El director de Boston Dynamics, Marc Raibert, durante una demostración del SpotMini en el SoftBank World 2017 celebrado en Tokio (Kiyoshi Ota/Bloomberg/The Washington Post)
El director de Boston Dynamics, Marc Raibert, durante una demostración del SpotMini en el SoftBank World 2017 celebrado en Tokio (Kiyoshi Ota/Bloomberg/The Washington Post)

En uno de los momentos más terroríficos de la película Jurassic Park, un par de Velociraptors inteligentes, traídos de vuelta a la Tierra por la arrogancia del hombre, desafían una suposición sobre sus limitaciones: abren la puerta de la cocina.

Ahora imagina que los raptors son reales, transformados en perros robot sin cabeza que pueden subir escaleras, abrir puertas con sus garras robotizadas y generalmente pueden superar los pequeños obstáculos que los técnicos humanos en Boston Dynamics les ponen.

La compañía de robótica publicó hace unos días un video que muestra dos de sus robots SpotMini amarillos ayudándose el uno al otro a entrar por una puerta. Ahora la compañía ha lanzado una secuela en la que solo un robot de 76 centímetros de altura es controlado por un humano invisible que dirige la garra del robot hacia la manija de la puerta y emite el comando "Go" ("Vamos"). A partir de ese momento, la programación autónoma guiada por cámara del SpotMini entra en acción para cumplir su misión de abrir la puerta.

Además de proporcionar una buena dosis de terror para la humanidad y tramas para la sombría serie de televisión Black Mirror, los robots también podrían ofrecer otros beneficios. Durante un desastre natural provocado, por ejemplo, podrían ayudar a controlar situaciones que, de otra manera, pondrían a las personas en peligro (piensa en inspeccionar las fugas de gas o los escombros de un edificio que ha sido bombardeado)

(El primer SpotMini, BigDog, fue financiado por el brazo de investigación del Pentágono como un potencial aliado en el campo de batalla para llevar munición pesada y ayudar a evacuar a las tropas heridas. Pero el Cuerpo de Marines decidió en 2015 que BigDog simplemente era demasiado ruidoso y podría ceder el puesto a tropas enemigas).

Pero SpotMini está preparado para tales ataques. Su software ajusta las piernas y el cuerpo cuando se desequilibra, tal y como indica el video de la compañía. El perro robot se levanta para la ocasión y atraviesa la puerta, aunque el espectador no sabe lo que le espera al otro lado.

Boston Dynamics no contestó a las solicitudes de comentarios sobre el lanzamiento de este video. La compañía, propiedad de SoftBank Group en Japón, es parte de la inversión del país japonés en robótica a medida que la población envejece y hay una mayor demanda de atención para personas mayores y otras ayudas.

En el otro video, dos SpotMinis aparentemente se enfrentan al mismo obstáculo. Un SpotMini sin garras se acerca a la puerta, analiza su posición con las cámaras incrustadas en su marco y abre paso a su compañero con patas para abrir la puerta. En una muestra de caballerosidad digital, el segundo robot incluso educadamente aguanta la puerta para que el otro entre.

Ese video arrasó en las redes sociales, con 8.3 millones de visitas en nueve días.

Estos robots están diseñados para que aprendan de sus obstáculos y errores y parece que los mayores obstáculos son los humanos, no las puertas. Los humanos los programan con memoria. Los robots, por tanto, no pueden evitar recordar cuándo un humano podría interponerse en su camino y enfrentarse a él.