Horrores de La Modelo: hace más de 20 años la Fiscalía conocía testimonios de prisioneros y familiares

Asesinatos, masacres, desmembramientos y cuerpos que eran que picados, tirados en bolsas de basura o por las cañerías, eran una constante en la cárcel entre 1998 y 2003, según le dijeron testigos a la Fiscalía General de la Nación

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Pasillo de la cárcel Modelo de Bogotá
Pasillo de la cárcel Modelo de Bogotá. (Colprensa - Álvaro Tavera)

Entre finales de los años noventa e inicios de los 2000, la cárcel La Modelo, en Bogotá, era una ciudadela del crimen en la que grupos de delincuencia común, la guerrilla y los paramilitares se disputaban el control de la penitenciaria.

Asesinatos, masacres, desmembramientos y cuerpos que eran que picados, tirados en bolsas de basura o por las cañerías, eran una constante en la cárcel entre 1998 y 2003, según le dijeron testigos a la Fiscalía General de la Nación durante un proceso penal en contra del mayor William Gacharán Castro, exdirector de La Modelo, y los exparamilitares Juan Carlos Cadavid Vélez y José William Parra Arroyabe.

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Estas declaraciones las desempolvaron en Sigue la W de W Radio, el primero de febrero de 2024, días después de que el mayor Gacharán Castro reveló, ante la Jurisdicción Especial para la Paz, cómo operaban los paramilitares en La Modelo, en donde fungió como subdirector, entre febrero y noviembre de 1999, y como director, entre abril y julio de 2001.

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Los testimonios que entregaron los internos a la Fiscalía en el proceso contra el mayor Gachará Castro, dan cuenta de cómo en La Modelo se libró una guerra sin cuartel en la que se asesinaba, se hacían masacres, desaparecían personas e incluso había una fosa común. Todo sin que los narcotraficantes Ángel Gaitán Mahecha y Miguel Arroyabe, y el exparamilitar Juan de Jesús Pimienta, no se enteraran, pues eran los que controlaban lo que ocurría en la cárcel, ante la mirada alcahueta del director del centro penitenciario.

No contentos con controlar lo que sucedía, o no, en la cárcel, los paramilitares también hicieron modificaciones y construcciones, como túneles en los que se torturaban a los internos que no pagaban extorsiones o si tenían deudas pendientes. Incluso se habla de que había un polígono para practicar tiro.

Los testimonios del horror

En La Modelo, algunos de los cuerpos eran desaparecidos en ácido clorhídrico - crédito Reuters
En La Modelo, algunos de los cuerpos eran desaparecidos en ácido clorhídrico - crédito Reuters

Las declaraciones que entregaron varios internos, y sus familiares, a la Fiscalía sobre lo que ocurría en La Modelo, que fueron revelados por Sigue la W, se reproducen a continuación:

Mario Jaimes Mejía fue testigo de las desapariciones en la penitenciaría y así lo contó a la Fiscalía: “Fueron muchas, pero no tengo conocimiento de ellas, el INPEC debe tener los nombres (…) eso se sacaba en canecas de 55 galones de aguamasa de la cárcel, esas personas debían ser picadas (...)”. También dijo que hubo una masacre en la cárcel, en la que se asesinaron a casi 60 personas, pero que el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario solo reportó 32: “Yo me acuerdo mucho que eran 55, 57 cadáveres que había ahí, ahí tirados, yo mismo los conté, y el INPEC salió con una lista de 32, no sé qué hicieron con los otros cadáveres, no sé”.

Por su parte, Luis Alberto Medina Salazar le dijo a la Fiscalía que tuvo conocimiento de que en el patio cuatro de La Modelo fueron asesinadas 72 personas, pero que el guardia reportó solo la mitad.

“(...) escuché que en una de esas tomas, si no estoy mal, en la del patio cuarto, hubo 72 personas dadas de baja o asesinadas y al parecer la guardia solo reportó el sesenta o el cincuenta por ciento de las víctimas (...) Por comentarios de Ángel Gaitán, Miguel Arroyave y Juan de Jesús Pimiento, esos cadáveres restantes fueron desaparecidos por algunos miembros de la guardia, pero no al interior del establecimiento. No especificaron el sitio, solo dieron a entender que los habían sacado y los habían desaparecido (...)”.

Wilson Martín Rivas, en sus declaraciones a la Fiscalía, aseguró que en la cárcel había fosas comunes y cómo encontró, en un túnel, cerca de 30 cadáveres: “Sí, sé en dónde había unos túneles. Yo veía en dónde quedaba la boca de unos dos o tres túneles. Recuerdo que unos internos que estaban abriendo uno de esos túneles comentaron que se habían encontrado con unos treinta muertos allá metidos y que olía horrible y por eso les tocó sellar ese túnel. Dejo presente que ese fue un comentario que hicieron los mismos muchachos que estaban haciendo los túneles (...)”.

En otro testimonio, familiares de varios internos denunciaron de un momento a otro perdían contacto y los reportaban como presos fugados. Así lo contó Diana Marcela Gallego, hermana de Joaquín Leonardo Gallego, un interno desaparecido.

“Yo fui a visitarlo al INPEC en la cárcel La Modelo, primero me dieron la boleta de visita y me la dieron el 25 de octubre del 2001 para ir el domingo, que fue más o menos del 27 o 28 de octubre, entonces duré desde la mañana hasta la tarde buscándolo, ya con la foto en mano preguntándole a todos los presos, ya estaba llorando, desesperada llorando porque ya era muy tarde y no lo había encontrado, y en todos los patios, no recuerdo bien en qué patio fue que me dijeron que no lo siguiera buscando que me iba a meter en problemas que a él lo habían matado y lo habían picado”.

En la cárcel La Modelo, entre 1998 y 2003, se vivió una guerra sin cuartel en la que la guerrilla, los paramilitares y los grupos de delincuencia común se disputaban el control de la penitenciaria - crédito Mauricio Alvarado/Colprensa
En la cárcel La Modelo, entre 1998 y 2003, se vivió una guerra sin cuartel en la que la guerrilla, los paramilitares y los grupos de delincuencia común se disputaban el control de la penitenciaria - crédito Mauricio Alvarado/Colprensa

Por su parte, Luz Damary Hernández, madre del recluso Luis Norberto Osorio, le dijo a la Fiscalía que se enteró de la desaparición de su hijo “porque un día que fui a visitarlo no lo encontré y empecé a preguntar por todo el patio y al preguntarlo entre varios internos me dijeron que no buscara más porque a él lo habían matado, lo habían desangrado, lo habían picado y lo habían botado en bolsas de basuras”.

Además de las desapariciones, también hubo reclusos que le dijeron a la Fiscalía que entre 1998 y 2003, con complicidad de los guardias de La Modelo, en la cárcel había todo un arsenal. Así lo relató Roberto Carlos Delgado: “El armamento, cuando yo estaba en el patio 5, había unas 50 o 60 armas, pistolas 9 mm, changones, revolver calibre 38 mágnum 357, ruger, mágnum, metras, había un fusil R15, un AK-47 y un tuflay gml. Cuando recibo el patio 4, allá había granadas, cada uno tenía una o dos granadas de mano. En el 4 me entregaron dos AK-47, un R15, la metra singra 9mm, pistolas, granadas, un tuflay, como 80 armas, como 200 granadas, granadas de tuflay unas 40 granadas”.

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