Argentina Cibersegura educa y concientiza sobre los riesgos de la red (Shutterstock)
Argentina Cibersegura educa y concientiza sobre los riesgos de la red (Shutterstock)

La tecnología resuelve. Su principal propósito es ofrecer soluciones a situaciones socioculturales. Su revolución derivó, sin embargo, en inesperados riesgos. Argentina Cibersegura nació por ellos, surgió como respuesta a las miserias que crecen en el lado oscuro de la Internet.

Consiste en una organización sin fines de lucro con premisas de concientización y educación, en función de una navegación segura por las redes y de un uso racional de las tecnologías de la comunicación.

El objetivo de esta ONG es generar contenidos que colaboren en la conformación de un espacio digital más confiable. Para recrear un contexto de seguridad informática, el organismo promueve la producción de leyes que regulen la atmósfera cibernética y a sus habitantes -niños, adolescentes y adultos- mediante programas educativos que concienticen sobre hábitos puros.

La iniciativa local surgió como réplica a un movimiento emprendido en Estados Unidos en 2008. El proyecto "Securing Our eCity" es hijo de una investigación que concluyó que el comportamiento de la gente mantendría los mismos patrones por más que su software y hardware mejoren su rendimiento. La propuesta nació con la premisa de educar a la población en términos de ciberseguridad y contó con la anuencia y el apoyo unificado del gobierno, las corporaciones y los especialistas. "Securing Our eCity" fue un éxito.

Dos años después, la idea se repitió en Argentina. El motivo era adoptar el modelo de "ciudad cibersegura" y adaptarlo a un contexto local bajo las mismas premisas de educación. Hacia fines de 2010 se convocó a una primera reunión entre personas vinculadas con el mundo de la seguridad de la información con el objetivo de abordar la iniciativa. De los sucesivos encuentros surgieron diversos grupos de trabajo y un comité impulsor, que durante los meses siguientes trabajaron mancomunadamente para obtener recursos y organizar actividades en vistas al lanzamiento oficial del proyecto. Recién en noviembre de 2011, Argentina Cibersegura egresó de su condición de proyecto para convertirse en una organización sin fines de lucro, tras haber adquirido su personalidad jurídica.

La ONG realiza charlas, capacitaciones y talleres sobre la seguridad, la tecnología y la Internet
La ONG realiza charlas, capacitaciones y talleres sobre la seguridad, la tecnología y la Internet

"Hemos puesto el foco en los menores de edad. No son exclusivamente para quiénes trabajamos, pero sí a quienes dedicamos la mayor parte del tiempo", contó Sebastián Bortnik, presidente de la ONG, referente nacional en la materia. El líder de la organización manifestó cuáles son las tres factores de riesgos que hoy se distinguen en la red: la privacidad -el sexting-, el ciberbullying y el grooming. "Estas problemáticas están pasando cada vez más, a edades mucho más tempranas. Nuestra intención es llegar a charlar estos temas antes de que los chicos sean víctimas, y no después", asumió el máximo dirigente de Argentina Cibersegura.

La expansión de Internet, sus fronteras difusas, sus límites insospechados, atentan contra la privacidad de cada usuario. El sexting es un derivado de este flagelo: la difusión de imágenes sugestivas de índole sexual o erótico a través de aparatos tecnológicos. Los directivos de Asociación Civil también mencionan al ciberbullying -o ciberacoso- como una problemática de los tiempos digitales. La tecnología, sugieren, ha potenciado y maximizado cada caso típico de bullying, el padecimiento físico o psicológico al que someten a alguien en particular en reiteradas ocasiones. El grooming, el delito de mayor impacto sobre adolescentes en la web, es otro foco atendible para la ONG. Su función es tejer una red de concientización sobre el peligro de entablar contacto e intercambiar contenidos con un tercero desconocido mediante las diferentes plataformas de Internet.

Club Leo Shunko

En Santiago del Estero se encuentra el Club Leo Shunko, uno de los 46.668 Clubes de Leones que se reparten por el mundo. En la capital santiagueña hay cinco, en la Argentina hay cerca de setenta, en todo el mapa se distribuyen los clubes en casi 180 países.

El propósito de su creación, que se hace carne en la experiencia de la provincia del noroeste argentino pero que se extiende a cualquier latitud del globo, es estrechar lazos entre la juventud con las problemáticas sociales de cada contexto sociopolítico. La intención es formar jóvenes con un profundo compromiso cultural, formarlos como ciudadanos responsables y sensibles ante las necesidades, la falta de oportunidades y las injusticias.

Los Clubes de Leones, un movimiento que se creó en Estados Unidos con repeticiones por todo el mundo, realizan obras de servicio, obras comunitarias y solidarias. Sus misiones se despliegan en ayudas ante catástrofes naturales, un programa abocado a la lucha contra la ceguera y un plan laborioso para mitigar el hambre en el mundo. Todo sobre la voluntad y el pulmón de líderes jóvenes, de mayores de 18 años con ideologías de cambio, con responsabilidades sociales. Una de sus voluntarias, Micaela Maquieira, expresó el objetivo del Club Leo Shunko: "Lo que queremos es que nuestro club sea un espacio en el que cualquier miembro de la comunidad plantee una idea y aquí la llevemos a cabo". Una iniciativa valiosa para mejorar la vida.