
Charlie Zaa, la emblemática voz de los boleros románticos, ha conquistado a millones de seguidores con el tiempo; sin embargo, detrás de su éxito en los escenarios, se esconde una historia de dolor, excesos y redención que el cantante colombiano decidió revelar en una reciente entrevista en el Chabán pódcast con Alejandro Chabán.
Carlos Alberto Sánchez (nombre de pila) abrió su corazón para hablar sobre el difícil camino que recorrió antes de alcanzar la fama y los momentos complicados que llegaron cuando logró obtenerla.
En sus declaraciones, Charile Zaa recordó su origen humilde en una familia de pescadores en medio de carencias materiales y afectivas, subrayando cómo las dificultades económicas y la falta de algunas muestras sentimentales en su entorno, marcaron profundamente su infancia y su recorrido de vida.
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El artista reveló que en su hogar nunca recibió el amor y algunas de las cosas que un niño necesita, como por ejemplo, “Nunca recibí el alimento necesario porque a veces queríamos comer tres veces al día y no podíamos. Nunca había abrazos ni palabras de honra. Mamá nunca me dijo: ‘te amo’ o me dio un abrazo. Mi papá fue una persona que maltrataba a mi mamá casi cuatro veces por semana”, confesó Charlie Zaa.
A pesar de estos inicios sombríos, Charlie Zaa siempre tuvo la determinación de cambiar su destino. Antes de alcanzar la fama, trabajó arduamente para ayudar a su madre y mejorar las condiciones en su hogar. Incluso en la entrevista recordó con orgullo cómo se convirtió en uno de los mejores lavadores de papas en Bogotá, desarrollando métodos para hacer su trabajo más eficiente.
“Yo lavaba la papa de Bogotá y de la sabana. Era uno de los mejores y creé una estrategia de lavarla más rápido y que quedara completamente limpia. Armé un equipo de trabajo, les enseñé cómo hacerlo y creamos unos carros de rodachines para cargar ahí la papa, la yuca o la zanahoria, lo que tocara lavar. Desde muy niño me propuse a hacer las cosas muy bien”, reveló el cantante.
Después de este duro trabajo, finalmente se le abrieron las puertas en el mundo de la música, permitiéndole trabajar con grandes figuras como el Grupo Niche y el maestro Jairo Varela. Un cambio que le trajo un lado oscuro que casi lo destruye.
“Yo siento que cuando viene a mi vida el éxito, cuando viene a mi vida el reconocimiento, un aplauso, un abrazo por parte de una persona, como que rompió en mí algo que no había. Yo jamás me imaginé tener un éxito así y empiezo a autoacreditarme todo. [...] En el 2000 me volví loco, empecé a tener excesos de licor, todo lo quería celebrar con el licor, relaciones extramatrimoniales con todo tipo de mujeres, era egocéntrico, grosero, no sabía tratar a las personas, era demasiado grotesco para decir las cosas”, confesó Zaa, admitiendo que el poder y la fama lo llevaron a perder el control de su vida.
El ascenso de Charlie Zaa en la industria musical lo dejó atrapado en un espiral de excesos que amenazaron con arruinar su vida personal y profesional, incluso, confesó que para el 2005 y 2006 se enfrentó a una depresión fuerte.
“Cuando caí en depresión llevaba una vida de excesos y te das cuenta de que ya nada funciona, de que el amor de la gente empieza a mermar y a buscar en donde no tienes que buscar y empiezas a buscar culpables en todo lado, pero no miras para adentro”, aseguró el cantante.
Pese a los intentos de su familia por ayudarlo, el cantante rechazó cualquier intervención. Fue durante este período de su vida que su matrimonio estuvo al borde del colapso. En 2006, su esposa e hijos decidieron abandonar la casa, incapaces de soportar más la situación. Este fue un punto de inflexión para Charlie Zaa, que enfrentó una severa crisis emocional. La depresión, el pánico y la ansiedad se apoderaron de él, llevándolo a tocar fondo.
El camino hacia la recuperación no fue fácil, pero Charlie Zaa encontró la fuerza para salir del abismo en su fe. A través de su conexión con Dios y el apoyo incondicional de su esposa, el cantante logró dejar atrás sus demonios.

Hoy, Charlie Zaa es un hombre renovado. Los excesos y las infidelidades han quedado atrás, y su enfoque está en mantener la estabilidad emocional y espiritual que tanto le costó conseguir.
Su historia es un testimonio de la resiliencia y la capacidad de redención, un recordatorio de que, incluso en los momentos más oscuros, siempre hay esperanza para aquellos que están dispuestos a cambiar, tal como lo dejó saber en la entrevista, pues en todo momento hizo énfasis en la palabra de Dios y el poder que ha tenido en su vida actual.
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