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Con opciones limitadas, Trump intenta ejercer presión económica sobre Irán… otra vez

Reportajes Especiales - Business

FILE — Ships near the Strait of Hormuz, as seen from a plane near the United Arab Emirates, July 20, 2026. Iran has survived decades of sanctions. Faced with more, it is likely to escalate rather than surrender, analysts said. (Tomas Munita/The New York Times)
FILE — Ships near the Strait of Hormuz, as seen from a plane near the United Arab Emirates, July 20, 2026. Iran has survived decades of sanctions. Faced with more, it is likely to escalate rather than surrender, analysts said. (Tomas Munita/The New York Times)
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Irán ha sobrevivido a décadas de sanciones. Según los analistas, es poco probable que la amenaza de más lo motive a rendirse.

Irán ha sobrevivido a duras sanciones de Estados Unidos desde 1979. Ahora apuesta a que puede soportar aún más.

En los 47 años transcurridos desde la Revolución Islámica, Estados Unidos ha dado un paso tras otro para aislar al país, y solo se ha tomado una breve pausa después del acuerdo nuclear de 2015 con Irán, el cual el presidente Donald Trump criticó duramente y abandonó en 2018.

En ese entonces, Trump prometió "máxima presión" y ahora que las opciones militares son limitadas, amenaza con aún más. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, advirtió la semana pasada sobre medidas "nunca antes vistas", tal vez, sugieren los analistas, sanciones secundarias a países como China que compran petróleo iraní, o mayores penalizaciones a las transacciones financieras.

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Es más probable que Irán intensifique los ataques contra los aliados estadounidenses en el golfo Pérsico antes que renunciar a su control sobre el estrecho de Ormuz, según dijeron analistas. "La economía de Irán está en graves problemas, pero no está colapsando", dijo Danny Citrinowicz, un experto israelí sobre Irán. "Más importante aún, es probable que el régimen escale antes de capitular".

Las sanciones internacionales y estadounidenses y la presión económica sí ayudaron a propiciar el acuerdo nuclear de 2015, cuando el entonces líder supremo, el ayatolá Alí Jameneí, autorizó las negociaciones para limitar el programa nuclear de Irán a cambio de activos congelados y el alivio de las sanciones.

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Desde que Trump se retiró del acuerdo e impuso más sanciones, Irán se ha adaptado a un alto nivel de perturbación económica, y ha desarrollado sofisticadas rutas de contrabando y nuevos mercados, en particular para el petróleo. Por ahora, Irán insiste en controlar el estrecho, en la práctica, mientras la Marina estadounidense continúa bloqueándolo. Unos pocos barcos logran pasar, pero el tráfico ha disminuido más del 90 por ciento en comparación con antes de la guerra.

La economía de Irán está gravemente afectada, lo que perjudica a la gente común, pero sus líderes han demostrado, mediante brutales represiones contra las protestas y la disidencia, que están relativamente despreocupados por la opinión pública.

Tras haber sobrevivido a lo que alguna vez temió --una guerra israelí-estadounidense en su contra--, una República Islámica más autoritaria y de mentalidad militar ha redoblado la apuesta. Esmail Baghaei, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, dijo el lunes que las nuevas medidas "no tendrían ningún efecto sobre la posición de Irán".

La presión económica solo tendrá éxito si "nuestra resiliencia es mayor que la del régimen iraní, y no está claro que esa sea una buena apuesta", dijo Suzanne Maloney, experta en Irán y directora de política exterior de Brookings Institution. "La economía de Irán ha sido moldeada por la presión económica estadounidense".

La economía petrolera

La economía de Irán está sufriendo, sin duda, pero gradualmente, mientras el régimen mantiene un control asfixiante sobre cualquier protesta popular.

Desde que la guerra comenzó en febrero, la economía iraní y su sector industrial se han estado contrayendo a la par por primera vez en ocho años, dijo Esfandyar Batmanghelidj, director ejecutivo de la Bourse & Bazaar Foundation, una organización de investigación con sede en Londres.

Irán enfrentará más desafíos, desde una mayor inflación hasta debilidad en el mercado laboral, afirmó. "Pero eso no generará un resultado político diferente".

Sin duda, algunos líderes iraníes están profundamente preocupados por el desastre económico y apoyan un acuerdo diplomático más rápido con Washington. Pero la cúpula de liderazgo parece coincidir en retener el control efectivo sobre el estrecho como su mejor herramienta de presión y disuasión contra otra guerra.

Irán se ha adaptado a las sanciones estadounidenses e internacionales al aumentar sus lazos con Rusia y China. Vende la mayor parte de su petróleo con descuento a China, la cual ha ignorado las sanciones internacionales contra la compra de petróleo iraní. También usa pequeñas refinerías chinas independientes, conocidas como "teteras", que están menos expuestas a las sanciones estadounidenses.

Irán ha desarrollado redes de contrabando y una "flota en la sombra", al transferir su petróleo a otros barcos que pueden disfrazar fácilmente su origen. Además, ha fortalecido su sector industrial y ha reducido drásticamente las importaciones y su uso del dólar, mediante el uso de bancos extranjeros y el intercambio de petróleo por bienes.

Desde la guerra y el bloqueo estadounidense, Irán ha estado almacenando petróleo en tierra y en una serie de petroleros más antiguos, mientras envía parte del mismo por carretera y ferrocarril y reduce la producción en algunos pozos. Cuando se firmó el memorando de entendimiento con Estados Unidos en junio y el bloqueo estadounidense se levantó temporalmente, Irán aprovechó el periodo de calma.

Irán ya tenía petróleo fuera del estrecho para vender antes del bloqueo, y al inicio del acuerdo exportó otros 80 millones de barriles antes de que Washington volviera a imponer sanciones y el bloqueo, lo que alivió la presión sobre el almacenamiento, dijo Brett Erickson de Obsidian Risk Advisors.

Antes de la guerra, Irán exportaba alrededor de 1,8 millones de barriles al día. Ahora, dado el aumento en el precio del petróleo debido al conflicto, Irán está por encima de lo presupuestado para las ventas de petróleo de este año, afirmó.

El tipo de cambio del rial iraní frente al dólar es malo, pero la velocidad de depreciación se está desacelerando, al igual que la inflación. Si Washington confía en la presión económica, "no desearía una inflación más lenta y un tipo de cambio del rial más bajo que antes de la guerra", dijo Erickson.

Para que la política tenga éxito, "necesitamos hundirlos rápidamente, no esperar nueve años más para hacerlos colapsar", agregó. "Una daga duele, pero no le corta la cabeza al enemigo".

Una batalla de voluntades económicas

Irán apuesta a que el cierre del estrecho pondrá más presión sobre Trump para que ceda primero y negocie un acuerdo que Irán pueda aceptar. Teherán cuenta con que la creciente ansiedad económica de los aliados de Estados Unidos haga que Trump regrese a la mesa de negociaciones.

A la economía global le faltan millones de barriles de petróleo al día y las reservas estratégicas, incluidas las de Europa y Estados Unidos, están muy mermadas. Ucrania sigue dañando las refinerías de Rusia, lo que reduce aún más la cantidad de petróleo en el mercado.

A nivel regional, productores clave de energía como Catar, Baréin, Irak y Kuwait se ven gravemente perjudicados por el cierre del estrecho, y Arabia Saudita, Catar y Omán han argumentado en Washington en contra de una mayor escalada militar, dada la capacidad de Irán para atacar su infraestructura energética.

"En una batalla de voluntades económicas, es muy incierto que Occidente gane", dijo Maloney de Brookings Institution.

Trump defiende la guerra como necesaria para garantizar que Irán nunca pueda construir un arma nuclear. Pero después de que abandonó el acuerdo nuclear de 2015, Irán intentó presionar al mundo con un enriquecimiento avanzado que lo llevó al borde de ser una potencia militar con capacidad nuclear, incluso mientras negaba haber buscado jamás una bomba.

Esa garantía murió con el que era el líder supremo. Su hijo y sucesor, el ayatolá Mojtaba Jameneí, parece dispuesto a una confrontación de duración indefinida con Estados Unidos y la inteligencia estadounidense considera que es más flexible respecto a la creación de un arma nuclear. En Irán, dijo Vali Nasr, experto en Irán y profesor de la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados de Johns Hopkins, la confianza en Trump es mínima y el acuerdo de 2015 es considerado "una palabra ofensiva".

Ahora, Trump le ofrece a Irán muy poco a cambio de abrir el estrecho de Ormuz, pues Estados Unidos no señala ningún compromiso de descongelar sus activos o levantar las sanciones. "No hay ningún acuerdo razonable para Irán sobre la mesa", dijo Nasr.

"La elección es entre la rendición total y luchar hasta el final", agregó. "Y han apostado que la única manera de conseguir un mejor acuerdo es aceptar los costos ahora y poner a la economía global y a Trump contra las cuerdas".

Steven Erlanger es el corresponsal diplomático jefe en Europa, y está radicado en Berlín. Ha reportado desde más de 120 países, incluidos Tailandia, Francia, Israel, Alemania y la ex Unión Soviética.

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