
Luisa Fernanda W y Pipe Bueno se casaron el jueves 29 de octubre en la Catedral de Sal de Zipaquirá, en Cundinamarca, luego de más de seis años de relación y dos hijos en común. La ceremonia se realizó durante la tarde y reunió a familiares, amigos y figuras del entretenimiento colombiano, bajo un código de vestuario de gala en el que predominó el negro.
La creadora de contenido ingresó al recinto tomada del brazo de su madre. Pipe Bueno la esperaba frente al altar con un esmoquin negro, camisa blanca y corbatín. La ceremonia tuvo lugar en uno de los espacios internos de la Catedral de Sal, decorado con flores blancas y una iluminación que acompañó el ambiente propio del templo subterráneo.
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Las imágenes divulgadas por los invitados y por la pareja mostraron parte de la llegada de los novios, el intercambio de votos, el primer beso como esposos y algunos momentos de la celebración posterior. La boda se produjo tres años después de que el cantante le propusiera matrimonio a Luisa Fernanda W durante un viaje a Dubái, en octubre de 2023.

Luisa Fernanda W usó un vestido blanco marfil con velo de más de ocho metros
Para la ceremonia religiosa, Luisa Fernanda W llevó un vestido de novia de la diseñadora Francesca Miranda, una firma con atelier en Barranquilla y presencia en el mercado internacional de moda nupcial.
El diseño fue creado a medida y se apartó de las prendas disponibles para compra directa en las plataformas comerciales de la marca. La pieza tuvo un tono blanco marfil, un cuerpo ajustado y una falda en línea A, una silueta que mantuvo una estructura tradicional para la ceremonia.
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El vestido se elaboró con tul francés bordado, un material que dio textura a la prenda sin recurrir al encaje convencional. El tejido cubrió el cuerpo y la falda, mientras que la espalda incorporó una hilera de botones con cristales Swarovski.

El elemento de mayor extensión fue el velo tipo catedral. La pieza superó los ocho metros de largo y acompañó la entrada de Luisa Fernanda W por el pasillo de la Catedral de Sal de Zipaquirá. En las fotografías y videos difundidos tras la boda, el velo se observa desplegado sobre el piso del recinto, detrás de la falda del vestido.
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La elección del modelo respondió a una propuesta clásica, con detalles propios de un diseño exclusivo. La construcción del cuerpo, el bordado, los cristales y la extensión del velo requirieron un trabajo de patronaje, confección y pruebas de ajuste que se desarrolló durante varios meses.
El valor del vestido podría rondar entre $ 22 millones y $ 47,5 millones
Ni Luisa Fernanda W, ni Pipe Bueno, ni la firma Francesca Miranda han informado públicamente cuánto costó el vestido. Sin embargo, el precio de los vestidos de novia de la diseñadora permite establecer un rango aproximado para una creación de estas características.
La revista Vogue señaló en abril de 2026 que los vestidos nupciales de la marca colombiana Francesca Miranda tienen precios de entre USD 7.000 y USD 15.000. Ese rango equivale a cerca de $ 22.168.000 y $ 47.504.000.
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Por sus características, el diseño de Luisa Fernanda W podría ubicarse dentro de esa franja. Se trató de una creación exclusiva, con confección a medida, tul francés bordado, aplicaciones de cristales Swarovski y un velo diseñado especialmente para la ceremonia en la Catedral de Sal.
El precio definitivo de una pieza de alta costura nupcial puede variar por distintos elementos. Entre ellos están la procedencia de los textiles, la cantidad y complejidad de los bordados, las aplicaciones manuales, los cambios solicitados por la clienta, las pruebas de vestuario y los accesorios que integran el look.

En el catálogo de la firma aparecen vestidos y prendas de fiesta con valores de miles de dólares. No obstante, las creaciones para novias suelen manejarse bajo pedido y sus precios no se publican de forma abierta, ya que cada pieza parte de una conversación con la clienta y de una selección particular de materiales.
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La boda incluyó un segundo vestido con una propuesta distinta
La diseñadora preparó un segundo vestido para Luisa Fernanda W, destinado a la fiesta posterior a la ceremonia. Esa propuesta cambió de silueta y materiales respecto del vestido principal.
La prenda para la recepción fue confeccionada con organza cortada a láser y bordada. Tuvo una estructura tipo birdcage, con volumen en la falda, y se complementó con una chaqueta de cuello alto. La idea fue separar el atuendo ceremonial de uno pensado para la celebración.

Mientras el primer vestido se centró en una falda amplia, tul bordado y velo largo, el segundo look tuvo una construcción más corta y experimental. La elección de dos atuendos también permitió que la creadora de contenido cambiara de vestuario tras el acto religioso.
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