Por qué es casi imposible fabricar un robot sin China

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Japón fue el líder mundial en robótica durante décadas.

Hace más de 50 años, los investigadores japoneses cautivaron la imaginación de todos con el primer robot capaz de agarrar objetos y caminar sobre dos piernas. En 1984, un equipo en Japón construyó uno que podía leer partituras y tocar el piano. Cuando Honda presentó su primer humanoide en 2000, parecía que el país consolidaba su liderazgo.

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Pero ahora, justo cuando los inversores en tecnología, los fundadores de empresas emergentes y los funcionarios gubernamentales de todo el mundo apuestan por que la inteligencia artificial impulsará el crecimiento de los robots, ese liderazgo ya no le pertenece a Japón.

Ahora le pertenece a China.

El mes pasado, en la Humanoids Summit, una conferencia sobre robótica celebrada en Tokio, lo que podría haber sido un momento de orgullo para una industria construida sobre décadas de desarrollo e inversión se enfocó, en cambio, en un tema diferente: cómo las empresas japonesas pueden abrirse paso en un mercado dominado cada vez más por sus rivales chinos.

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Los inversores instaron a las empresas japonesas a encontrar nichos en los que pudieran competir, aunque no pudieran igualar a las empresas chinas en precio. Un robot bailarín de la empresa china Unitree Robotics atrajo a la mayor multitud. Dos empresas japonesas también utilizaron robots de Unitree para mostrar su software.

Los fabricantes chinos dominan la cadena de suministro de robots humanoides. Empresas emergentes como Unitree están produciendo miles de humanoides que se venden por menos de 5000 dólares cada uno, un ritmo y un precio que a los competidores de Japón y de otros lugares les cuesta igualar. Los robots chinos solían depender de proveedores japoneses y extranjeros para componentes como sensores y articulaciones. Pero hoy en día, esas piezas también se fabrican en China.

Se ha vuelto casi imposible construir un robot humanoide sin piezas de empresas chinas, dijo Ming Hsun Lee, director de automoción e industria para la Gran China en BofA Global Research, una unidad de Bank of America.

"El costo de los componentes en China ha bajado demasiado rápido; los otros países no pueden competir", dijo Lee.

Pero fabricar robots humanoides ha resultado más fácil que encontrarles un uso. Incluso los ejecutivos del sector de la robótica reconocen que los modelos actuales están lejos de realizar el tipo de tareas que han alimentado el entusiasmo de la industria.

Y aunque la promesa de los humanoides sigue sin cumplirse, China ha establecido un liderazgo indiscutible en un segmento de la industria robótica que resulta económicamente útil: la automatización industrial.

China ha estado fabricando e instalando robots industriales a un ritmo sin igual en ningún otro país. En 2024, más de dos millones de robots operaban en fábricas chinas, y se instalaron otros 300.000, una cifra superior a la del resto del mundo en conjunto. Las instalaciones de robots industriales disminuyeron en cada uno de los siguientes mercados más importantes: Japón, Estados Unidos, Corea del Sur y Alemania.

A principios de este mes, las autoridades reguladoras chinas anunciaron una campaña para animar a los gobiernos locales y a las empresas estatales a identificar casos de uso industrial para los robots humanoides.

El liderazgo de China en la carrera por construir robots que se muevan y actúen como humanos está estrechamente ligado al auge de su industria de vehículos eléctricos. China se ha convertido en el mayor exportador de vehículos eléctricos gracias a décadas de inversión gubernamental y a una estrategia centrada en producir casi todos los componentes a nivel nacional, desde tornillos hasta baterías de iones de litio.

Ahora, muchas empresas que fabrican piezas para vehículos eléctricos también suministran a los fabricantes de robots.

"Si una empresa puede fabricar componentes para automóviles, probablemente también pueda fabricar humanoides", dijo Lee.

Tesla, la empresa estadounidense de coches eléctricos, dio el pistoletazo de salida al auge de los vehículos eléctricos en China con su gigantesca fábrica en Shanghái. La red de proveedores que creció en torno a Tesla también abastece al negocio de robótica de la empresa.

Aunque Tesla había presionado para crear una cadena de suministro independiente para clientes fuera de China, aún depende de los fabricantes chinos para al menos el 70 por ciento de sus componentes, dijo Lee.

Las plantas de los fabricantes de vehículos eléctricos de China, como BYD y Xiaomi, también se han convertido en uno de los primeros lugares en utilizar robots humanoides para tareas sencillas como transportar objetos.

Algunos de esos robots los fabricó UBTech. En Shenzhen, el centro de la industria tecnológica china, la empresa está rodeada de proveedores, muchos de los cuales fabricaban piezas para vehículos eléctricos antes de pasarse a la robótica. UBTech puede conseguir casi cualquier pieza en cuestión de horas, dijo Michael Tam, director de marca de la empresa.

Muchas piezas se imprimen en 3D. "Puedo enviar un plano de diseño antes de las 9 a. m. y recibir los componentes impresos al mediodía", dijo Tam. "Si un proveedor me dice que no tiene espacio en su agenda, simplemente llamo a otro".

Más del 90 por ciento de los componentes de los robots de UBTech provienen de empresas chinas, dijo Tam. Los principales artículos que aún importa son chips informáticos para controlar los movimientos de los robots.

Cerca de allí, también en Shenzhen, RoboSense, un fabricante de sensores de detección y medición de distancias por luz (conocida como LiDAR) para sistemas de conducción asistida puso en marcha un negocio de robótica en 2024.

Yang Xiansheng, vicepresidente de robótica de la empresa, dijo que, en el pasado, RoboSense habría recurrido a empresas japonesas para conseguir piezas para sus líneas de producción automatizadas.

"Ya no es así", dijo Yang. "Los proveedores chinos ofrecen ahora muchas más opciones".

Los inversores chinos inyectaron más de 5 millardos de dólares en empresas emergentes de robots humanoides en 2025, lo que iguala la cantidad total de los cinco años anteriores. En los primeros cinco meses de este año, la inversión en el sector superó el total del año pasado en casi 1 millardo de dólares.

Este auge subraya la creciente convicción de que los robots humanoides podrían convertirse en una de las formas más significativas en que la inteligencia artificial tome forma física en el mundo. Decenas de empresas emergentes chinas trabajan para sacar partido de esa visión.

En marzo, Unitree solicitó salir a bolsa en Shanghái. La empresa dijo la semana pasada que había superado una revisión regulatoria, lo que podría permitirle comenzar a vender acciones en cuestión de semanas. Se espera que la oferta sea una de las más grandes de China este año, y cerca de otras 50 empresas relacionadas con la robótica están a la espera de cotizar en Hong Kong.

El año pasado, UBTech fabricó mil humanoides. Este año, busca fabricar diez veces más.

Los fundadores e inversores imaginan que los humanoides podrían realizar tareas peligrosas, como supervisar fábricas en busca de fugas químicas y transportar cargas pesadas.

Pero los robots tienen dificultades para adaptarse al mundo cambiante que les rodea. Los humanoides que han llamado la atención internacional por bailar sincronizados en eventos como el especial televisivo chino del Año Nuevo Lunar seguían guiones preprogramados.

Las empresas chinas también han tenido dificultades para crear software capaz de simular el mundo real con la precisión suficiente como para enseñar a los robots a pensar y actuar. Para ello, muchas recurren al software de simulación de Nvidia, el fabricante estadounidense de chips. El mes pasado, Jensen Huang, su director ejecutivo, anunció una colaboración con Unitree para una línea de robots que usarán chips y software de Nvidia para razonar y tomar decisiones. Se espera que los robots estén disponibles en octubre.

La mayoría de los humanoides que Unitree ha vendido en los últimos dos años han ido a parar a universidades, laboratorios y otros entornos de investigación, donde los desarrolladores están explorando cómo interactúa el software con el hardware de los robots. Pocos realizan tareas reales.

Algunos robots de UBTech transportan cajas y realizan tareas manuales básicas en fábricas de vehículos eléctricos. Pero siguen siendo mucho menos productivos que los humanos. Tam, el ejecutivo de UBTech, dijo que los robots actualmente solo tienen una eficiencia de alrededor del 30 por ciento en comparación con los trabajadores humanos, aunque la empresa espera aumentar esa cifra al 50 por ciento este año.

En la Humanoids Summit de Tokio, Xiaoli Chen, un directivo de Unitree, dijo que crear robots capaces de tomar decisiones complejas en entornos que cambian rápidamente aún es un reto.

"Unitree ha recibido mucha atención y ha organizado muchos eventos, pero eso no es productividad", dijo. "El largo camino para que puedan trabajar en entornos complicados aún no se ha resuelto".

Xinyun Wu y Ruoxin Zhang colaboraron con la investigación.

Maeghan Tobin cubre desde Taipéi temas de negocios y tecnología en Asia, con especial atención a China.

Keith Bradsher es el jefe de la corresponsalía de Pekín del Times. Antes fue jefe del buró en Shanghái, Hong Kong y Detroit, y corresponsal en Washington. Ha vivido e informado en China continental durante la pandemia.

Xinyun Wu y Ruoxin Zhang colaboraron con la investigación.

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