellín 30 años después de Pablo Escobar
El 2 de diciembre de 1993 murió el narcotraficante más buscado en la historia de Colombia, Pablo Emilio Escobar Gaviria, 30 años después, en Medellín, aun su imagen sigue siendo un motor para transformar las heridas que causó - crédito Infobae

La exgatillera enfatiza que la selección de miembros para el grupo armado nacía del deporte: “La táctica que este tiene pa’ jugar le sirve para que de pronto él pueda ser el empleado de Pablo. La malicia que tienen en el juego... el bandido lo necesita en su trabajo”, relató en el podcast. Desatacó la “agilidad e inteligencia” de los adolescentes de la zona, habilidades esenciales para la supervivencia y el éxito criminal.

Otra práctica que describe la entrevistada es la instrucción dada por Escobar y sus hombres para enfrentar los operativos policiales, especialmente los sobrevuelos de helicópteros. “Pablo decía que el mejor parte para cuando uno está como escoltando la casa de él o cuidándolo a él... uno nunca lo van a ver si tú abrazas el poste o el árbol, porque cae directo y a usted no lo van a ver”. Esta táctica se convertía en una auténtica lección de camuflaje urbano: adherirse físicamente a un poste o árbol para evitar ser identificado desde el aire.

“La Negra” recuerdó que esta instrucción le salvó la vida en una emboscada posterior en el barrio. Su reacción—agazaparse y moverse rápido—evitó que las balas la alcanzaran de lleno. “Yo creo que yo estoy viva por ese poquito que yo vi ahí en unos segundos, porque también me agaché y me empujé devolviéndome o la agilidad que hay que tener uno acá”, relató la exsicaria. La destreza, enseñada en su adolescencia durante el breve contacto con Escobar, definió su capacidad de sobrevivir a un atentado.

El narcotraficante Pablo Escobar en Medellín - crédito captura de pantalla Más Allá del Silencio
El narcotraficante Pablo Escobar en Medellín - crédito captura de pantalla Más Allá del Silencio

El testimonio aportado por alias La Negra muestran la fusión entre la vida cotidiana y la criminalidad organizada en los barrios de Medellín. La leche, elemento común en cualquier hogar, se transformaba en herramienta de protección forense, mientras que el fútbol servía de cantera y campo de entrenamiento para los futuros integrantes del cartel. La transferencia de tácticas—desde el baño químico hasta el camuflaje urbano—resultó determinante para la supervivencia y el anonimato en la vida criminal bajo la sombra de Escobar.

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