Esta es la millonada que deberá pagar la Cancillería por los traslados del exembajador Javier Higuera

El exfuncionario fue relegado de su cargo tres meses después de su nombramiento

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Más de 17.000 euros deberá
Más de 17.000 euros deberá pagar Cancillería por traslados del embajador Javier Higuera - crédito Embajada de Colombia en Dinamarca

Continúa la polémica en la Embajada de Dinamarca, luego de la inesperada salida del representante colombiano en el país nórdico, Javier Higuera, sin razón aparente. El ex alto funcionario no sabe cuando tiene que dejar de cumplir con sus funciones, pues su reemplazo aún no ha asumido en propiedad el cargo.

A la falta de planeación del Ministerio de Relaciones Exteriores se suma un desorbitado gasto de 17.000 euros, tres veces el salario que recibía Higuera, para repatriarlo al territorio nacional, puesto que la situación está considerada en las reglas del servicio diplomático.

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Tras la salida del exembajador de manera anticipada, se dio a conocer que su nombramiento presentó ciertas irregularidades. El traslado se registró sin adjuntar la copia en las cartas credenciales, documento indispensable para que pudiera realizar sus labores diplomáticas.

Es importante resaltar que los funcionarios no deben dejar el país sin dichos archivos, pues estos permiten actuar como embajadores y cumplir con las visitas protocolarias a nombre del Gobierno nacional. Esta falta de coordinación de la Cancillería y la ausencia de las cartas desencadenaron dificultades para Higuera durante su estancia en Dinamarca.

La salida del exembajador se acordó tras una serie de reuniones políticas lideradas por el viceministro Jorge Rojas, llevadas a cabo el pasado 18 de noviembre en Dinamarca, cuyo contenido no se ha dado a conocer. El Gobierno nacional rápidamente anunció que su reemplazo sería Catalina Velasco, que ya ostentó cargos dentro de la administración Petro, específicamente como ministra de Vivienda.

En su reemplazo, llegará como
En su reemplazo, llegará como nueva representante diplomática ante las autoridades danesas Catalina Velasco, que se desempeñó anteriormente como Ministra de Vivienda - crédito Colprensa

Este proceder ha suscitado malestar entre diplomáticos de carrera y funcionarios consulares, que perciben como una afrenta a quienes se forjan durante años para ostentar tales encargos, alcanzando altos rangos a pulso y por méritos propios.

De igual manera, se quejaron del desprecio que ha manifestado en reiteradas ocasiones el presidente de la República, Gustavo Petro, frente al trabajo que hacen las embajadas.

“La Cancillería de Colombia sigue siendo aria, nos tumban los embajadores, nos tumban el derecho constitucional del presidente elegido de poner embajadores y de dirigir las relaciones exteriores solo porque el sindicato es de los mismos empleados que siempre fueron los hijos de la oligarquía para pasear por París, por Miami, por Londres, por Nueva York y Washington, que es lo único que les interesa en el mundo porque siguen siendo súbditos”, fueron las polémicas palabras del mandatario que los sindicatos respondieron.

Critican a Petro por despotricar sobre las embajadas y luego crear la de la FAO para Benedetti

Armando Benedetti había tomado posesión
Armando Benedetti había tomado posesión como embajador ante la FAO en febrero de 2024 - crédito X

Con la llegada de Benedetti a la Casa de Nariño, los colombianos recordaron las palabras del jefe de Estado sobre la labor diplomática. Las principales críticas apuntaban al elevado costo de la apertura de embajada de Colombia ante la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO por sus siglas en inglés) que desde su inauguración ha tenido una inversión de más de $1.200 millones, además de un salario y bonos de $518 millones para Armando Benedetti, exembajador de Colombia en Venezuela.

A su vez, el nombramiento de una figura tan polémica también fue objeto de cuestionamientos, Benedetti durante los 10 meses que ostentó el cargo estuvo envuelto en toda clase de controversias y críticas, tanto por su designación como por los costos asociados al restablecimiento de la embajada de la FAO en Roma, cerrada en 1999 bajo la administración de Andrés Pastrana por razones presupuestales. El hombre, acostumbrado a dar de qué hablar por su proceder, había dicho a la prensa que venía a darle una mano al Gobierno en “temas nacionales”.