De Colombia para el mundo: Sebastián y María Alejandra son los primeros ingenieros aeroespaciales graduados en el país

Ambos jóvenes son motivo de orgullo para su alma máter, la Universidad de Antioquia

Guardar
María Alejandro Botero y Sebastián León Serna hicieron historias al graduarse el pasado martes, 12 de septiembre, de su pregrado en la UdeA
María Alejandro Botero y Sebastián León Serna hicieron historias al graduarse el pasado martes, 12 de septiembre, de su pregrado en la UdeA - crédito Cipsela Corp

Sebastián León Serna y María Alejandro Botero son el orgullo más reciente de la Universidad de Antioquia (UdeA) y es que en la ceremonia de graduación del 12 de septiembre se convirtieron, oficialmente, en los dos primeros ingenieros aeroespaciales formados en territorio colombiano.

Su viaje por esta disciplina, tradicionalmente impartida en Norteamérica y Europa, inició en el 2017 junto a otros 26 estudiantes que vieron en el programa de la UdeA una oportunidad de alcanzar el espacio.

Hasta entonces, Sebastián era un joven bachiller con una decisión por tomar y María Alejandra iba a mitad de sus estudios en ingeniería mecánica, pero, en el fondo, sentía que debía complementar su formación académica.

“Desde muy pequeña me han gustado lo que yo llamo ‘tiestos voladores’; es decir, las naves espaciales, los cohetes y los aviones. Mi sueño era la ingeniería aeroespacial. Dos años después de estar estudiando otra ingeniería, la UdeA ofertó el pregrado que siempre quise estudiar y me presenté”, compartió con la universidad.

Sin embargo, con el tiempo y mucha dedicación encontraron que con la ingeniería aeroespacial podían dar soluciones a problemas que, lejos del espacio y la gravedad cero, necesitaban de un enfoque distinto, en sectores como el agrícola, de telecomunicaciones y de atención a desastres.

“En el sector agrícola, con drones con visión artificial para la detección de plagas, o la producción de energías renovables, con el análisis de datos. En términos generales nos destacamos por ser integradores de sistemas y poder resolver un problema a través de la ingeniería”, compartió emocionado León Serna.

Junto a la UdeA, ya hicieron su parte y, ahora, le corresponde tomar la batuta al Gobierno, para llevar a puerto la creación de una agencia espacial nacional que agrupe a la industria, la académica y la sociedad civil.

“Nosotros constantemente debemos estar comprando o pagándole a ingenieros de otros países para que nos resuelvan un problema y ahora empezaremos a resolverlos nosotros”, insistió Sebastián, para el diario Mi Oriente.

A ellos, por suerte, les siguen 164 estudiantes que comparten su amor por descubrir soluciones aplicables dentro y fuera de la atmosfera terrestre. Por eso es por lo que “este programa, único en el país, nace como una necesidad para satisfacer las demandas globales desde Colombia en el sector aeroespacial. Actualmente hay 164 estudiantes y la meta para el próximo año es consolidar el programa a través de los primeros egresados, y tener más de 200 estudiantes activos. Se oferta desde el 2017 en el Campus El Carmen de Viboral”, informó el coordinador del pregrado, Arley Cardona Vargas.

Sebastián y María Camila saben bien que la culminación de sus estudios es solo el principio de algo más grande. Ella, siendo la presidenta de la Asociación Colombiana de Mujeres en Aeroespacial, sueña con llegar algún día a la Nasa. Pero antes, quiere empoderar a las niñas y jóvenes para que se atrevan a incursionar en los programas de educación Stem (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas).

“¡La ciencia y la ingeniería si son asunto de niñas y mujeres!: Puede que sea la primera ingeniera aeroespacial graduada en Colombia, pero me aseguraré de no ser la última”, se lee en una de sus publicaciones en redes sociales.

Mientras, él entiende que haber llegado hasta este punto “es una gran responsabilidad porque significa ser la inspiración de muchas otras personas que quieran estudiar esta ingeniería, y también significa mostrarle al país que vale la pena apostar por este tipo de carreras”.

Motivo por el que decidió continuar sus estudios con una maestría, también en ingeniería aeroespacial, en la Embry-Riddle Aeronautical University de Florida, antes de regresar al país y aplicar sus conocimientos, como pionero de esta disciplina.