
[Esta entrevista se publicó originalmente en inglés en mayo de 2026. La tradujimos al español en agosto, al conocerse la muerte de Panettiere].
Hayden Panettiere no quería quedarse quieta. Momentos después de saludar por Zoom desde su apartamento en Los Ángeles, preguntó si podía caminar de un lado a otro mientras hablábamos. El movimiento le ayudaba a procesar sus pensamientos. Y entonces, vestida con una sudadera negra con capucha, con su cabello rubio bien recogido, Panettiere, una actriz nominada en dos ocasiones a los Globo de Oro que ha vivido frente a las cámaras desde que tenía 11 meses, empezó a pasearse.
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Tras una década tumultuosa que incluyó una incapacitante depresión posparto, adicciones al alcohol y al clonazepam, la pérdida de la custodia de su hija, periodos de entrada y salida de rehabilitación y, finalmente, la sobriedad, se prepara para el lanzamiento de su libro de memorias, This Is Me: A Reckoning, con fecha de lanzamiento en mayo.
Junto con su regreso a la actuación y el hecho de convertirse en una autora publicada, Panettiere, de 36 años, dijo que tiene una "larga lista de aspiraciones" para esta nueva etapa de su vida. Le encantaría producir y dirigir, tal vez crear una línea de joyas o de maquillaje y --qué diablos-- quizás lance una marca de estilo de vida. Pero primero, está concentrando toda su energía en el lanzamiento del libro.
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This Is Me relata sus primeros años como estrella infantil en telenovelas y su papel revelación, junto a Denzel Washington, en Duelo de titanes. Su papel como la porrista de Texas Claire Bennet en la exitosa serie de NBC Héroes hizo que Teen Vogue la llamara una "belleza típica estadounidense" al ponerla en su portada, y que los tabloides publicaran fotos con leyendas que señalaban su celulitis.
Panettiere escribe que sufrió de dismorfia corporal como resultado de ello. Eran los primeros años de la década de los 2000, una época en la que los paparazzi eran despiadados, especialmente cuando se trataba de celebridades femeninas jóvenes como Panettiere, Lindsay Lohan y Paris Hilton.
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"Me parece increíble que la gente pudiera ser tan cruel", dijo Panettiere cuando le pregunté por aquella época. "Al mirar atrás como adulta y madre de una hija, es difícil creer que a los adultos les pareciera bien hacerte pedazos a una edad tan tierna. A cualquier edad, la verdad".
Si le preguntas a una celebridad por qué decidió finalmente escribir un libro de memorias justo ahora, te dirá que está cansada de que otras personas cuenten su historia, a menudo de forma incorrecta. Te explicará que quiere revelar su verdad, con sus propias palabras, bajo sus propios términos. Te dirá que es el momento de ser honesta y franca sobre los chismes, los traumas del pasado, sobre con quién salió y con quién no.
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Para las mujeres milénials como Hilton, Keke Palmer, Lena Dunham o Jennette McCurdy, esas verdades por lo general implican revelaciones de abuso, problemas de imagen corporal y adicciones. Panettiere no es la excepción, y su historia también implica el duelo por la muerte de su hermano menor, Jansen, quien lidió con abuso de sustancias. Falleció en 2023, a los 28 años, debido a complicaciones cardíacas.
Panettiere, quien trabajó muy de cerca con un colaborador y con Suzanne O'Neill, la editora ejecutiva en Grand Central, que publica el libro, dijo que escribir sobre su hermano fue la parte más difícil del proceso.
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"Han pasado tres años, y ojalá el tiempo curara ese tipo de pérdida", dijo. "Espero que esto mantenga viva su memoria. Él siempre quiso ser famoso, y tal vez ahora lo sea".
El libro de memorias no es todo duelo y dificultades. Hay historias sobre su idílica infancia en el apartado enclave del valle del Hudson, Snedens Landing, donde conoció a vecinos famosos como Bill Murray y Björk. Escribe con cariño sobre su padre, un oficial del Departamento de Policía de la Ciudad de Nueva York y luego bombero que la llevó a unas cuantas audiciones, pero que en su mayoría observó su carrera desde fuera.
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Más adelante, cuando Panettiere tenía 16 años, descubrió que su padre engañaba a su madre. Estaba consternada, pero con el tiempo repararon la relación.
Fue su madre, Lesley Vogel, actriz, quien introdujo a su bebé de 11 meses en el mundo del modelaje y la llevó a audiciones a lo largo de los años. Panettiere escribe que había aparecido en alrededor de 50 comerciales para cuando tenía 5 años.
Su madre no era cruel, pero sí presionaba a su joven hija para que tuviera éxito.
"'No lo hagas a medias' era su frase favorita", escribe Panettiere. "Era mi señal para ponerme las pilas y dar lo mejor de mí, con o sin miedo escénico".
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Cuando hablé con Panettiere, ella dijo que ninguno de sus padres había leído el libro, y que indagar en esos primeros recuerdos fue difícil.
"Siempre quieres pensar lo mejor de tus padres y verlos bajo la mejor luz", dijo. "Pero se hicieron muchas cosas con un enfoque en el que no se trataba de mi salud mental ni de lo que era emocional o mentalmente seguro para mí. Es difícil darse cuenta de eso".
(En respuesta a informes previos a la publicación poco halagadores, su madre le dijo al New York Post que "el drama actual es, en parte, para vender libros").
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Para acceder a la tristeza ante la cámara, Panettiere imaginaba la muerte de una mascota. A medida que fue creciendo, las imágenes se volvieron más oscuras.
"Era casi como si me hubiera vuelto insensible a esas pequeñas tristezas, y tuviera que subir la apuesta cada vez", dijo. "Podía conectar el hecho de llorar y sentir ese tipo de dolor emocional como algo que iba a hacer que la gente estuviera contenta conmigo".
En el libro, ella explica que esas primeras conexiones probablemente la pusieron en el camino hacia la ansiedad, la depresión y el abuso de sustancias, y escribe: "¿Acaso es raro que haya enfrentado tantas dificultades reales en mi vida?".
Esas dificultades, y la eventual recuperación de Panettiere, fueron lo que intrigó a O'Neill, de Grand Central, quien describió su historia como "fascinante". Pasaron unos dos años trabajando en el libro, buscando encontrar un tono que fuera confesional y entretenido, pero nunca autocompasivo.
"Una cosa que hace que un buen libro de memorias funcione es cuando la autora está dispuesta a mostrarse realmente vulnerable", dijo O'Neill, quien ha editado libros de memorias de celebridades como Flea, Mindy Kaling y Abbi Jacobson. "Hayden estaba dispuesta a llegar hasta ahí, y a mostrar a los lectores cómo regresar de una situación oscura y ser más fuerte por ello. Para ella era importante no parecer nunca una víctima, ni compadecerse de sí misma, y esa es una línea muy fina por la cual transitar".
Panettiere se hizo famosa durante una época en la que Harvey Weinstein todavía producía películas, y antes de que se aplicaran leyes para castigar a los piratas informáticos que publicaban fotos de celebridades desnudas en internet.
Su visión de Hollywood se presenta como increíblemente peligrosa, en especial para las mujeres jóvenes. Cuando aún era una adolescente, escribe, un representante mayor de su equipo le entregó una "pastilla de la felicidad" en la alfombra roja para darle energía. Se vio envuelta en fiestas con hombres depredadores, esquivando insinuaciones sexuales y comentarios inapropiados. Sin embargo, sentía que tenía que guardarse esos encuentros para sí misma.
"Fue aterrador, y sé que hablo en nombre de muchas mujeres jóvenes en mi industria que han pasado por lo mismo", dijo. "Algunas han optado por expresarse abiertamente al respecto y otras aún no están listas o nunca lo estarán para compartirlo. Tengo la esperanza de poder abrirle los ojos a la gente".
En 2009, Panettiere conoció y se enamoró del campeón de boxeo Wladimir Klitschko. Se comprometieron, y ella dio a luz a su hija, Kaya, en 2014, durante su etapa de seis temporadas como la estrella de música country Juliette Barnes en Nashville. La depresión posparto la llevó al alcohol y a las pastillas como una forma de enmascarar la ansiedad que estaba experimentando.
Cuando Kaya tenía 3 años, Klitschko le pidió a Panettiere que firmara unos documentos en los que le otorgaba la custodia exclusiva de su hija. Los tabloides, por supuesto, se abalanzaron sobre la noticia. La lucha de Panettiere por lograr la sobriedad también les dio a estos medios muchos clics. Según Panettiere, los guionistas y productores de Nashville usaron lo que ella estaba experimentando para inspirar sus tramas. Si ella estaba embarazada o batallando contra la adicción en la vida real, entonces Juliette Barnes también lo estaba.
Nunca se le ocurrió decirles que dejaran de hacerlo, o pedir ayuda. Al igual que cuando era pequeña y se imaginaba la muerte de una mascota para forzar el llanto, ella obedeció.
"Eso estaba arraigado en mí desde una edad muy temprana. Yo era un soldado. Nunca, ni por un segundo, pensé en decir: 'Oigan, no me siento cómoda con esto'. Me aterrorizaba mucho más molestarlos y que no quisieran trabajar conmigo o volver a contratarme, por ser vista como una actriz difícil". (Los ejecutivos de la serie no respondieron a las solicitudes de comentarios).
Antes de recuperar la sobriedad después de una estancia de ocho meses en rehabilitación, Panettiere estuvo en una relación abusiva con Brian Hickerson. En 2021, él cumplió condena en la prisión tras no refutar los cargos por dos delitos graves de agresión a la actriz.
Ella escribe que, al trabajar en los 12 pasos de Alcohólicos Anónimos, llegó a perdonar a Hickerson. "Él también tenía un gran corazón lleno de dolor, igual que el mío, y yo sentía amor por él, a pesar de lo que me había hecho", escribe. "Esos eran sentimientos que sabía que probablemente pasaría toda mi vida procesando". (En una entrevista con TMZ.com, Hickerson no cuestionó el retrato de su relación y dijo: "Habla por sí mismo").
Los libros de memorias implican decisiones. Lo que eliges revelar y lo que te guardas. Panettiere dijo que "se lanzó de cabeza al libro" y que quería ser lo más honesta posible. A medida que procesaban los recuerdos, O'Neill dijo que le llamó la atención "la inmensa cantidad" de incidentes en la joven vida de Panettiere.
"Es impactante leerlo todo", dijo la editora, "y ver cómo se recuperó de eso".
Panettiere ha aparecido en unas cuantas películas a lo largo de los años y espera seguir actuando. Dijo que ahora tiene "un vínculo increíble" con Kaya, que tiene 11 años y vive en Europa. Kaya está llegando a la edad en la que busca los consejos y opiniones de su madre, sobre moda o amigos o el futuro. "Me atrevo a decir que incluso tenemos una amistad", dijo Panettiere.
Ella espera que su historia ayude a cualquiera que haya experimentado una pérdida, como ella, o que batalle contra una adicción. Cuando el libro salga al mundo, Panettiere sabe que se escribirán titulares, se harán comentarios y los lectores compartirán sus propias historias con ella. Será sanador y, a veces, difícil de sobrellevar. Pero está lista.
Antes de despedirnos, le pregunté a Panettiere cómo se siente hoy, después de haber revivido sus triunfos y traumas pasados, y haberlos puesto sobre el papel para que el mundo sea testigo.
"Simplemente no puedo creer que haya salido viva de todo esto", dijo. Aún se paseaba por la habitación.
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