Un estudio alerta que 1 de cada 7 niños convive con un aire “tóxico”

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Cerca de 300 millones de niños (aproximadamente 1 de cada 7 en todo el mundo) viven en áreas con niveles "tóxicos" de contaminación del aire, según una nueva investigación del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia.

Los hallazgos ofrecen el último recordatorio de que algunos de los habitantes más vulnerables del planeta enfrentan las peores amenazas para la salud ambiental. Estos datos se dan a conocer al mismo tiempo que autoridades mundiales están uniendo esfuerzos para reducir las emisiones de dióxido de carbono y evitar los peores efectos del calentamiento global.

UNICEF utilizó imágenes satelitales para detallar cómo viven unos 2,000 millones de niños en zonas donde la contaminación exterior excede las directrices mínimas de calidad del aire establecidas por la Organización Mundial de la Salud. De ellos, cerca de 300 millones de niños viven en áreas donde la contaminación al aire libre ha alcanzado niveles particularmente peligrosos (a menudo seis o siete veces más allá de las directrices internacionales). El resultado: la contaminación atmosférica se ha relacionado con más de un millón de muertes cada año de niños menores de cinco años. Esa cifra representa casi el doble de muertes a causa de la malaria. La mala calidad del aire también contribuye a una variedad de problemas respiratorios, incluyendo la neumonía, el asma y la bronquitis.

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"Muchos de estos niños ya están en desventaja debido a la pobreza y a la privación de servicios. Algunos, además, ya están en mayor riesgo por los conflictos, las crisis y los intensos efectos del cambio climático", argumenta Anthony Lake, director ejecutivo de UNICEF en un prólogo del informe. "La contaminación del aire es otra amenaza para la salud y el bienestar y otra forma en la que el mundo está dañándose", agrega al respecto.

Aunque millones de adultos de todo el mundo también sufren los efectos de la contaminación del aire, los niños son particularmente susceptibles, según Nicholas Rees, el autor de ese estudio. Los niños respiran dos veces más rápidamente que los adultos, lo que significa que pueden tomar aire mucho más contaminado con respecto a su peso corporal. Sus vías respiratorias son más susceptibles a la infección, su sistema inmunológico es mucho más débil que el de un adulto promedio y sus cerebros todavía se están desarrollando. El daño, por tanto, puede durar para toda la vida.

"Esa diferencia fisiológica los hace, esencialmente, más vulnerables", de acuerdo a las palabras de Rees, que además es un especialista en políticas para UNICEF. "Si comparamos el nivel de mortalidad con la contaminación atmosférica encontramos que la gran mayoría (alrededor del 90 por ciento de las muertes por contaminación atmosférica) se encuentran en los países que registran bajos o medianos ingresos", explica.

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Hace unas semanas, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó un análisis que subrayaba la magnitud de los riesgos de contaminación del aire en los interiores y en los exteriores señalando que esa situación provocaba millones de muertes a nivel mundial cada año. El informe concluyó que más del 90 por ciento de las personas se enfrentan a niveles de contaminación que no alcanzan los estándares de la OMS.

Tanto para los niños como para los adultos, la mayor preocupación es una forma de contaminación llamada PM2.5, que se refiere a las partículas menores de 2.5 micrómetros, tan pequeñas que pueden ser inhaladas, viajar en los pulmones o entrar en el torrente sanguíneo. La OMS considera que una concentración de 10 microgramos por metro cúbico de estas partículas finas podría ser algo peligroso.

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Las fuentes de contaminación del aire se encuentran entre los principales factores que alimentan el calentamiento global del planeta en parte a las emisiones de combustibles fósiles. La contaminación del aire en las ciudades puede provenir de muchas fuentes, desde chimeneas hasta tubos de escape automotrices, desde instalaciones de fabricación hasta los escapes de aviones y barcos. A medida que disminuye la calidad del aire urbano, los investigadores dicen que las personas que viven en grandes ciudades se enfrentan a mayores riesgos de padecer enfermedades cardíacas, accidentes cardiovasculares, cáncer de pulmón y enfermedades respiratorias agudas.

En muchos lugares, la carga de la contaminación solo está yendo a peor. Otro informe de la OMS, publicado a principios de este año, encontró que la contaminación atmosférica continúa empeorando en las zonas urbanas de muchas partes del mundo y está afectando más duramente a los habitantes más pobres. A su vez, también está contribuyendo a una amplia gama de problemas de salud. La agencia señaló que en "países de bajos y medianos ingresos", el 98 por ciento de las áreas urbanas con poblaciones de más de 100,000 habitantes no llegan a los mínimos establecidos para una buena calidad del aire.

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Asia es responsable de un gran número de muertes atribuibles a la contaminación atmosférica. El aumento de la industrialización y la urbanización están contribuyendo a aumentar los riesgos de la calidad del aire en algunas partes de África.

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