Esperar ya no es gratis: la nueva regla que está encareciendo el transporte de carga en Colombia

La medición automática de las esperas reconoce un reclamo histórico de los transportadores, pero abre tensiones por su aplicación y su efecto en los precios

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El Ministerio de Transporte implementa
El Ministerio de Transporte implementa una norma que reconoce económicamente el tiempo de espera de camiones en cargue y descargue en Colombia - crédito Colprensa

Ajustar el reloj del transporte de carga en Colombia deja de ser una metáfora para convertirse en una obligación concreta. Desde finales de noviembre de 2025, cada minuto que un camión permanece detenido en un punto de cargue o descargue tiene un valor económico reconocido por la norma. La medida, que buscaba corregir una deuda histórica con los transportadores, hoy abre un debate más amplio sobre cómo se está aplicando y qué tan bien refleja la compleja realidad logística del país.

La regla es clara en papel: los tiempos de espera ya no son invisibles. Con la entrada en vigor de la modificación impulsada por el Ministerio de Transporte, las operaciones de carga y descarga deben medirse de manera automática a través del Registro Nacional de Despachos de Carga (Rndc). Desde ese momento, el sistema inscribe, sin intervención humana, el ingreso, permanencia y salida de los vehículos en los puntos logísticos.

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El nuevo sistema automático del
El nuevo sistema automático del Registro Nacional de Despachos de Carga mide en tiempo real la permanencia y salida de camiones en puntos logísticos - crédito Colprensa

Para muchos camioneros, el cambio supone un reconocimiento largamente esperado. Durante años, las horas perdidas en filas, patios congestionados o bodegas mal coordinadas eran parte de la jornada real, pero no del cálculo del flete. Hoy, ese tiempo dejó de ser “muerto” y pasó a convertirse en un factor que incide directamente en el costo del transporte.

La tecnología es la columna vertebral del nuevo esquema. Dispositivos de georreferenciación instalados en los vehículos transmiten información en tiempo real y construyen una trazabilidad que, en teoría, elimina la discusión subjetiva sobre cuánto se esperó y por qué. Sin embargo, esa objetividad técnica no siempre logra capturar los matices del terreno.

Sergio Ramírez, gerente para empresas de Satrack, explicó en Valora Analitik que el espíritu de la norma apunta en la dirección correcta, pero su aplicación enfrenta retos evidentes. “Esto tendrá efectos directos en la operación del mercado y en la estructura de costos del transporte. Es una propuesta positiva del Gobierno, porque se empieza a compensar un tiempo que históricamente no era remunerado. Sin embargo, el reto está en cómo se implementa y en si el sistema logra reflejar con precisión lo que ocurre en la logística real”, sostuvo.

La congestión portuaria y la
La congestión portuaria y la programación de las navieras incrementan los costos del flete, afectando al sector de transporte de carga en Colombia - crédito Luis Jaime Acosta/REUTERS

Y es que buena parte de las demoras no dependen del conductor. La congestión portuaria es uno de los factores más críticos. Cuando los patios están saturados o la operación interna se ralentiza, los camiones pueden quedar atrapados durante horas o incluso días, esperando una señal que no controlan. A eso se suman las decisiones de las navieras, que manejan la disponibilidad de contenedores, los tiempos de evacuación y la programación de embarques, variables que impactan directamente el flujo en tierra.

También pesan las fallas en la organización de centros de distribución y bodegas. Turnos mal asignados, escasez de personal, retrasos en básculas o trámites documentales trasladan el costo del tiempo perdido al eslabón más débil de la cadena, el transportador. El sistema mide, pero no siempre distingue si la causa de la espera fue una ineficiencia estructural.

En la práctica, además, el registro automático no garantiza de inmediato el pago. Transportadores advierten que, aunque los tiempos ya quedan consignados en el Rndc, algunos generadores de carga aún no están reconociendo esos valores adicionales en la facturación final, lo que abre un nuevo foco de tensión.

Deficiencias en la organización de
Deficiencias en la organización de bodegas y centros de distribución aumentan el tiempo perdido de los camiones y elevan los costos logísticos - crédito Ministerio de Transporte

El impacto económico ya empieza a sentirse. Según Ramírez, un trayecto como Buenaventura–Bogotá, que antes podía costar cerca de $3 millones, hoy puede subir a $3,5 millones solo por las demoras asociadas a los tiempos de espera. Ese aumento, cercano al 17%, termina trasladándose a las empresas generadoras de carga, alimentos, textiles, medicamentos o materiales de construcción y, finalmente, al consumidor.

Por eso, desde el sector se insiste en que la implementación requiere gradualidad y ajustes. “Desde el sector se insiste en que la implementación debe construirse con gradualidad. En una fase inicial, donde los sistemas aún se estabilizan, sería más efectivo premiar el cumplimiento que castigar fallas derivadas de circunstancias externas”, agrega Ramírez al medio antes mencionado. Datos recogidos por operadores tecnológicos muestran que entre el 30% y el 40% de los viajes presentan novedades que no dependen directamente del transportador, pero sí generan costos adicionales.

El Gobierno, consciente de los cuellos de botella, anunció un plan de choque para aliviar la congestión portuaria. Entre las medidas está la operación 24/7 de toda la cadena logística, la evacuación obligatoria de contenedores vacíos por parte de las navieras y un refuerzo operativo en puertos, con más personal y mejor disponibilidad de equipos como grúas y básculas.