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Los aranceles contra Canadá se suspenden y Trump afirma que un acuerdo está cerca

Reportajes Especiales - Business

**EMBARGO: No electronic distribution, Web posting or street sales before TUESDAY 12:01 A.M. ET AUG. 18, 2026. No exceptions for any reasons. EMBARGO set by source.** FILE Ñ President Donald Trump meets with Prime Minister Mark Carney of Canada in the Oval Office of the White House in Washington, Oct. 7, 2025. Canada is bracing for a U.S. tariff deadline, when a number of new levies by the Trump administration will come into effect unless negotiators strike an 11th-hour deal. (Haiyun Jiang/The New York Times)
**EMBARGO: No electronic distribution, Web posting or street sales before TUESDAY 12:01 A.M. ET AUG. 18, 2026. No exceptions for any reasons. EMBARGO set by source.** FILE Ñ President Donald Trump meets with Prime Minister Mark Carney of Canada in the Oval Office of the White House in Washington, Oct. 7, 2025. Canada is bracing for a U.S. tariff deadline, when a number of new levies by the Trump administration will come into effect unless negotiators strike an 11th-hour deal. (Haiyun Jiang/The New York Times)
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El primer ministro de Canadá, Mark Carney, se mostró menos entusiasta sobre el resultado de las negociaciones y dijo que aún queda "mucho trabajo" por hacer.

Canadá ha conseguido un respiro de tres días respecto a los nuevos y perjudiciales aranceles estadounidenses sobre productos por valor de miles de millones de dólares. El presidente Donald Trump afirmó que el acuerdo estaba cerca, pero el primer ministro Mark Carney se limitó a decir que se habían logrado avances sustanciales.

Trump anunció el aplazamiento de la imposición de aranceles del 50 por ciento en una publicación en redes sociales el martes por la noche, unos 90 minutos antes de la fecha límite de medianoche. La Casa Blanca publicó un anuncio donde dijo que Canadá había accedido a hacer ciertas concesiones comerciales, y que se necesitaban esos días adicionales para ultimar detalles.

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"He suspendido los aranceles del 50 % contra Canadá, que estaban previstos para entrar en vigor mañana por la mañana durante un periodo de tres días, basándome en el hecho de que Canadá y EE. UU., sujeto a que se ultimen los documentos, ¡tienen un ACUERDO!", dijo Trump.

Trump ya había anunciado acuerdos con otros países que finalmente no llegaron a buen puerto, incluida una serie reciente de acuerdos con Irán que ya han caducado. En una breve declaración, Carney se mostró menos categórico sobre el resultado de las negociaciones.

"Durante las últimas semanas, Canadá ha mantenido intensas conversaciones con Estados Unidos para abordar cuestiones comerciales pendientes", dijo. "Se han logrado avances sustanciales, aunque aún queda mucho trabajo por hacer".

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Reflejando su cambio de rumbo para alejar a Canadá de la dependencia económica de Estados Unidos, Carney añadió: "Canadá sigue centrado en construir una economía nacional más fuerte, más independiente y más competitiva".

En una publicación en redes sociales, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, encargada de las negociaciones, señaló que el acuerdo "incluiría un acceso completo al mercado para todos los productos estadounidenses, compromisos en materia de seguridad económica, armonización del comercio digital" y otras disposiciones que protegerían el mercado estadounidense.

Al iniciar las negociaciones, Carney dijo que estaba intentando evitar los nuevos aranceles, que, de aplicarse, afectarían a cientos de productos que, según las estimaciones del gobierno de Trump, representan 20.000 millones de dólares en exportaciones canadienses.

Carney dijo el mes pasado que "nuestro objetivo no es llegar a un acuerdo a cualquier precio" con Estados Unidos. Pero también ha dejado claro que Canadá condicionaría cualquier acuerdo a la eliminación o reducción de los aranceles de hasta el 50 por ciento sobre el acero, el aluminio y los automóviles canadienses que se introdujeron el año pasado. Canadá también busca un alivio en los aranceles contra la madera canadiense, que se remontan a décadas atrás y que Trump aumentó.

Estados Unidos, por su parte, buscaba que se pusiera fin a los boicots al vino y las bebidas espirituosas estadounidenses en algunos sistemas provinciales de distribución de alcohol, que surgieron tras los aranceles anteriores de Trump. También pretendía que se eliminaran los aranceles de represalia de Canadá contra las importaciones de automóviles estadounidenses y que se modificaran las condiciones de acceso de algunos productos lácteos estadounidenses al mercado canadiense, que está en gran medida cerrado. En el anuncio presidencial, Trump afirmó que Canadá había "manifestado su compromiso" de abordar todas esas cuestiones.

Trump vinculó el inminente acuerdo con el Keystone XL, un gran proyecto de oleoducto que habría transportado petróleo desde Canadá hasta la costa del Golfo de Estados Unidos, pero que fue descartado por el gobierno de Joe Biden en 2021. El proyecto había sido aprobado durante el primer mandato de Trump.

"¡El gran oleoducto Keystone XL, enterrado hace tiempo por el Aletargado Joe Biden, podría resurgir de entre los muertos!", añadió Trump en su publicación en las redes sociales.

A pesar de que se consideraba prácticamente muerto desde hacía cinco años, este año crecieron los rumores de que podría resurgir un nuevo proyecto, muy similar al Keystone XL, luego de que una empresa estadounidense presentara una solicitud en Montana para construir un oleoducto que trajera petróleo canadiense. Carney ya había planteado la posibilidad de resucitar el proyecto a Trump durante una visita a la Casa Blanca el año pasado.

Las conversaciones comerciales han sido el preludio de una negociación más amplia sobre el futuro del acuerdo comercial norteamericano. Estados Unidos y México han mantenido varias rondas de conversaciones sobre el acuerdo entre Estados Unidos, México y Canadá, que Trump firmó en su primer mandato pero que desde entonces ha criticado. Para los funcionarios estadounidenses, la amenaza de los aranceles ha sido una forma de ganar ventaja negociadora frente al gobierno canadiense, a la vez que obligaba a Canadá a tomar medidas sobre cuestiones comerciales que consideran injustas.

Aunque Carney ha retirado algunas de las medidas de represalia comercial de Canadá y ha hecho otras concesiones a Estados Unidos, se ha mostrado mucho menos dispuesto a hablar de dar nada más a Estados Unidos desde que Trump anunciara en julio los aranceles generalizados del 50 por ciento.

Desde que volvió al cargo, Trump inició una guerra comercial con Canadá que ha hecho trizas los acuerdos de libre comercio que se remontaban a 1989, al tiempo que ha avivado la ira y el miedo entre los canadienses. En Canadá, la frustración se ha manifestado de diversas formas, entre ellas una drástica caída de los viajes de vacaciones de los canadienses a Estados Unidos.

En una encuesta de Abacus Data publicada el lunes, el 74 por ciento de los participantes dijo que las medidas comerciales estadounidenses ya habían afectado a sus hogares, y el 30 por ciento calificó los efectos de "importantes".

Aunque el Tribunal Supremo anuló la mayoría de los aranceles de Trump en febrero, los aranceles sobre el acero, el aluminio y los automóviles impuestos a Canadá se aplicaron en virtud de otra ley que no estaba contemplada en esa decisión. Los aranceles, ahora en suspenso, iban a aplicarse en virtud de una disposición comercial de 1930 que nunca se había aplicado antes.

Una conversación entre Trump y Carney reanudó las negociaciones comerciales a finales de julio. Estados Unidos rompió las negociaciones el otoño pasado sobre el acero, el aluminio y los automóviles después de que la provincia de Ontario emitiera anuncios de televisión en Estados Unidos en los que aparecían fragmentos del presidente Ronald Reagan, quien firmó el acuerdo de libre comercio de 1989 con Canadá, advirtiendo sobre los peligros de los aranceles.

La noticia de la prórroga de tres días supuso un respiro en Canadá, pero los líderes del sector destacaron que la incertidumbre prolongada era perjudicial.

"Seamos claros: el aplazamiento de los aranceles supone un respiro a ambos lados de la frontera", declaró Candace Laing, que dirige la Cámara de Comercio de Canadá, en un comunicado. "Puede que las empresas no tengan que cerrar por esta noticia, pero una prórroga no aporta la certeza que ofrecería un acuerdo provisional firmado", añadió.

En Estados Unidos, se esperaba con gran interés la posibilidad de un avance en algunas medidas canadienses.

En un comunicado, Chris Swonger, presidente del Consejo de Bebidas Espirituosas Destiladas de Estados Unidos, dijo que valoraba el esfuerzo de Trump por restablecer el acceso de las bebidas espirituosas estadounidenses tras más de un año y medio de prohibiciones de venta.

"Estas prohibiciones provinciales han provocado que las exportaciones de bebidas espirituosas estadounidenses caigan más de un 70 por ciento, y han dejado a los destiladores estadounidenses atrapados en medio de una disputa comercial más amplia", dijo.

Ian Austen reporta sobre Canadá para el Times. Oriundo de Windsor, Ontario, y radicado en Ottawa, ha informado sobre el país durante dos décadas. Puede ser contactado en austen@nytimes.com.

Ana Swanson cubre temas de comercio y economía internacional para The Times y reside en Washington. Lleva más de una década trabajando como periodista.

Matina Stevis-Gridneff es la jefa del buró del Times en Canadá, donde dirige la cobertura del país.

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