
La medida contra la Fraternidad Sacerdotal San Pío X se produjo tras su decisión de desafiar al papa León XIV al consagrar nuevos obispos en contra de su voluntad.
El jueves, el Vaticano excomulgó al clero de una facción conservadora escindida de la Iglesia católica romana, así como a cualquier fiel que no abandone el grupo. La expulsión se produjo un día después de que sus líderes desoyeran una petición personal del papa León XIV y consagraran a cuatro nuevos obispos sin su permiso.
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El decreto contra la Fraternidad Sacerdotal San Pío X excomulgó al menos a 750 sacerdotes. También podría afectar a miles de fieles que no han sido expulsados de inmediato pero que, según el Vaticano, podrían ser castigados si no abandonan el grupo, confirman su lealtad al papa León y se adhieren a la Iglesia y sus enseñanzas.
Los historiadores señalaron que se trataba del mayor cisma en la Iglesia católica desde al menos 1870, cuando un grupo mucho más reducido de católicos en Alemania rompió con el Vaticano. La Fraternidad Sacerdotal San Pío X no lleva un registro completo de sus seguidores, pero las autoridades estiman que su número oscila entre 300.000 y 600.000 personas.
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En una nota explicativa sobre el decreto, el Vaticano indicaba que la fraternidad tenía prohibido oficiar matrimonios y escuchar confesiones, y advirtió a sus fieles que dejaran de asistir a sus misas y de participar en sus eventos.
La nota del Vaticano añadía que todos los seguidores oficiales de la fraternidad "se considerarán cismáticos y excomulgados" luego de que sus líderes consagraron a los obispos en una ceremonia celebrada el miércoles en Suiza "en contra de la voluntad del Santo Padre y en abierta violación del derecho canónico".
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La fraternidad no hizo ningún comentario inmediato sobre la excomunión.
Este cisma es la mayor crisis interna para León desde que fue nombrado papa en mayo de 2025 y supone un duro golpe para sus esfuerzos declarados por tender puentes entre los católicos que quieren modernizar la Iglesia --incluso ordenando a mujeres sacerdotes-- y los conservadores, como los seguidores de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, que optan por seguir la tradición.
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Los expertos dijeron que la decisión de León de expulsar a tantos sacerdotes --un umbral que sus predecesores no cruzaron a lo largo de décadas de tensiones con el grupo-- revelaba que no estaba dispuesto a mantener una unidad superficial a toda costa.
"Ha aprendido de más veinte años de supuestos intentos de reconciliación y acercamiento que no llevaron a ninguna parte", dijo Massimo Faggioli, profesor de teología en la Universidad de Villanova, en Pensilvania, donde estudió León. "Está sacando algunas conclusiones" de que "hay una realidad cismática y tenemos que decir las cosas como son", afirmó Faggioli.
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La decisión del Vaticano ha profundizado un enfrentamiento que se ha prolongado décadas entre los dirigentes de la Iglesia católica y la fraternidad, conocida popularmente por las siglas SSPX.
La fraternidad fue fundada en 1970 por el arzobispo Marcel Lefebvre como protesta contra los esfuerzos de modernización de la Iglesia después del Concilio Vaticano II, llevado a cabo en la década de 1960, entre los que se incluía permitir a los sacerdotes celebrar misas en lenguas vernáculas en lugar de solo en latín. La fraternidad también se opone a los esfuerzos del concilio por sosegar las tensiones entre el catolicismo y otros tipos de cristianismo, así como por participar en el diálogo interreligioso. Además, insiste en la primacía de la Iglesia católica romana, aunque acuse a los líderes actuales de herejía.
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Esas tensiones llegaron a punto álgido en 1988, cuando la fraternidad consagró por primera vez a cuatro obispos sin el permiso del papa Juan Pablo II, quien rápidamente los excomulgó a ellos y al arzobispo Lefebvre.
Las relaciones se suavizaron un poco en 2009, bajo el pontificado del papa Benedicto XVI, quien retiró las excomuniones de los obispos que aún vivían, en un gesto de acercamiento hacia todos los católicos que seguían apegados a la celebración de la misa tradicional en latín. Pero uno de los obispos había provocado indignación al negar el Holocausto.
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Ese acercamiento terminó el miércoles, después de que la fraternidad desafiara a León al llevar a cabo una ceremonia de consagración que, según el grupo, había reunido a unos 17.000 fieles en Écône, un pequeño pueblo de Suiza donde la fraternidad estableció su primer seminario en 1970.
La reacción del Vaticano del jueves fue incluso más dura que en 1988, cuando solo excomulgó a sus cinco prelados de mayor rango.
Esta vez, la excomunión se aplica a todos los sacerdotes y seguidores oficiales de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. El Vaticano añadió que los sacramentos administrados por los sacerdotes de la fraternidad, incluidas la confesión y el matrimonio, carecen de validez, revocando así las concesiones que el papa Francisco había hecho a la fraternidad en los últimos años.
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"Hubo mucho debate en la Iglesia sobre el efecto real de esa revocación unilateral por parte del papa Benedicto en 2009, así que ahora hay claridad total", dijo Faggioli.
El decreto del Vaticano dejó abierta la posibilidad de reconciliación para quienes renuncien a la fraternidad, afirmando que "la Iglesia, como madre solícita, acogerá con sincero afecto y viva solicitud a todos aquellos que deseen volver a la plena comunión".
El jueves por la tarde, la oficina doctrinal del Vaticano publicó un documento con instrucciones para los sacerdotes y fieles que quisieran volver a la comunión con la Iglesia. En el caso de los sacerdotes, esto incluía escribir una carta solicitando "la remisión de las censuras incurridas por haber sido ordenados por un obispo excomulgado o irregular", así como un periodo de prueba en una diócesis.
En el caso de los fieles laicos, no se les excomulga automáticamente, sino que se les evaluaría "caso por caso", según escribió el Vaticano. Al igual que con los sacerdotes, para levantar la sanción habría que firmar una profesión de fe redactada en latín.
El reverendo Ian Andrew Palko, un sacerdote de la SSPX en Texas, dijo que no esperaba que la excomunión provocara muchas deserciones. "Es posible que haya algunos a los que les incomode" la excomunión, comentó. Pero, añadió, si los fieles "estuvieran preocupados, esto ya los habría alejado".
Y el padre Paul Robinson, prior de la fraternidad en Denver, dijo: "Creo que seguirá habiendo contacto con Roma", como ocurrió después de las excomuniones de 1988.
El padre Roberto Regoli, historiador de la Iglesia, dijo que la fraternidad estaba bien posicionada para sobrevivir porque tenía numerosas sedes por todo el mundo, incluyendo universidades y escuelas.
Elisabetta Povoledo es una reportera del Times afincada en Roma, que cubre Italia, el Vaticano y la cultura de la región. Es periodista desde hace 35 años.
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