Joven mesera lucha por su vida tras accidente laboral en Bucaramanga, su cuerpo sufrió quemaduras en un 95%

María Fernanda Vargas Díaz, de 22 años, permanece en cuidados intensivos tras sufrir graves heridas mientras trabajaba en un hotel

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Un accidente con fuego etílico
Un accidente con fuego etílico dejó a una trabajadora en estado crítico - crédito Redes sociales/Montaje Infobae

Una emergencia laboral en el centro de Bucaramanga expuso la situación crítica de una trabajadora de hotel que sufrió quemaduras graves durante su jornada.

El caso de María Fernanda Vargas Díaz, de 22 años, revela carencias en el cumplimiento de normas de seguridad y protección social en el sector hotelero.

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La joven permanece intubada en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Universitario de Santander, tras quemarse con fuego generado por alcohol etílico en medio de sus funciones como mesera.

La tragedia sucedió el 30 de enero de 2026. Testimonios recogidos por la familia y reseñados por Vanguardia indican que Vargas Díaz sufrió inicialmente quemaduras en las manos al manipular una cocina.

La joven, víctima de quemaduras
La joven, víctima de quemaduras severas, no tenía aseguramiento ni respaldo institucional - crédito Redes sociales/Montaje Infobae

Pese al accidente, continuó trabajando hasta que, momentos después, una deflagración la envolvió en llamas. El incidente se agravó por la falta de extintores en el establecimiento, lo que llevó a los presentes a intentar apagar el fuego con limonada. Las llamas afectaron su rostro, cuello, torso y extremidades.

Una ambulancia trasladó a la joven al hospital en estado crítico. Los médicos señalaron que la paciente afronta un proceso largo de recuperación y múltiples cirugías reconstructivas. Su pronóstico sigue siendo reservado.

La familia de María Fernanda ha solicitado donaciones de sangre y plasma para sostener el tratamiento, mientras la comunidad se moviliza con cadenas de solidaridad.

El drama familiar se agudizó al conocerse que la trabajadora no contaba con afiliación a una Administradora de Riesgos Laborales (ARL) ni tenía seguridad social activa pese a llevar tres meses vinculada al hotel, según el medio citado.

La atención inicial solo fue posible gracias a su inscripción en el régimen subsidiado. “Mi hija tuvo un accidente laboral. Ella estaba trabajando, no era una huésped”, relató Liliana Díaz, madre de la joven, en declaraciones a Oro Noticias. Agregó que desde el hotel intentaron registrarla como huésped para gestionar la atención médica mediante un seguro diferente, versión que la familia rechazó.

Caso de María Fernanda Vargas
Caso de María Fernanda Vargas reabre debate sobre informalidad y riesgos en hoteles de Bucaramanga - crédito Redes sociales/Montaje Infobae

La incertidumbre domina a los allegados de la paciente. “Solo le dije que confiara en Dios. Esa fue la última vez que la vi antes de que la llevaran a cirugía”, recordó Díaz. Cada procedimiento quirúrgico representa un nuevo reto para la joven y sus seres queridos, que viven pendientes de los reportes médicos y de la evolución de las lesiones.

La situación de María Fernanda Vargas Díaz reabrió el debate sobre la informalidad y el cumplimiento de las obligaciones patronales en establecimientos de servicios. Jennifer Pico, prima de la madre, denunció que, además de la ausencia de extintores, no existía un protocolo de emergencia adecuado.

“Desde la cabeza a los pies está quemada. No había con qué apagar el fuego. Ahora pedimos que el hotel diga la verdad, porque no han querido hablar”, expresó.

La familia interpuso una tutela para garantizar atención integral y dejar constancia de lo ocurrido.

La administración del hotel, por medio de su abogado, declaró que está dispuesta a asumir responsabilidades y colaborar con las investigaciones, aunque afirm´ que no han logrado establecer contacto con la madre de la afectada.

Imagen de referencia. La joven
Imagen de referencia. La joven permanece en una Unidad de Cuidados Intensivos debido a la gravedad de las heridas - crédito Colprensa / El País

Esta falta de comunicación y de información pública por parte del establecimiento ha alimentado el malestar y la presión social para que las autoridades intervengan.

Expertos aclararon que la afiliación a una ARL constituye una obligación legal del empleador, sobre todo en actividades con riesgo físico. La informalidad en el sector hotelero sigue siendo un problema recurrente, dejando a trabajadores expuestos a accidentes sin respaldo institucional.

El caso de Vargas Díaz se ha convertido en símbolo de esta problemática, dando voz a quienes sufren las consecuencias de la falta de garantías laborales.

Mientras la paciente permanece en una cama de UCI, la familia enfoca sus esfuerzos en conseguir los insumos médicos necesarios y exigir atención adecuada. El círculo de apoyo incluye llamados a la solidaridad de la ciudadanía y peticiones de justicia ante las autoridades competentes.

Lo único que quiero es que esté bien, que tenga las menores secuelas posibles y una buena recuperación”, afirmó Díaz.