Cuba resistirá ante EE. UU. "por el tiempo que haga falta", dice ministro de Relaciones Exteriores

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Pocos ministros de asuntos exteriores se encuentran en una situación diplomática más delicada que Bruno Rodríguez Parrilla, de Cuba.

Su país está a punto de quedarse sin petróleo. Apenas puede recibir otros productos. El gobierno de Trump quiere derrocar al gobierno. Y sus aliados han desaparecido en su mayoría.

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Sin embargo, en una entrevista exclusiva concedida esta semana, Rodríguez se mostró convencido de que el actual gobierno cubano sobrevivirá al presidente Donald Trump. Esto se debe, dijo, a que su estrategia consiste simplemente en resistir, tal y como lo ha hecho durante seis décadas, con la esperanza de que Washington pase página o cambie de rumbo.

"Por el tiempo que haga falta", dijo. "La política de los Estados Unidos contra Cuba va a cambiar. Tendrá que cambiar, es inevitable que cambie".

¿Cuál es su razonamiento? La mayoría de los estadounidenses y de los gobiernos extranjeros se oponen a la presión de Estados Unidos sobre Cuba y, durante décadas, esta no ha logrado provocar ningún cambio.

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"En estos 60 años, hasta hoy, la política de Estados Unidos contra Cuba no ha funcionado", dijo. "Y la política de resistencia y adaptación de Cuba ante esa agresión sí ha funcionado y ha sido exitosa".

Rodríguez, de 68 años, ha ocupado el cargo de ministro de asuntos exteriores durante 17 años y es diplomático cubano desde 1993, una carrera centrada principalmente en contrarrestar la política estadounidense. Sin embargo, dijo que nunca se había enfrentado a una campaña de presión estadounidense como esta.

Desde enero, el gobierno de Trump ha intentado obligar al gobierno cubano a someterse a sus exigencias mediante la imposición de sanciones cada vez más severas y un bloqueo petrolero sobre la isla. Estas medidas han desencadenado la peor crisis energética y económica que ha sufrido Cuba en décadas, lo que ha provocado apagones prolongados, el cierre de colegios y la desintegración del sistema sanitario.

La frustración del gobierno cubano estalló el martes en la sala de sesiones de las Naciones Unidas, cuando Rodríguez se enfrentó directamente a Mike Waltz, embajador de Estados Unidos ante la ONU, en una discusión que quedó grabada en video.

A menos de dos minutos de que comenzara el discurso de Waltz, en el que acusaba a los funcionarios cubanos de corrupción, los miembros de la delegación cubana comenzaron a gritar y a dar golpes con las manos sobre la mesa. Rodríguez presentó una objeción formal, siendo esta la tercera vez en el último año que interrumpe el discurso de un diplomático estadounidense en la ONU.

Pero esta vez se dirigió por el pasillo con la delegación cubana a su espalda, expresando sus quejas cerca de donde se encontraba Waltz.

"¡Es usted un mentiroso!", le gritó un diplomático cubano.

"¡Regrese a su puesto!", le gritó Waltz a su vez. "¿Entiende con quién está tratando?"

Más tarde, el gobierno de Estados Unidos expulsó a un diplomático cubano implicado en el incidente.

Fue quizás el altercado más acalorado entre funcionarios estadounidenses y cubanos en años, y reflejó la creciente desesperación de La Habana y la postura cada vez más beligerante de Washington.

El lunes, la embajada de Estados Unidos en Cuba publicó una foto del máximo representante diplomático estadounidense en la isla reunido con el general de mayor rango del ejército estadounidense encargado de la zona del Caribe. "Mucho que discutir sobre Cuba", rezaba el pie de foto.

Trump consideró la posibilidad de desplegar un buque de guerra frente a las costas de la isla para intimidar al gobierno cubano. Y el secretario de Estado, Marco Rubio, hizo recientemente un llamamiento público extraordinario para reclutar espías en Cuba con el fin de apoyar los esfuerzos de Estados Unidos contra el gobierno. "Aprovecha esta oportunidad para propiciar el cambio que deseas", escribió.

Pero todas estas intimidaciones no han logrado que el gobierno cubano ceda.

"La verdad es que no tengo idea de qué pretende el secretario de Estado con esas publicaciones", dijo Rodríguez en referencia al llamamiento de Rubio en busca de espías. "Francamente no parecen nada serias, parecen un poco infantiles".

El gobierno cubano ha resistido más tiempo de lo que muchos esperaban bajo el bloqueo petrolero. Esto se debe, en parte, a que ha alargado sus reservas de combustible mediante el racionamiento de la electricidad y la construcción de parques solares.

Mientras tanto, el gobierno de Trump ha dado a entender que está dispuesto a ser paciente. Rubio dijo que el cambio podría llevar años.

En un comunicado, Tommy Pigott, vocero del Departamento de Estado, culpó al gobierno de Cuba del empeoramiento de las condiciones en la isla y dijo que Estados Unidos estaba enviando ayuda humanitaria. "El fallido régimen cubano sigue culpando a Estados Unidos y a todos los demás de su propia incompetencia y corrupción", dijo.

Pigott añadió que "el presidente Trump sigue ejerciendo presión para impulsar reformas económicas y políticas mucho más sustanciales" en Cuba.

Funcionarios estadounidenses han reconocido que están buscando una figura comprensiva y maleable dentro del gobierno cubano, muy similar a la líder interina de Venezuela, Delcy Rodríguez. Sin embargo, la petición pública de Rubio en busca de informantes sugiere que podrían estar teniendo dificultades para encontrar a alguien así.

Cuando se le preguntó sobre su publicación esta semana, Rubio dijo a los periodistas: "Creemos que Cuba necesita un cambio muy drástico", y añadió que "se trata de un caso totalmente diferente al de Venezuela".

Rodríguez dijo que las conversaciones con funcionarios estadounidenses continuaban --incluidas reuniones presenciales, llamadas telefónicas y mensajes de WhatsApp--, pero que se estaban logrando pocos avances. "Es muy difícil que progresen conversaciones cuando estas están acompañadas permanentemente de amenazas", dijo.

Ric Herrero, director del Cuba Study Group, que aboga por un mayor diálogo entre Washington y La Habana, dijo que la postura de Rodríguez de intentar esperar a que termine el gobierno de Trump era miope.

"Es fácil para Bruno afirmar que están ahí resistiendo cuando quienes realmente están sufriendo las consecuencias son el pueblo cubano", dijo.

A Cuba también le puede resultar mucho más difícil mantener su resistencia que en años anteriores. Su gobierno ha dependido durante mucho tiempo de Rusia o Venezuela para que le ayudaran a hacer frente a la presión de Estados Unidos, pero esos aliados han desaparecido en su mayor parte. Rusia envió un gran petrolero en marzo, pero desde entonces se ha abstenido de poner a prueba el bloqueo estadounidense. Venezuela está prácticamente controlada por Washington.

"La cruda realidad es que Cuba está sola", dijo Herrero. "Pueden resistir, pero se trata simplemente de un declive controlado. En última instancia, se dirigen hacia el abismo".

Rodríguez rebatió cualquier insinuación de que Cuba se estuviera derrumbando o de que hubiera sido abandonada en la escena internacional. Señaló las décadas de resoluciones de la ONU que denunciaban los embargos comerciales de Estados Unidos contra Cuba.

El miércoles, 130 países volvieron a apoyar a Cuba en una resolución de este tipo, aunque se trató de uno de los niveles de apoyo más bajos que ha recibido la isla hasta la fecha. Diecisiete países votaron en contra de la resolución, es decir, diez más que el año pasado, y Colombia, Costa Rica y Ecuador cambiaron su voto. Otros 25 se abstuvieron, es decir, 16 más que el año pasado, entre ellos Alemania, Italia, Corea del Sur y la República Dominicana.

Esos resultados reflejan en gran medida el éxito del gobierno de Trump a la hora de persuadir y presionar a las naciones para que apoyen su política hacia Cuba o, al menos, miren en otra dirección.

Rodríguez argumentó que las presiones estadounidenses, así como su decisión de endurecer las sanciones, ponían de manifiesto la fortaleza del gobierno cubano.

"¿Por qué habría que hacer todo esto si se considera que la estrategia cubana y que el Estado cubano son ineficaces?", preguntó.

A pesar de la afirmación de Rodríguez de que La Habana puede simplemente aguantar hasta que termine el gobierno de Trump, el gobierno cubano está llevando a cabo cambios. Hace varios meses, anunció las medidas económicas más radicales desde la revolución cubana de 1959, entre las que se incluyen permitir la entrada de bancos privados, la venta de acciones de empresas estatales y la eliminación de numerosas restricciones a la inversión extranjera y a las empresas privadas.

Rodríguez afirmó que la lenta liberalización económica de Cuba --uno de los pocos países comunistas del mundo-- no se estaba llevando a cabo para complacer al gobierno de Trump, sino para responder a los retos económicos globales.

"Abre muchísimas nuevas oportunidades al capital privado, a los inversionistas extranjeros, a compañías de distintos países", dijo Rodríguez. "Pero la economía cubana seguirá siendo socialista".

Al mismo tiempo, dijo, las empresas estadounidenses deberían invertir.

"No habría que permitir ni que Estados Unidos controle sectores de la economía cubana", dijo. "Pero sería bienvenida la presencia de sus compañías que reconocemos como competitivas en la economía cubana".

Jack Nicas es el jefe de la corresponsalía del Times en Ciudad de México y dirige la cobertura de México, Centroamérica y el Caribe.

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