Haití pospone sus esperadas elecciones en medio de una violencia implacable

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Haití sufre los estragos de una debilitante violencia de pandillas, lo que ha impedido a los funcionarios organizar una elección para elegir a un nuevo presidente.

Las elecciones presidenciales en Haití se pospusieron hasta julio, dijeron las autoridades, lo que significa que habrá transcurrido una década desde la última vez que la nación asolada por la violencia realizó una votación para elegir a su máximo líder.

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El aplazamiento de las elecciones, anunciado el miércoles, fue un golpe importante --pero no sorprendente-- que puso de manifiesto la realidad de que, a pesar de dos misiones internacionales militares y policiales, Haití aún no había logrado controlar la violencia desenfrenada.

La medida se produjo al tiempo que el gobierno salvadoreño envió más de 2000 soldados a Haití en un intento de arrebatarle el control a las pandillas y ayudar a localizar a cuatro soldados salvadoreños que desaparecieron el 18 de octubre. Los cuatro salvadoreños formaban parte de una misión respaldada por la ONU llamada la Fuerza de Supresión de Pandillas, que llegó en abril, pero ha tenido dificultades para alcanzar la cantidad esperada de tropas.

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Algunas de las nuevas tropas salvadoreñas se han unido a esa fuerza respaldada por la ONU.

La afluencia de salvadoreños duplicaría aproximadamente el número de tropas internacionales en el terreno.

El Consejo Electoral Provisional de Haití anunció a última hora del miércoles que había publicado un nuevo calendario electoral que aplazó las elecciones hasta el 18 de julio de 2027. El anuncio no especificó ningún motivo.

El último presidente electo de Haití, Jovenel Moïse, fue elegido en 2016. Moïse fue asesinado en su casa en 2021, pero desde entonces la nación ha estado tan dominada por la violencia de las pandillas que ha resultado imposible organizar una elección.

Se había programado una fecha previa para diciembre, fecha que muchos expertos consideraban prácticamente una quimera.

Ante la ausencia de un líder electo, han regido gobiernos provisionales. Haití ha tenido tres primeros ministros desde el asesinato del presidente.

Decenas de pandillas con miles de miembros controlan grandes franjas de la capital, Puerto Príncipe. Más de 1,5 millones de personas se han visto obligadas a huir de sus hogares y muchas comunidades están desiertas, lo que hace que votar allí sea prácticamente imposible.

Las pandillas ocupan las carreteras principales, lo que haría del transporte de las boletas un desafío. Solo los candidatos que puedan pagar helicópteros podrían sobrevolar los puntos de control de las pandillas en las autopistas principales para hacer campaña en las regiones fuera de la capital.

Millones de personas carecen de las tarjetas de identificación de votantes necesarias para registrarse para votar. Solo 900.000 personas se han registrado hasta ahora, pero 6,2 millones estaban registradas en la última elección.

Los expertos debatieron si era mejor para Haití organizar una elección --cualquier elección-- incluso si se corría el riesgo de privar del derecho al voto a millones de personas, porque hacerlo sería un paso importante hacia la democracia y la estabilidad. Pero a otros les preocupaba que las elecciones celebradas en este entorno significaran que solo los votantes que viven en vecindarios seguros podrían emitir su voto.

El gobierno de Donald Trump había instado a los funcionarios del gobierno a organizar una elección. Estados Unidos ha sido un proveedor fundamental de ayuda financiera para Haití.

"No será una elección tipo Cadillac", le dijo Michael Kozak, un exfuncionario de alto rango del Departamento de Estado de Estados Unidos, a un comité de la Cámara de Representantes a principios de este año mientras aún estaba en su cargo. "Pero si son unas buenas elecciones, tipo F-150, serán sólidas. Necesitan un gobierno electo. No tiene que ser perfecto".

Pero los candidatos dijeron que tenían miedo de hacer campaña y que solo podían realizar mítines electorales de manera segura por videoconferencia.

Bill O'Neill, el experto en derechos humanos de la ONU en Haití, dijo que no existen las condiciones necesarias para celebrar elecciones, como la libertad de expresión y de movimiento, en particular porque alrededor del 60 por ciento de la población votante vive en territorio controlado por las pandillas.

"Es imposible hacer campaña, realizar mítines o incluso abrir centros de votación en estas áreas sin la aprobación de las pandillas", dijo. "En estas circunstancias, las pandillas podrían manipular las elecciones para asegurar que ganen los candidatos que controlan. Eso sería una catástrofe".

André Paultre colaboró con reportería desde Puerto Príncipe, Haití, y David C. Adams desde Miami.

Frances Robles es una reportera del Times que cubre América Latina y el Caribe. Lleva más de 25 años informando sobre la región.

André Paultre colaboró con reportería desde Puerto Príncipe, Haití, y David C. Adams desde Miami.

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