
Gerber desfiló en las pasarelas de las principales casas de moda y habló con franqueza sobre sus problemas de salud mental.
Presley Gerber, el hijo de la supermodelo Cindy Crawford, que en su adolescencia forjó su propia y prometedora carrera como modelo y más tarde luchó públicamente con el abuso de sustancias y su salud mental, murió el domingo en Los Ángeles. Tenía 27 años.
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Gerber murió en un centro de rehabilitación, según los registros de la oficina del médico forense del condado de Los Ángeles. No se indicó la causa de la muerte, y un portavoz de la familia no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios.
En su adolescencia, Gerber comenzó a modelar y atrajo la atención del público como hijo de Crawford, una de las supermodelos estadounidenses más reconocidas, y de Rande Gerber, un empresario.
A los 17 años, Presley Gerber ya había aparecido en campañas de marcas como Calvin Klein y desfilado en pasarelas para casas de moda como Dolce & Gabbana y Moschino. Según DNA Models, su agencia de representación, más tarde se convirtió en el rostro de la fragancia Eau de Californie de Celine.
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Junto a su hermana menor Kaia Gerber, modelo y actriz, Gerber solía acompañar a su familia en la alfombra roja y en campañas publicitarias.
La marca de relojes de lujo Omega presentó a los cuatro miembros de la familia como embajadores de la marca en 2017. Al año siguiente, Gerber apareció en un anuncio del Super Bowl para Pepsi que fue narrado por Jimmy Fallon y hacía un guiño al exitoso anuncio del Super Bowl de su madre para la misma marca de 1992.
Según sus padres, la inspiración para el nombre de Presley provino de una cena a la que asistieron con David Foster, el productor musical de Hollywood que entonces estaba casado con Linda Thompson, la exnovia de Elvis Presley.
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Gerber y su hermana asistían al bachillerato en el sur de California unas pocas horas al día y completaban el resto de sus estudios en línea, al tiempo que compaginaban sus carreras de modelos, dijeron anteriormente.
Antes de ser contratado a los 15 años por IMG Models, una agencia de talentos, Gerber era un ávido deportista que dedicaba una cantidad significativa de tiempo --a veces hasta 10 horas al día durante la escuela secundaria, dijo-- a los deportes acuáticos, incluyendo natación, surf y waterpolo.
"Te puedo decir ahora mismo, la adicción más fuerte que tuve fue surfear y estar en el océano", dijo una vez.
Sin embargo, aun mientras seguía su carrera como modelo, Gerber luchaba con problemas de salud mental y abuso de sustancias, una batalla que libró durante más de una década, según las entrevistas que concedió y los relatos de sus familiares.
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En su cuenta de Instagram, hablaba regularmente de experimentar episodios de depresión y describía su tiempo en centros de rehabilitación en una serie que llamó Mental Health Mondays. En una publicación el año pasado, Gerber recordó lo difícil que le había resultado en su adolescencia adaptarse a las cargas de la vida como modelo profesional, incluyendo los compromisos de viaje y la atención.
"Recuerdo que en la primera semana después de firmar, estoy en Nueva York, la gente me está tomando fotos sin camisa. Toda mi vida cambió en un mes. Fue una experiencia muy profunda, porque tuve que crecer rápido", dijo en una entrevista en un pódcast en 2023. En la misma entrevista, dijo que esperaba obtener una licencia de bienes raíces a medida que se alejaba del modelaje.
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Al reflexionar sobre su carrera de modelo el año pasado, Gerber recordó que su salud mental se deterioraba a medida que crecía y pasaba menos tiempo participando en deportes al aire libre. "Cuanta menos actividad había en mi vida, especialmente para mí en el océano, me daba cuenta de que tenía que integrar más medicación a mi vida", dijo.
En marzo, Gerber compartió una publicación en Instagram, aparentemente desde México, en la que detallaba sus planes de recibir una dosis de ibogaína, una droga psicoactiva de origen natural que algunos investigadores esperan que pueda utilizarse como tratamiento para la adicción, el TEPT y las lesiones cerebrales. La droga, que altera la mente, es ilegal en Estados Unidos, pero es accesible en otros países, entre ellos México.
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Su padre escribió en un comentario en esa publicación: "Estoy muy orgulloso de ti y de tu valentía". Su madre lo llamó "un guerrero".
El mes pasado, su hermana le dijo a Vogue que estaba orgullosa de él por hablar abiertamente de sus problemas.
"Cuando ocurre algo así en una familia, en cierto modo nos afecta a todos por igual", dijo. "Hay un límite de lo que puedes esconder del mundo. Y tratar de tapar algo solo hace que la persona sienta que estás avergonzado de ella".
Leo Sands es corresponsal radicado en Londres del centro de noticias de último momento de The New York Times.
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