
La angustia se apoderó de una familia en Medellín cuando, al mediodía del lunes 10 de noviembre, Natalia Valentina Monsalve Chimenti, de 14 años, desapareció después de salir de sus clases en el Instituto San Carlos, en el barrio Belén La Nubia.
Por más de cincuenta horas, los padres de la menor desconocieron su paradero, mientras la ciudad activaba los protocolos de búsqueda.
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La desaparición de Natalia Monsalve estuvo marcada por un vínculo digital con una persona desconocida, según pudo conocer el diario El Tiempo, debido a que semanas antes del incidente, la menor había iniciado conversaciones a través de Tiktok con una mujer identificada como ‘Luz’.
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Tras publicar una fotografía con el uniforme del colegio, las interacciones se intensificaron.
“Esa persona empezó a merodear los alrededores de la institución y a convencer a Natalia de que quería verla”, revelaron su mamá y su papá en diálogo con el corresponsal del periódico bogotano en la capital de Antioquia.
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El caso adquirió tintes de alarma cuando, después de un primer encuentro, la sospechosa continuó presionando a Natalia mediante mensajes de Whatsapp, en los que la amenazó de llevarla por la fuerza.
“Le indicó que sabía dónde estudiaba, cuándo salía y por dónde acostumbraba movilizarse”, detalló la familia.
La situación escaló cuando la desconocida advirtió a la menor que, si no accedía a verse con ella, podría abusarla sexualmente. Estas amenazas fueron una constante en los días previos a la desaparición y, finalmente, la menor optó por no comentar nada en casa.
El día de la desaparición de Natalia en el barrio Belén La Nubia de Medellín: las pistas que hallaron las autoridades
El lunes de la desaparición, el padre de Natalia acudió como de costumbre a recogerla en la entrada principal del colegio. Sin embargo, la menor nunca salió por esa puerta.
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Los primeros indicios aparecieron en un video de seguridad, donde se observó a Natalia tomando la salida de rutas escolares y luego caminando hacia la calle 19, envuelta en una comunicación digital a través de su teléfono. “La busqué por todas las instalaciones y no la encontré, de inmediato puse la denuncia”, relató el padre.
Durante el martes, la familia recibió un mensaje proveniente de un número desconocido. “Estoy bien, necesito un par de días antes de regresar”, escribió la menor.
El padre la llamó y notó de inmediato que la voz de su hija denotaba nerviosismo y afectación. Según ellos mismos, la comunicación fue interrumpida de forma abrupta.
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Las autoridades advirtieron un comportamiento sospechoso: la cuenta usada por la sospechosa modificó sus datos y borró fotografías tras esa charla.

Ante esta evidencia, el CTI (Cuerpo Técnico de Investigación) de la Fiscalía dispuso un operativo especial, y utilizando la señal del teléfono de Natalia se trianguló su ubicación y se cruzaron datos de direcciones IP asociadas a la cuenta de ‘Luz’.
Esta acción llevó a los responsables hasta el barrio Enciso, en la zona de Villa Hermosa (comuna 8). A la par, la cobertura mediática y los llamados en redes sociales aumentaron la presión pública, al tiempo que la comunidad participó activamente pegando afiches y compartiendo alertas.
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En la tarde del miércoles 12 de noviembre, después de nuevas llamadas, otra menor de edad estableció contacto con los investigadores. En la conversación quedó claro que estaba en compañía de Natalia Monsalve en un parque de la ciudad y manifestó explícitamente el deseo de devolver a la menor a sus padres.
“La niña dijo que no tenía dinero para el transporte y que si podía tomar un taxi hasta un punto de encuentro”, narró el papá. Él accedió y, poco después, recibió a su hija, quien llegó acompañada de la menor que hizo la llamada y un niño de cerca de 15 años.
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El regreso de Natalia a su hogar no incluyó capturas, aunque el CTI logró comunicarse con la mujer identificada como ‘Luz’ poco antes del desenlace.
Según las autoridades, se le informó a la supuesta mujer que su ubicación era conocida y que procederían a un arresto en caso de obstaculización. Tras este aviso, la menor fue entregada en condiciones controladas, y su familia pudo reencontrarse con ella.

La menor fue llevada, por prevención, a un centro asistencial, donde recibió atención médica por algunos trastornos menores de salud producto del estrés de la situación.
El caso sigue bajo investigación, pero con un enfoque especial cuyo fin será determinar la naturaleza exacta de las amenazas y el grado de responsabilidad penal de todos los implicados en la desaparición y retención de la adolescente, en un caso que enciende las alertas en madres y padres de familia ahora que se avecina la temporada de vacaciones de final de año, una época en la que los menores (por el tiempo libre que tienen debido a las vacaciones tras la finalización del calendario A escolar) pueden tener más espacios para utilizar con libertad celulares.
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