El Aerocar argentino, un extraño prototipo que tenía una hélice en su parte posterior
El Aerocar argentino, un extraño prototipo que tenía una hélice en su parte posterior

Mechanix Illustrated fue una revista estadounidense que nació en 1928 y dejó de publicarse en 2001. Era una guía de fabricación y reparación artesanal que orientaba construcciones caseras. En la edición de octubre de 1955 tituló un artículo "Car with prop", ilustrado con un automóvil impulsado por una hélice de avión. Hablaba del Aerocar, un excéntrico prototipo de idea, diseño y fabricación argentina.

"El Aerocar argentino puede viajar a 100 millas por hora y está siendo considerado para producción masiva en los Estados Unidos", destacaba la nota. La repercusión en la industria estadounidense fue el punto máximo de exposición de este poco ortodoxo invento argentino. El consuelo se sostuvo en el interés despertado en un fabricante de California y en la legendaria Chrysler Corporation, que esbozó negociaciones en pos de comprar la patente y adquirir los planos del proyecto como método para reducir las probabilidades de productores pequeños.

El artículo de la tradicional revista estadounidense Mechanix Illustrated haciéndose eco del invento argentino
El artículo de la tradicional revista estadounidense Mechanix Illustrated haciéndose eco del invento argentino

El Aerocar era un auto convencional, salvo por su sistema de propulsión: una hélice de avión que emergía de su saga. Eugenio Grosovich y Gianfranco Bricci lo construyeron en Córdoba en 1953 para presentarlo en octubre del año próximo en Buenos Aires. La leyenda cuenta que su bautismo en las calles porteñas causó un revuelo generalizado y literal: voló los sombreros y las faldas de los curiosos que asistieron a ver el arranque de un modelo experimental.

El prototipo hacía nacido en un tiempo histórico proclive. El por entonces presidente Juan Domingo Perón estimuló el desarrollo de este emprendimiento asignándole el apoyo del Instituto Aerotécnico en las instalaciones del Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado (IAME), soporte estatal para la producción en serie de tractores, automóviles y motocicletas, creada el 30 de noviembre de 1951 bajo el decreto número 24.103.

"Utilizaron el chasis de largueros laterales de sección cajón de chapa de 1,6 mm unidos por travesaños soldados y la carrocería de los autos Sedán Justicialista, modificado para hacerlos más aerodinámicos y de color rojo terracota", informan desde Club IAME, desde donde admitieron que el prototipo no figura en los libros oficiales de fabricación pero en base a trascendidos y declaraciones de trabajadores de la planta notificaron su producción excepcional.

Fue construido en 1953, recibió el apoyo del gobierno argentino pero dos años después fue derivado a un taller de La Falda para sacarle la hélice
Fue construido en 1953, recibió el apoyo del gobierno argentino pero dos años después fue derivado a un taller de La Falda para sacarle la hélice

Sus líneas de diseño tenían pretensiones aerodinámicas. En apariencia emulaba las formas de un Tatra, una automotriz de origen checoslovaco y uno de los modelos comunistas más icónicos. En su interior presumía de una gran habitabilidad, con capacidad para seis pasajeros distribuidos en dos asientos. Sobre la parte delantera se acomodaban la rueda de auxilio y el tanque de combustible.

Las hélices estaban fundidas en aluminio y magnesio. Las dos palas carecían de protección, tenían un paso de nueve grados y habían sido recortadas porque suponían un inminente peligro: medían, sin embargo, 1,75 metros de diámetro. Su ubicación se diferenciaba del resto de prototipos extravagantes que instalaban las hélices por delante, como en los aviones, con la intención de "tirar". El Aerocar, en cambio, "empujaba" desde atrás. Mediante una manija, seis correas paralelas de sección trapezoidal transmitían el movimiento desde un alargue realizado en el cigüeñal.

El Aerocar se diseñó sobre la carrocería de un sedán justicialista, un modelo fabricado en planta de la Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado (IAME) durante el segundo gobierno del presidente Juan Domingo Perón
El Aerocar se diseñó sobre la carrocería de un sedán justicialista, un modelo fabricado en planta de la Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado (IAME) durante el segundo gobierno del presidente Juan Domingo Perón

En la primera fase del experimento, se equipó con un motor de avión de alta potencia y aspas de distintos ángulos. Pero la idea no prosperó: su transmisión estaba asociada a un motor trasero longitudinal Chevrolet de seis cilindros en línea refrigerado por aire con capacidad para erogar 90 caballos de fuerza. Podía alcanzar una velocidad punta de 160 kilómetros por hora. Tenía suspensiones independientes en cada rueda. Su peso era liviano. Su andar era suave y ruidoso. Doblaba bien pero su rendimiento revestía cuestionamientos: su aceleración era precaria y recién adquiría ritmo cuando superaba los 60 kilómetros por hora. Su adaptación al tráfico hubiera sido compleja.

El periodista, escritor e investigador Federico Kirbus lo probó en su presentación en Buenos Aires. "Sin duda el vehículo más exótico en el que viajé fue el Aerocar. Al bajar por Sarmiento, levitaban fungis, ranchos y polleras…".

El interés de la industria automotriz estadounidense no se materializó y el auto argentino con un ventilador gigante se desvaneció en su épica. El prototipo había nacido para provocar, no tenía un propósito de fabricación o comercialización. El sueño de Eugenio Grosovich y Gianfranco Bricci duró dos años. Desde Club IAME aseguran que en 1955 le quitaron la subvención y que fue trasladado a un taller de La Falda, sin hélice, con previsiones de transformarse en un automóvil tradicional. El Aerocar fue chatarra.

SEGUÍ LEYENDO