Hijo de Pablo Escobar reveló que el capo lo llevó a un ‘tour’ por la sede del FBI en Washington: “Entró con un pasaporte falso”

Pablo Escobar en los años 80 ingresó a una sede de la Oficina Federal de Investigaciones en Estados Unidos a pesar de que lo estaban buscando por narcotráfico

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Escobar en su momento ofrecía pagos a los jóvenes que se volvían sicarios por matar policías - crédito archivo Colprensa
El capo llegó hasta Estados Unidos con documento falso en los años 80 - crédito archivo Colprensa

La audacia de Pablo Escobar para infiltrarse en el FBI durante los años 80, cuando logró acceder a la sede de la agencia en Washington D.C. acompañado de su hijo Juan Pablo Escobar, hoy conocido como Sebastián Marroquín, fue recordado.

El narcotraficante utilizó un pasaporte falso para cruzar el umbral de las oficinas federales de Estados Unidos, en un periodo donde el narcotráfico carecía del estigma social actual.

El propio Marroquín reconstruyó la escena durante una entrevista para El Buscador, destacando la temeridad de su padre y las debilidades de los controles de la época.

Pablo Escobar, líder del Cartel de Medellín, visitó el edificio J. Edgar Hoover del FBI en Washington D.C. portando documentación falsa y guiado por su interés en poner a prueba la seguridad estadounidense.

Sebastián Marroquín contó cómo era despertar rodeado de animales salvajes en la Hacienda durante su niñez - crédito Captura video El Buscador
Sebastián Marroquín contó cómo era despertar rodeado de animales salvajes en la Hacienda durante su niñez - crédito Captura video El Buscador

Sebastián Marroquín relató cómo, acompañando a su padre, fue testigo del ingreso sin contratiempos, en un contexto en el que el acceso a instituciones oficiales y los controles migratorios eran considerablemente menos estrictos que hoy: “Yo recuerdo algo peor que pasó ese día, y es que mi papá me lleva a la sede del FBI en Washington D.C. Y aparte, tiene la osadía de entrar él con un pasaporte falso”.

Así es como Marroquín describe la escena. Escobar no solo logró el acceso, sino que se propuso experimentar hasta qué punto podía desafiar a la mayor agencia policial estadounidense.

“Él quería ver cómo eran esas oficinas”, comentó Marroquín. “Habían tours para ir a visitar el edificio J. Edgar Hoover. Y entramos, ¿no? Y entonces yo siento que él era como haciendo contraespionaje, porque a él no le importaba el tour, él quería saber cómo trabajaban”.

Contexto de la visita de Pablo Escobar al FBI

Según Marroquín, Escobar no mostró temor a ser descubierto y mantuvo siempre una actitud desafiante. “Él quería presentar un pasaporte falso, a ver si se daban cuenta en la entrada”, explicó.

La producción se rodó en escenarios de Bogotá y Medellín, reflejando los contrastes sociales y familiares de la época, y cuenta con dirección de Pablo Fendrik y Felipe Cano Ibañez - crédito Leo D'Cossio / Disney Plus
El narco llevó a su hijo a Estados Unidos- crédito Leo D'Cossio / Disney Plus

El ambiente era distinto al de hoy. “Era un momento del planeta en el que no había tanta estigmatización de la actividad del narcotráfico como tal”, recordó Marroquín.

“De hecho, se utilizaban términos diferentes para referirte al narcotráfico. Se hablaba de— casi parecía un delito menor, y no quiero relativizar esto, pero era lo que se vivía en la época. Se hablaba de contrabando de cocaína”.

Los controles de seguridad eran mínimamente invasivos. “Nadie te requisaba para subirte a un avión, nadie revisaba tus maletas, no habían rayos X. Eso fue después que se fue instalando”. Por eso, era factible cruzar fronteras o ingresar a edificios emblemáticos de Estados Unidos incluso siendo una figura asociada al crimen organizado.

Acción de Pablo Escobar frente al FBI

El hijo del capo colombiano recordó con sorpresa el significado de aquella visita. “De medir, a ver hasta cuándo, si son de verdad el FBI, a ver si sí saben”, relató Marroquín, destacando la decisión arriesgada de su padre.

Pablo Escobar - Juan Pablo Escobar
Juan Pablo Escobar detalló cómo fue la visita a la sede de la FBI en Washington - crédito Editorial Planeta

Para él, aquel acto fue una muestra del poder y la confianza de los grandes narcotraficantes de los ochenta. “Yo siento que él era como haciendo contraespionaje”, insistió. “No le importaba el tour, él quería saber cómo trabajaban”.

El desafío era doble: institucional y familiar. Entre la tensión y la incredulidad, su hijo presenció una escena poco imaginable en la historia moderna de Estados Unidos.

La sensación de impunidad era dominante en el entorno criminal de la época. Escobar, cabeza del cartel de Medellín, no solo desafiaba a las autoridades colombianas, sino también a organizaciones internacionales de seguridad.

El impacto del episodio fue profundo para Sebastián Marroquín. “Es una historia para reflexionar”, expresó en el medio mencionado, advirtiendo sobre el riesgo de normalizar la criminalidad e idealizar figuras como su padre.

La visita a la sede del FBI se transforma hoy en una lección sobre la arrogancia de quienes se consideran intocables. “Eso le facilitó el camino a mi papá para tener éxito en el negocio del narcotráfico. No estaban las autoridades tan preparadas ni la sociedad”, confesó Marroquín.