La basura desborda a Bogotá: 23.400 puntos de arrojo clandestino y solo 16% de residuos aprovechados

Experto habló sobre la necesidad de cambiar el modelo para evitar el colapso del distrito

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Bogotá lleva más de un
Bogotá lleva más de un año en crisis por todo lo ligado al sistema de recolección de desechos - crédito Lina Gasca/Colprensa

Bogotá enfrenta una crisis de basura que ha marcado un récord en 2026, con más de 23.400 puntos de arrojo clandestino y 478 zonas críticas activas. El volumen de residuos, que supera las 6.600 toneladas diarias, ha puesto bajo presión el modelo de gestión de residuos de la capital.

Es por ello que, en diálogo con Infobae Colombia, el experto en innovación tecnológica, Nelson Cubides, habló sobre las estrategias que podrían implementarse en la capital para mitigar la problemática.

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Para Cubides, la magnitud del problema se refleja en la cifra anual de aproximadamente 438.000 “regueros” reportados en el espacio público. Mientras tanto, la mayoría de la basura termina enterrada en el relleno sanitario Doña Juana, una infraestructura que absorbe más del 80% de los residuos generados en la ciudad.

En ese sentido, solo un 16% de los desechos recibe algún tipo de aprovechamiento, una proporción que, en palabras de Cubides, muestra el rezago de Bogotá frente a los estándares internacionales de economía circular. “El problema de Bogotá no es solo cuánta basura produce, sino qué tan poco estamos aprovechando de ella”.

Solo el 16% de la
Solo el 16% de la basura en Bogotá es aprovechada para algún proceso de recuperación - crédito @JulianM78495314/X

Frente a este panorama, la administración distrital ha intensificado las acciones para contener el deterioro del espacio público. El denominado Escuadrón de la Limpieza ha logrado retirar cerca de 960 toneladas diarias de residuos durante 2025 y lo que va de 2026, focalizando sus intervenciones en los puntos críticos. Además, se han instalado 211 ecopuntos y se ha fortalecido la estrategia de los “Cazaregueros” con el objetivo de combatir el arrojo ilegal de basura.

A pesar de estos esfuerzos, Cubides considera que la raíz del problema permanece intacta. “No podemos seguir reaccionando con operativos cuando el verdadero desafío es cambiar el modelo de gestión. Bogotá necesita migrar del enterramiento a la valorización energética y al aprovechamiento masivo”.

En su análisis, el experto indicó que en la ciudad se debe priorizar la separación en la fuente, la formalización de recicladores y la inversión en tecnologías de tratamiento.

La continuidad del servicio de aseo quedó asegurada con la prórroga de los contratos hasta 2027. Esta decisión, según Cubides, debe entenderse como una oportunidad para redefinir la política pública de residuos con una perspectiva de largo plazo. “Esta prórroga no puede convertirse en una simple extensión administrativa. Debe ser el punto de partida para rediseñar la política pública de residuos con visión de largo plazo”.

Para el experto, uno de
Para el experto, uno de los problemas de Bogotá está en la separación que no se hace con los residuos - crédito Alcaldía de Bogotá

Cubides advirtió que Bogotá enfrenta una bifurcación. Por un lado, continuar enterrando miles de toneladas diarias de basura; por otro, transformar los residuos en una oportunidad productiva y ambiental. Con más de 6.600 toneladas diarias gestionadas por la capital y cifras que muestran un aprovechamiento muy por debajo del promedio de otras ciudades, el reto es mayúsculo.

En este contexto, enfatizó la urgencia de transformar el sistema. “Seguir enterrando el 80% de nuestros residuos es posponer una crisis ambiental que tarde o temprano será más costosa”. Cubides resaltó que la sobrecarga de la crisis no solo pone en riesgo la salud pública, sino que limita la capacidad de planificación urbana.

El experto en tecnología opinó
El experto en tecnología opinó sobre la crisis de basura en Bogotá - crédito Suministrada a Infobae

Para Cubides, el control operativo ha permitido retirar miles de toneladas de residuos de las calles, pero el modelo de enterramiento predomina; la baja tasa de aprovechamiento evidencia una brecha con modelos de gestión más avanzados que priorizan la separación, el reciclaje y la generación de energía a partir de residuos.

Por último, mencionó que el desafío para la capital pasa por superar la lógica del manejo reactivo y avanzar hacia un esquema en el que la basura deje de ser un pasivo urbano para convertirse en un recurso con potencial económico y ambiental.