
Tras la crítica que hizo Humberto de la Calle al presidente ejecutivo de la Federación Nacional de Ganaderos (Fedegán), José Félix Lafaurie, por haberse opuesto a los diálogos de paz con las Farc y estar de acuerdo ahora con los que se hacen con el ELN, el dirigente gremial respondió al exnegociador.
Ya lo había hecho por medio de una columna y ahora lo hizo en una entrevista para el portal web del gremio ganadero.
Lafaurie aseguró que fue un opositor duro de las negociaciones con las Farc y ahora participa en las que se están dando con el ELN porque en La Habana (Cuba) decidieron que el único sector que iban a negociar era el rural, en el que estaban los ganaderos.
Ante lo asegurado por De la Calle, respondió que prefiere mirar hacia delante y apostarle a que las negociaciones con el ELN tienen que salir bien. Según el presidente ejecutivo de Fedegán, nadie está dividiendo ahora el país entre amigos y enemigos de la paz, paz que se utilizó como bandera política en 2014 para ganar la reelección.
De paso invitó al exnegociador de paz con las Farc a aportar su conocimiento y experiencia, a seguir haciendo comentarios para mostrar caminos y señalar peligros. “Lo invito a que miremos hacia delante”, resaltó.
Propuesta de piloto de paz
Sobre su papel en el proceso de paz con el ELN y la propuesta que hizo de emprender un piloto de paz anotó que este se debe aplicar en una región golpeada por pobreza e ilegalidad, a partir de la participación que convoque a actores sociales y oriente una gran brigada de acción integral del Estado y la sociedad civil, que produzca transformaciones medibles en empleo, escolaridad y salud y en reducción de homicidios, extorsión y área sembrada.
Según él, a partir de ese mensaje de sí se puede, replicar el piloto requerirá una “gobernanza rural”; es decir, una acción diferenciada del Estado en una realidad diferente, que propicie progreso y oportunidades para acabar con la ilegalidad y la violencia.
Verdadera paz
Frente a la cultura de participación de la sociedad para alcanzar la verdadera paz, dijo que los colombianos perdieron la cultura de participación tras décadas de violencia y degradación del talante moral del país por el narcotráfico y la corrupción política. A su vez, que se perdió en algo esencial como la paz, porque desconfían de los resultados de participar. Segú él, se perdió la esperanza de paz, porque ninguna generación viva en Colombia la conoce.
“El reto es pasar a una democracia más participativa, que no se agote en el sufragio, pero que no pretenda suplantar al Estado. Debemos recuperar la cultura de ‘co...laborar’, trabajar juntos por el bien común, una causa en la que los Ministerios de Educación y Cultura deberían ser uno solo, y la mesa de negociaciones un verdadero piloto para concertar acciones transformadoras en las regiones”, manifestó.
Negociaciones con el ELN tienen principio
Tras el cierre del ciclo en México, Lafaurie considera que las cosas tienen principio, ya que hay una agenda acotada a la que se le incorporarán unos elementos.
Dijo que este proceso debe salir bien, muy bien para que haya dos cosas: una, paz política; y dos, un gran acuerdo nacional. Agregó que ese acuerdo nacional no solamente es con unos actores armados, sino con quienes también cumplen la ley, con quienes hacen política todos los días en democracia y ahí todos tienen que caber para hablar el mismo lenguaje.
Insistió en implementar lo que se vaya acordando porque las Farc exigieron la reforma rural como primer punto, porque necesitaban mostrar algo en el papel y el ELN exigió debatir primero la participación de la sociedad en la construcción de paz, porque, al parecer, quieren mostrar resultados tempranos en la vida de la gente en las regiones, porque toda la gente, no solo las víctimas, es el objeto de la paz.
Las acciones de Juan Manuel Santos e Iván Duque
Con respecto al primer punto del acuerdo de La Habana, que se habla de la creación de un fondo de tierras de tres millones de hectáreas y la formalización de siete millones de hectáreas, habló de los que hicieron los expresidentes Juan Manuel Santos e Iván Duque en ese sentido.
Indicó que durante las negociaciones empezaron con 20 millones de hectáreas y terminaron en tres que había que entregarles a campesinos sin tierras y siete millones de hectáreas en formalización. Reiteró que durante ese proceso no se habló de otro sector, sino del rural.
“Santos terminó de firmar el acuerdo en 2016. ¿Qué hizo de 2016 a 2018? Nada. ¿Qué hizo Duque de 2018 a 2022? Nada. Por eso cuando llegó Petro y me planteó el tema, yo le dije sí señor, usted tiene que cumplir, facilitemos el tema, eso ya es un hecho cumplido. En octubre del año pasado firmamos un documento que, con todas las palabras, es un acuerdo para la materialización de la paz territorial: compra directa de tierras para la construcción de la reforma rural Integral. Y ahí vamos”, subrayó.
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