
Una serie de homicidios selectivos, decapitaciones y desapariciones ocurridas en las últimas semanas han marcado la seguridad y el orden público en Cali; además de generar alarma y preocupación por habitantes del centro y el Bulevar del río, lugares donde se ha presentado la mayoría de casos.
Según fuentes citadas por El País de Cali, estos hechos estarían directamente relacionados con la reestructuración interna del grupo criminal La Inmaculada y la disputa por el control del microtráfico en sectores estratégicos de la ciudad.
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El asesinato de Carlos Alberto Delgado Palomino, alias Cajón, el 3 de marzo, en el barrio Centenario, tras salir de un banco, es uno de los episodios más recientes vinculados a esta confrontación.
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Se conoció que Delgado Palomino había asumido el liderazgo de La Inmaculada después de la extradición de alias Pipe Tuluá, lo que desencadenó nuevas pugnas internas y alianzas en el mundo delictivo local.
Alianzas y disputa territorial
La llegada de integrantes de La Inmaculada a Cali respondió, según las fuentes citadas por el medio reseñado, a acuerdos con Andrés Felipe Flórez, alias Chinga Pipe, y el grupo de Martín Bala, con el fin de consolidar el dominio de la zona central.
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Esta alianza criminal se enfrenta a otras estructuras que buscan ejercer control en áreas como el Bulevar del río, la Calle de la Salsa, el parque El Triángulo y las inmediaciones del Centro Administrativo Municipal (CAM).
En este contexto, otros actores relevantes como Juan Carlos Vacca Castillo, alias Dimax, exlíder de Los R-15, y Jorge Eliécer Domínguez, alias Palustre, antiguo jefe de sicarios de Los Rastrojos, también habrían participado en la disputa, junto a José Miguel Maldonado, alias El Lobo, que desde prisión ha sido identificado como jefe de oficinas de cobro y ha declarado ante la Fiscalía sobre presuntos homicidios ordenados por Diego Marín Buitrago, alias Papá Pitufo, y su hijo Juan Diego Marín.
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Un funcionario de un ente de investigación, bajo reserva de identidad, dijo, que “Cali se encuentra en un riesgo absoluto por la concentración de estructuras criminales y las alianzas establecidas para disputar el control en sectores estratégicos de la ciudad; y ni la inteligencia está operando ni la Fiscalía profundiza en sus investigaciones. Se ven muy conformes todos con las capturas de los eslabones bajos de la cadena”, segú citó el medio.
Homicidios vinculados a la disputa
Entre los hechos recientes que han sacudido a la ciudad, destaca el doble asesinato del 6 de febrero en la vía a Cristo Rey, donde fueron ultimados Jefferson Perea Jiménez, escolta, y Senén Fabio Cedeño Camelo, alias Arturo, líder de Los Rastrojos en la costa Caribe.
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“Arturo” tenía antecedentes por delitos como terrorismo, homicidio, extorsión agravada y hurto. Versiones recogidas apuntan a la participación de alias Cajón en este crimen, que resultó asesinado un mes después.
Las pugnas internas tras la extradición de Pipe Tuluá habrían reconfigurado la cúpula de La Inmaculada. Entre los que disputan el mando figuran alias Juaco, Édison Marín Silva, alias Carevieja; Andrés Mauricio Hernández, alias Care Gallo y Mauricio Marín Silva, alias Nacho. No obstante, han surgido figuras como alias Minión, herido en 2025, y alias La Iguana, identificado por las investigaciones como responsable del asesinato de “Cajón”.
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Las fuentes consultadas por el medio también señalaron que, “alias Cajón tenía una disputa interna en la organización y tenía en lista a ‘La Iguana’ para liquidarlo; pero este se enteró, se le adelantó y terminó matándolo en el barrio Centenario”. Ambos residían en el barrio Brisas de Los álamos.
Zonas en disputa y corredor del microtráfico en Cali
La confrontación por el microtráfico en Cali se centraría en tres puntos clave. El primero, el sector de San Vicente, cerca de la Terminal de Transporte, funcionaría como foco de distribución de armas y drogas y abastece expendios en bares y establecimientos nocturnos del río Cali y Granada.
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El segundo, detrás del Centro Administrativo Municipal (CAM), se habría convertido en uno de los encláves más activos de venta de estupefacientes, con expendedores que operan entre la Calle de la Salsa y los alrededores del Comando de la Policía Metropolitana. Mientras que el tercero, conocido como El Cenicero, ubicado, paradójicamente junto a la Secretaría de Seguridad y Justicia, concentra también una dinámica constante de expendio.
La cercanía entre estos tres sitios formaría un corredor de distribución que ha intensificado la competencia entre grupos criminales por el control de las rutas del microtráfico, según indica el informe obtenido.
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