Hogar y refugio de animales en Barranquilla busca familia para gatos en Bogotá y Medellín: “puedes cambiar una vida y salvar una vida”

Ángel ha perdido la cuenta de la cantidad de animales que ha ayudado, afirma que lo importante es rescatar a la mayor cantidad posible

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Mediante el Instagram @refugiogatitoshuerfanos_ Ángel
Mediante el Instagram @refugiogatitoshuerfanos_ Ángel comparte las campañas de adopción - crédito @refugiogatitoshuerfanos_ Ángel / Instagram

El compromiso de Ángel Payares con los gatos rescatados ha transformado su vivienda de Barranquilla en un espacio de acogida, donde no solo ofrece refugio y atención veterinaria, sino que coordina cada semana la adopción de varios animales en Bogotá.

Ángel ha compartido la invitación a adoptar en Instagram.

“Hola, mi nombre es Ángel y en este video te voy a hablar sobre cómo puedes adoptar con nosotros uno de nuestros gatitos en la ciudad de Bogotá. Nuestros gatitos viajan desde Barranquilla hasta Bogotá en avión. Esto lo hacemos cada 8 días”.

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El costo de trasladar a un gato rescatado por vía aérea asciende a 120.000 pesos, una suma que, según enfatiza Payares, representa “una inversión mínima frente a la responsabilidad de ofrecer una nueva vida a un animal víctima del abandono”.

Cada semana envía por avión gatos adoptados a Bogotá y Medellín - crédito @refugiogatitoshuerfanos_ Ángel / Instagram

El proceso de adopción se sostiene en parte gracias a la ayuda de los adoptantes, quienes colaboran para cubrir este gasto de viaje. En su video dirigido a las personas interesadas, subraya: “Que son 120.000 pesos, que en verdad, créeme, que 120.000 pesos no es nada a lo que conlleva una vida de responsabilidad y de obligación para un michi. Así que si tú consideras que si por 120.000 pesitos puedes cambiar una vida y salvar una vida que ha sido víctima del maltrato, del abandono y de la indiferencia, no lo dudes, por favor, ponte en contacto y adopta una vida, salva una vida”.

Los esfuerzos de Ángel Payares iniciaron en Córdoba, cuando un viaje para atender asuntos familiares lo llevó a enfrentar una realidad que no esperaba. “Yo quedé impactado de ver tantos animales abandonados. Ver cómo los dejaban a diario fue muy fuerte para mí. Sin darme cuenta, empecé a recogerlos y a cuidarlos”, relató.

Aprovechando la flexibilidad de su trabajo virtual, adaptó su propio hogar para recibir y preparar a los gatos rescatados para la adopción, aunque nunca creó una fundación formal: “No es una fundación, es mi hogar. Vivo solo y lo adapté para recibir a los gatos que rescato”.

Durante meses, su vivienda en Córdoba funcionó como refugio para decenas de animales que luego encontraron familia en diversas ciudades del país. Su llegada a Barranquilla hace seis meses obedeció tanto a motivos laborales.

Ángel también hace seguimiento a
Ángel también hace seguimiento a los gatos recién adoptados - crédito @refugiogatitoshuerfanos_ Ángel / Instagram

La rutina semanal de adopciones implica un esfuerzo logístico elevado. Cada sábado, Ángel envía entre 10 y 20 gatos a Bogotá. “Cada fin de semana hago jornadas de adopción. Los sábados envío entre 10 y 20 gatitos a Bogotá. Les busco hogar por redes sociales y los adoptantes ayudan con el pago del viaje”, explicó.

No lleva un conteo exacto de los animales rescatados: “Son muchos. A veces recojo mamás embarazadas, camadas completas o gatos enfermos. Yo los recupero y los pongo en adopción cuando están listos”.

El impacto económico del funcionamiento del refugio es significativo. Solo en desparasitación, Payares puede gastar hasta 350.000 pesos en un día; a ello se suman los costos diarios de arena, alimento, medicamentos, leche para crías y consultas veterinarias. “Cada gato tiene necesidades básicas, pero cuando son muchos, todo se multiplica”.

En redes también muestra las condiciones en que adopta a los animales - crédito @refugiogatitoshuerfanos_ Ángel / Instagram

Aunque opera en solitario, ha tejido lazos de apoyo con otras rescatistas, principalmente mujeres de Barranquilla, quienes enfrentan desafíos similares para mantener a los animales. “Nos ayudamos entre todos. Ellas me llaman cuando no pueden más, y yo recojo los gatos para seguir el proceso en mi refugio”, señala Ángel.

A pesar de la ausencia de respaldo institucional y de las dificultades económicas, mantiene su labor con determinación. “Esta labor me da sentido. No tengo una fundación ni apoyo fijo, pero cada gato que logro salvar y entregar en adopción vale todo el esfuerzo”, afirma.