
A fines del año pasado, Marissa Mayer lidiaba con lo que parecía una tarea imposible.
Su hija Marielle estaba por cumplir 10 años y su maestra quería tres líneas que resumieran qué la hacía especial. A Mayer --la exdirectora ejecutiva de Yahoo y pionera en Google, donde fue la primera ingeniera-- le gusta resolver problemas difíciles. Pero se sintió abrumada por la variedad y complejidad de las posibles respuestas.
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Así que Mayer le preguntó a Dazzle, su asistente personal de IA. En pocos segundos, Dazzle entregó una respuesta.
"Respondió algo como: tu hija es empática, creativa y amante de los animales", dijo Mayer. Pensó que era perfecto.
Dazzle es un nuevo producto tecnológico de consumo de la empresa emergente de Mayer, y su primera incursión en el competitivo mercado de los asistentes personales de inteligencia artificial. Con Dazzle --que analiza imágenes en los carretes de las cámaras de los usuarios para responder preguntas, realizar tareas y hacer sugerencias--, Mayer tiene el objetivo de crear una herramienta de IA que pueda manejar las molestias cotidianas, como comprar unos pantalones a los que les tomaste una foto, o encontrar un regalo de cumpleaños para tu exigente cónyuge.
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"Gran parte de lo que me emociona es tomar algo que solía llevarte horas o minutos, y ahora lograr que se haga en segundos", me dijo Mayer en la oficina de su empresa en Palo Alto el mes pasado.
Dazzle puede parecer de menor alcance que los desafíos monumentales que Mayer abordó al inicio de su carrera: liderar las búsquedas en Google o trabajar para resucitar a Yahoo cuando la empresa se tambaleaba. Y otras personas usan la inteligencia artificial para curar enfermedades y resolver problemas impenetrables en física y matemáticas. Sin embargo, para Mayer, aprovechar la IA para abordar tareas cotidianas se siente importante.
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Cree que las personas normales que no están obsesionadas con la tecnología --y las mujeres ocupadas en particular-- se verán atraídas por un asistente de IA entrenado con su estética visual.
"Las mujeres, este es mi propio sesgo, tienden a tomar más fotos y son más visuales, por lo que poder trabajar con la IA en un medio visual es divertido", dijo Mayer. "En esencia, comprende tu personalidad, lo que te gusta y lo que no te gusta, porque sabe lo que te parece que se ve bien".
Y tal vez lo que necesitan las mujeres profesionales sobrecargadas de trabajo es una esposa de IA, un bot encargado del trabajo emocional que pueda planear una fiesta de cumpleaños y sepa cuándo es el día de los calcetines locos o el día del sombrero loco en la escuela de los niños, porque tiene fotos de los volantes que llegaron a casa arrugados en una mochila.
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Mayer lanza su producto de IA en un momento en el que mujeres de alto perfil en Silicon Valley están preocupadas de que la IA tenga un problema de género. Incluso la propia Daniela Amodei de Anthropic, presidenta y cofundadora del laboratorio líder, ha sonado la alarma de que la IA se está convirtiendo en "una herramienta solo para los chicos". Las mujeres no la usan tanto como los hombres. Los propios modelos han sido forjados por una cultura dominada por los hombres y, según han descubierto algunos estudios, tienen un sexismo ambiental integrado. Y hay muy pocas mujeres que lideran empresas de IA de vanguardia, las cuales están moldeando no solo el futuro de la tecnología, sino el futuro de básicamente todo.
"Estoy muy decepcionada con lo que sucede en la tecnología y en todos los ámbitos", dijo Sheryl Sandberg, la exdirectora de operaciones de Meta, cuya organización, Lean In, ha estado rastreando la brecha de género en la IA. "Hay un profundo estancamiento cultural para el crecimiento de las mujeres en puestos de liderazgo. Es un momento muy aterrador para las mujeres".
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Todo eso podría resultar un terreno fértil para lanzar un asistente de IA que prometa asumir parte de la carga doméstica, un producto que podría atraer a más mujeres al mundo de los usuarios constantes de IA.
Crear un asistente de IA para facilitar la vida es, en cierto modo, un paso adecuado para Mayer, de 51 años, quien alguna vez fue un avatar ampliamente reconocido de las mujeres ambiciosas que intentaban tenerlo todo.
En sus casi tres décadas como ingeniera y titán de la tecnología, Mayer ha dado forma a algunas de las mayores innovaciones de la industria. En Google, lideró las búsquedas durante una década y supervisó Google Maps, News y Gmail, productos que cambiaron la forma en que miles de millones de personas usan la tecnología.
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También ha enfrentado un intenso escrutinio como una de las mujeres más visibles en el sector tecnológico. Como directora ejecutiva de Yahoo, atrajo críticas fulminantes por no lograr revivir a la empresa en apuros, y a menudo se le juzgó de formas marcadamente contradictorias: como frívola y ávida de atención cuando organizó lujosas fiestas, o como demasiado obsesionada con el trabajo cuando laboró durante su corta licencia de maternidad.
Ahora Mayer se ha reinventado como fundadora de una empresa emergente, con un equipo de 10 ingenieros, una fracción de los ejércitos de programadores que alguna vez comandó. Y lo hace durante otra revolución tecnológica, mientras las mujeres en la tecnología se sienten una vez más relegadas a un segundo plano.
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Mayer dijo que está más emocionada que asustada por las promesas y los peligros de la IA, firme en su creencia de que la inteligencia artificial ayudará a la humanidad y no la destruirá, y en su convicción de que, con el tiempo, las mujeres ascenderán de rango.
"Creo que el equilibrio de género llegará con el tiempo, porque este es un campo que avanza muy rápido", dijo. "Por lo general, soy optimista".
Lista para deslumbrar
La sede de Dazzle se encuentra en un soso edificio de oficinas comerciales con tejas marrones en el centro de Palo Alto. Pero a través de las puertas de vidrio, todo son tonos de arcoíris y destellos.
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Pequeña y alegremente decorada, con toques extravagantes como almohadas de lentejuelas brillantes con los colores del arcoíris, una mesa de futbolito y un oso de peluche gigante, la oficina parece el set de un programa de televisión para niños, a excepción de un póster con la declaración de la misión de Dazzle: "Cerrar la brecha entre lo que las personas quieren y lo que pueden hacer con la IA".
Era un día soleado de finales de septiembre, la semana previa al lanzamiento de Dazzle. En una reunión general, los dos directores de tecnología de Mayer la actualizaron sobre los ajustes de diseño y la capacidad de Dazzle para buscar en la web y hacer compras.
"Sé que es una época de mucho trabajo", dijo Mayer mientras miraba alrededor de la mesa de conferencias. "Pero, ¿hay alguien que piense: 'Espera, necesito más cosas por hacer'?", preguntó, provocando silencio.
Mayer tiene una sorprendente risa entrecortada. Cuando está emocionada por algo, lo cual ocurre a menudo, habla de forma rápida y frenética, como si sus palabras corrieran para seguir el ritmo de sus pensamientos. Mientras estábamos sentadas en su oficina, la cual está adornada con fotos familiares, obras de arte de sus tres hijos y baratijas y recuerdos que ha coleccionado, la asistente humana de Mayer le llevó una taza de té, anticipando que la necesitaría durante un largo día de reuniones.
"Nunca me da té, pero obviamente, hoy lo aprovecharé", dijo.
Mayer estaba ansiosa por mostrarme lo que Dazzle, a la que llamó "uno de mis bebés", podía hacer.
"Las salidas de juegos para niños son mejores, los viajes son mejores", dijo sobre su vida.
La ha usado para encontrar una actividad familiar durante unas vacaciones en Venecia (Dazzle propuso un taller de fabricación de máscaras venecianas que a toda la familia le encantó); para planear una salida de juegos para una de sus gemelas (Dazzle sabe que a Marielle le gusta la magia, y sugirió visitar una tienda de magia en San Francisco); y para elegir un tema para la fiesta del cumpleaños 14 de su hijo Macallister (Dazzle recomendó una fiesta en la piscina con luces fluorescentes, y encontró juguetes de piscina y de lanzamiento de costalitos que brillaban en la oscuridad).
"Me dijo: 'Mamá, no quiero llevar el tema al extremo'", acotó. "Simplemente no lo puedo evitar".
Mayer también ha recurrido a Dazzle para pedirle consejo sobre qué ponerse, y le ha pedido ideas de disfraces para Halloween. "Halloween es algo muy importante en nuestra casa, y soy pésima para Halloween, nunca sé de qué disfrazarme", dijo.
Me tendió su teléfono para mostrarme la imagen que Dazzle le envió de una mujer con un vestido con forma de pastel de capas glaseado, inspirado en las famosas pinturas de pasteles del artista Wayne Thiebaud. (Dazzle sabe que le encanta la repostería y el arte; se va a poner el vestido de pastel para llevar a sus hijos a pedir dulces, dijo).
Es un momento complicado para lanzar un asistente de IA, y no solo porque Mayer compita con gigantes como Meta y OpenAI. Cada semana surgen revelaciones inquietantes sobre agentes de IA que escapan al control humano; muchas personas, uno imagina, podrían no querer a una IA suelta en sus carretes de la cámara.
Incluso al dejar de lado las predicciones apocalípticas sobre la IA, todavía existe una ansiedad generalizada de que la IA extrae lo que nos hace humanos y moldea no solo la forma en que trabajamos, sino cómo celebramos los hitos de la vida y cómo pasamos nuestro tiempo libre.
Para Mayer, delegar parte de la carga mental a las máquinas no es algo malo. (En un momento, reflexionó con entusiasmo sobre las posibles mejoras de eficiencia que supondría que su asistente de IA hablara directamente con el asistente de IA de su esposo).
El trabajo emocional, después de todo, sigue siendo trabajo.
"Muchas de estas cosas, como decidir de qué te quieres disfrazar para Halloween, averiguar el tema para la fiesta de cumpleaños de tu hijo, deberían ser divertidas, pero en muchos casos se convierten en una tarea pesada que consume mucho tiempo", dijo.
Cuando le pregunté a Mayer si es un poco deprimente imaginar un futuro sin fricciones en el que las celebraciones de cumpleaños, los regalos navideños y las vacaciones familiares sean planeadas por la IA, pareció tomarla por sorpresa.
"La verdad es que no lo he pensado a fondo", dijo.
La pionera reacia
Mucho antes del auge de la IA, a Mayer le fascinaba la promesa de la inteligencia artificial, la cual estudió en su especialización en ciencias de la computación en Stanford.
En ese entonces, había pocas mujeres en su campo, y Silicon Valley tenía una "cultura de fraternidad", dijo. Aun así, como ingeniera que se describe a sí misma como "orientada a los datos, quizás en exceso", Mayer prosperó. En 1999, se convirtió en la vigésima persona en ser contratada en Google, donde llegó a supervisar a un equipo de miles de ingenieros.
"No la recuerdo como alguien que abogara constantemente por las mujeres en Google, pero tras bambalinas era muy consciente de contratar mujeres y de ayudar a las mujeres que trabajaban para ella", dijo Jonathan Rosenberg, un asesor en Alphabet que trabajó con Mayer en Google.
Cuando Mayer fue elegida para dirigir Yahoo en 2012, su nombramiento fue aclamado como un gran avance para las mujeres en la tecnología, y para las mujeres en general. Luego anunció que ella y su esposo, el inversionista de riesgo Zachary Bogue, esperaban su primer hijo. Una vez más, Mayer fue una pionera involuntaria: como la primera directora ejecutiva embarazada de una empresa de la lista Fortune 500.
El frenesí mediático se intensificó cuando Mayer regresó a la oficina dos semanas después del nacimiento de Macallister. Su elección fue interminablemente diseccionada en los medios, lo que desató un feroz debate sobre si una nueva madre podía dirigir con éxito una empresa a la deriva, y si una implacable directora ejecutiva podía ser una buena madre.
Un enjambre de blogueros, columnistas e incluso un funcionario del gobierno alemán condenaron su decisión. Los medios de comunicación publicaron artículos con titulares como "¿Es Marissa Mayer un modelo a seguir o un fracaso feminista?".
En su mayor parte, Mayer trató de ignorar las reacciones adversas.
Pero sí leyó un artículo sarcástico en formato de lista.
"El titular del artículo era algo como: cinco cosas que Marissa podría hacer en la licencia de maternidad que se obstina en no tomar", dijo. "Y yo pensaba, claro, la empresa está en un caos total, le digo a todo el mundo que necesitamos que todos pongan el hombro, pero yo me voy a ir a relajar entre tres y seis meses, ver telenovelas y hacer álbumes de recortes en casa. Así que ese me dio mucha risa".
En 2016, luego de que Verizon acordara comprar Yahoo, ya muy mermada, Mayer lanzó una crítica poco común a sus detractores, y señaló cómo los "reportajes con carga de género" socavaban a las mujeres líderes, al enfocarse principalmente en sus vidas personales y en su apariencia.
Una década después, es una fuente de amarga decepción para muchas mujeres en la tecnología que el ascenso de Mayer, Sandberg y algunas otras a puestos directivos no haya conducido a un cambio radical. Ahora, a algunas les preocupa que el impulso para reclutar y promover mujeres no solo se haya estancado, sino que se haya abandonado en gran medida.
La cultura de fraternidad ha vuelto: Mark Zuckerberg, de Meta, lamentó ante el conductor de pódcast Joe Rogan el año pasado que la cultura corporativa se ha "castrado" y necesita más "energía masculina".
"Incluso las propias mujeres han decidido que no van a mencionar esto porque la reacción violenta es muy fuerte", dijo Timnit Gebru, una científica informática que se ha pronunciado contra el sesgo de género en el mundo tecnológico.
Dada la historia de Mayer, puede resultar discordante que diga que no ve la desigualdad de género en la tecnología como un problema apremiante. Reconoce que las mujeres están subrepresentadas: "Siempre podría haber más y debería haber más, lo dejaré ahí", me dijo. Pero también sostiene que ser mujer no es una barrera para tener éxito en Silicon Valley. Es una postura que parece requerir cierta disonancia cognitiva.
"Para mí, el género pasa a un segundo plano. Hablo de la pasión como una fuerza que neutraliza el género", dijo. "Si algo te entusiasma, el género no importa".
Cuando le pregunté a Mayer si le preocupa el aparente sesgo de género que está integrado en los modelos de IA, y si se puede solucionar con tan pocas mujeres al frente de empresas de IA de vanguardia, pareció tener sentimientos encontrados.
Al principio, mencionó a mujeres que se han convertido en titanes de la IA, como Fei-Fei Li, quien recientemente cerró un acuerdo de 8,2 millardos de dólares para vender su laboratorio de IA a un fabricante de chips. Luego, su optimismo pareció flaquear.
"Mucho interés, capital y tecnología se está concentrando en un número muy pequeño de empresas, por lo que la gestión de esas empresas comienza a importar de manera desproporcionada", dijo. "De manera egoísta, como mujer, siempre quieres ver a más personas como tú en la mesa, tomando esas decisiones".
Pero igual de repentinamente, su idealismo regresó.
"Al mismo tiempo", agregó rápidamente, "siento que sucederá".
Los secretos en el carrete de tu cámara
Mayer tiene una fortuna estimada de 1,4 millardos de dólares. Después de dejar Yahoo en 2017, podría haber optado por una vida glamorosa de fiestas y filantropía, o haber hecho cualquiera de las cosas en esa hipotética lista de licencia de maternidad.
En cambio, un año después, fundó una incubadora tecnológica centrada en la inteligencia artificial.
Desde el principio, Mayer quiso crear un producto de IA que se popularizara fuera de Silicon Valley. Pero los primeros esfuerzos de la empresa emergente, como Sunshine Contacts, un administrador de libretas de direcciones, y Shine, una aplicación para compartir fotos, no lograron despegar y fueron descartados.
La idea de Dazzle provino de la extinta aplicación de fotos, cuando Mayer se dio cuenta de cuánta información está enterrada en las imágenes. Dazzle funciona como otros agentes de IA, pero se entrena con imágenes para construir un expediente detallado del usuario. Con esa información, puede responder preguntas y hacer sugerencias proactivas, lo que incluye crear una lista de tareas por hacer llamada "Hazlo", y una lista de "Ideas" de posibles actividades divertidas.
Mayer no se propuso diseñar un asistente de IA específicamente para mujeres ocupadas y madres trabajadoras, y enfatizó que Dazzle "funciona tan bien para los chicos" como para las mujeres. Aun así, cree que Dazzle podría ayudar a las mujeres sobrecargadas que se han mostrado reacias a usar la tecnología, tal vez, en opinión de Mayer, en parte debido a la experiencia técnica que requiere.
"Mucho de lo que veo con estos asistentes son bastante técnicos", dijo. "Definitivamente hay un grupo de personas, probablemente más mujeres que hombres, que están demasiado ocupadas para eso, y también está extremadamente cargado de jerga y es intimidante. Así que construimos Dazzle para que sea más accesible".
Después de almorzar con sus empleados en un restaurante cerca de la oficina --Mayer comió una ensalada de col rizada y pagó la cuenta--, Mayer y el equipo de tecnología y diseño de Dazzle se reunieron en la sala de conferencias. Una madre joven, que se describió a sí misma como alguien que tomaba muchas fotos y rara vez usaba la IA, estaba allí para probar la aplicación.
La sesión reveló algunos posibles defectos. Dazzle le preguntó a la mujer si quería ayuda para encontrar el reemplazo de un mosquitero; en realidad, ella había tomado la foto porque había una abeja. Dazzle sugirió que le gustaría ir a jugar golf. La mujer no juega al golf.
Mayer señaló que su propio Dazzle le había sugerido recientemente ir a jugar golf.
"No sé qué pasa con el golf", dijo Mayer a su equipo después de la reunión. "Deberíamos averiguar por qué de repente piensa que todo el mundo es golfista".
Otros comentarios iniciales han sido prometedores. A Mayer le animó ver a los usuarios intensivos pasar horas al día con Dazzle; algunos informaron que "interactuaban más con Dazzle que con su cónyuge", dijo.
Al final de la tarde, Mayer cambió sus tacones altos por zapatos deportivos y dimos una caminata rápida por Palo Alto, pasando por restaurantes concurridos y casas multimillonarias. Planeaba ir a casa a cenar con sus hijos y luego regresar a la oficina.
Todo ese tiempo, su asistente Dazzle trabajaba en segundo plano, enviándole mensajes de texto ocasionalmente con ideas. Había encontrado un concierto de indie folk rock y una experiencia de teatro inmersivo que pensó que Mayer disfrutaría, y ayudó a encontrar un regalo --un par de zapatillas retro Nike-- para el cumpleaños del amigo de su hijo.
El concierto no la convenció. "No estoy segura de ser lo suficientemente cool", dijo. Pero los zapatos eran perfectos.
Alexandra Alter escribe reportajes de fondo para la sección de Estilo del Times.
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