En el último tiempo comenzó incrementarse la preocupación por la circulación de videos con contenido que puede considerarse perjudicial para los menores. Estos clips suelen viralizarse en diferentes plataformas y redes sociales. Hay videos que buscan sembrar terror en los niños, o que pueden tener contenido violento o de otra índole que pueden ser considerados nocivos.

¿Qué hacer en esta situación? Por un lado está el debate sobre cuándo conviene que los pequeños tengan acceso a celulares o tablets. Lo cierto es que ésta es una decisión que debe tomar cada familia con el asesoramiento de especialistas.

Pero aún cuando se decida darles acceso a este tipo de dispositivos, se pueden utilizar herramientas de control parental como Family Link, por ejemplo, que permite administrar las apps que ven los niños, establecer límites horarios y hasta bloquear el dispositivo de manera remota. No es la única opción: Windows y macOS también ofrecen herramientas de control parental que se pueden activar desde el menú de Configuración. Y también hay muchas otras apps que ofrecen alternativas similares.

En Europa, el 46% de los niños de entre nueve y 11 años tiene su propio celular.
En Europa, el 46% de los niños de entre nueve y 11 años tiene su propio celular.

Los expertos recomiendan siempre hablar con los niños sobre este tipo de situaciones para mantenerlos informados. Como es probable que el material lo reciban desde diferentes plataformas o lo que vean desde otros dispositivos que quizás el adulto no controle, entonces lo mejor es hablar, instruir y capacitarlo para que no se asuste o alarme con el contenido que le pueda llegar a través de un viral. Esto vale para todo: tener un diálogo nutrido con el menor, tener un vínculo de confianza es la mejor protección contra cualquier tipo de engaños.

También es importante explicarles que tienen que evitar compartir material nocivo por las redes, que pueda instar a la violencia y o que no venga de fuentes autorizadas. Esto también es algo que tienen que tener en cuenta los adultos antes de compartir información de fuentes dudosas o desconocidas que llegan por WhatsApp u otras plataformas, alertando sobre supuestos brotes de enfermedades u otro tipo de información.

En todo caso, aquí lo hay que fomentar es la construcción del pensamiento crítico. Algo que hay que propiciar desde la temprana infancia: informarse de diferentes fuentes, dudar siempre y permitirse tiempo para la reflexión antes de viralizar algún contenido. La inmediatez o el apuro por compartir puede jugar una mala pasada.

Los usuarios reciben y comparten información desde diferentes aplicaciones pero muchas veces no se preguntan por la calidad o veracidad de ese contenido.
Los usuarios reciben y comparten información desde diferentes aplicaciones pero muchas veces no se preguntan por la calidad o veracidad de ese contenido.

Por último: en caso de que se encuentre contenido que se considere nocivo u ofensivo en cualquier plataforma, hay que reportarlo para que el sitio en cuestión evalúe si corresponde eliminarlo. YouTube ofrece esta opción.  También lo hacen Facebook, Instagram o Twitter. Cada plataforma detalla sus normas de uso y convivencia y ofrece alternativas para hacer denuncias por diversos motivos.

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