Un banco canadiense financió la compra de un jet privado, perteneciente a una familia ligada a Jacob Zuma

Por Alan Freeman (Especial para The Washington Post)

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El avión privado propiedad de
El avión privado propiedad de los Guptas, con la placa ZS-OAK (Plane finder)

Ottawa, Ontario – Si observas un elegante jet comercial tipo Bombardier Global 6000, con la placa ZS-OAK, a Canadá le gustaría saber dónde está.

El avión pertenecía a la famosa familia Gupta de Sudáfrica, cuya presunta corrupción ayudó a desencadenar los escándalos que recientemente obligaron al presidente Jacob Zuma a dejar su cargo. Pero los Guptas compraron el avión con la ayuda de un préstamo de USD 41 millones de Export Development Canada (EDC), el banco estatal de exportación e importación de Canadá.

EDC estaba ayudando a Bombardier Inc., la firma aeroespacial canadiense, a conseguir la venta de aviones. Pero eso resultó ser una apuesta pobre: EDC ahora dice que la familia dejó de pagar el préstamo en octubre y todavía le debe al banco USD 27 millones.

Y con una orden de arresto pendiente para Ajay Gupta, uno de los tres hermanos de la familia, también hay otras preocupaciones. "Existe una preocupación muy real de que el avión pueda ser utilizado para escapar la justicia o por algún medio ilegal", dice la EDC en una reclamo a un tribunal sudafricano que solicita permiso para aterrizar el avión.

Pero EDC primero tiene que encontrar el avión. Los Guptas hicieron que los datos de ubicación del avión fueran privados después de que EDC buscara el paradero exacto del jet en una presentación judicial. La desaparición del avión se observa en FligthAware, un sitio web que permite al público rastrear la ubicación de los aviones en todo el mundo. "Este avión (ZS-OAK) no está disponible para el seguimiento público por solicitud del propietario / operador", dice la plataforma. El avión ha sido detectado en la últimas semanas en los aeropuertos de India, Rusia y Dubai.

Ehsan Monfared, un abogado de aviación de Toronto, dice que el caso es inusual. La mayoría de las personas o entidades que compran aviones de ese tamaño y valor no tienen problemas de crédito y bancos, y se aseguran de que estén bien protegidos. EDC, por su parte, insiste en que realizó la diligencia debida sobre los Guptas.

Phil Taylor, un vocero de la entidad financiera, dijo que la moción del banco debe ser escuchada en Johannesburgo, pero se negó a hacer más comentarios. Un caso judicial separado también está en marcha en Gran Bretaña. Un esfuerzo por contactar a los Guptas a través de su bufete de abogados en Londres no fue exitoso.

Sin duda es un incidente embarazoso para el banco. Pero a Karyn Keenan, directora de Above Ground, organización sin fines de lucro canadiense dedicada a los derechos humanos, le parece irónico que EDC ahora se preocupe por arriesgar su reputación cuando debería haber tenido conocimiento sobre las acusaciones de corrupción contra los Guptas que circulaban en Sudáfrica en el momento del cerrar las condiciones del préstamo.

"Este préstamo nunca debió haberse hecho. Todos en Sudáfrica sabían quiénes eran los Guptas. Los habían investigado las autoridades sudafricanas", dijo a The Washington Post.

La buena noticia para EDC es que es probable que recupere el avión en algún momento. Según un acuerdo internacional llamado Tratado de Ciudad del Cabo, los prestamistas tienen el derecho de tomar un avión en cualquier país que sea parte del pacto.