El jefe del MI5 afirmó que Irán intenta atacar bases militares en el Reino Unido

Ken McCallum sitúa el complot de Fairford en una escalada del régimen iraní contra objetivos más protegidos y advierte de que la inteligencia artificial puede agravar el riesgo de armas biológicas

El director general del MI5, Ken McCallum, pronuncia un discurso en Thames House, la sede del Servicio de Seguridad del Reino Unido en Londres, Gran Bretaña, el 13 de octubre de 2026. Jonathan Brady/Pool vía REUTERS
El director general del MI5, Ken McCallum, pronuncia un discurso en Thames House, la sede del Servicio de Seguridad del Reino Unido en Londres, Gran Bretaña, el 13 de octubre de 2026. Jonathan Brady/Pool vía REUTERS
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El régimen iraní intenta atacar instalaciones militares en el Reino Unido y el presunto complot contra una base aérea estadounidense en el oeste de Inglaterra no es un caso único. Lo afirmó este martes Ken McCallum, director general del MI5, el servicio de seguridad interior británico, en su discurso anual sobre amenazas al país.

McCallum describió como un “cambio importante” de este año la ambición iraní de ir “a objetivos más duros, como los sitios militares”. Hasta ahora, la actividad de Teherán en suelo británico se dirigía contra opositores y contra la comunidad judía. El jefe del MI5 cifró en más de 50 los detenidos por tramas vinculadas a Irán en el último año.

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El episodio que ilustra ese giro ocurrió el 27 de septiembre cerca de la base de Fairford, en Gloucestershire, que Estados Unidos usó para bombardear Irán. La policía evacuó a decenas de vecinos y halló gasolina, pero no explosivos, en tres furgonetas. Siete hombres en la veintena fueron detenidos y liberados bajo fianza mientras prosigue la investigación.

Washington retiró sus 12 bombarderos B-1B de Fairford. El presidente Donald Trump lo vinculó con una amenaza iraní y su Administración sostuvo que se buscaba matar al mayor número posible de soldados estadounidenses. Las autoridades británicas no han confirmado esa valoración.

Un bombardero B-1B Lancer en la base aérea de la RAF Fairford, después de que la policía declarara un incidente grave en la base tras la detención de varios hombres sospechosos de cometer delitos tipificados en la Ley de Explosivos, en Fairford, Gloucestershire, Reino Unido. 28 de septiembre de 2026. REUTERS/Toby Shepheard
Un bombardero B-1B Lancer en la base aérea de la RAF Fairford, después de que la policía declarara un incidente grave en la base tras la detención de varios hombres sospechosos de cometer delitos tipificados en la Ley de Explosivos, en Fairford, Gloucestershire, Reino Unido. 28 de septiembre de 2026. REUTERS/Toby Shepheard

El lunes 12, el primer ministro, Andy Burnham, dijo ante la Cámara de los Comunes que era muy probable que el complot se hubiera coordinado en Irán y que “casi con certeza” lo dirigió la Guardia Revolucionaria. Prometió nuevas sanciones. Teherán niega toda implicación, aunque ha declarado que considera objetivo legítimo cualquier base utilizada para atacar su territorio.

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El propio McCallum introdujo una cautela. En el Reino Unido, Irán ha recurrido hasta ahora a intermediarios delictivos de bajo nivel, sin capacidad para una operación de gran escala. Pero la Guardia Revolucionaria ha mostrado más recursos en países cercanos a Irán, y descartar esa posibilidad sería “insensato” para alguien en su cargo, dijo.

La escalada se inscribe en la guerra que comenzó el 28 de febrero, cuando ataques de Estados Unidos e Israel mataron al líder supremo iraní, Alí Khamenei. El Gobierno de Keir Starmer, que se había negado a participar, autorizó el 1 de marzo un uso “defensivo” de Fairford y de la base de Diego García, en el océano Índico. Los primeros B-1 aterrizaron en Fairford pocos días después.

Un agente de policía custodia una zona mientras se mantienen los controles de carretera cerca de la base aérea de la RAF Fairford, después de que la policía declarara un incidente grave en la base y arrestara a varios hombres sospechosos de delitos tipificados en la Ley de Explosivos, quienes posteriormente fueron puestos en libertad bajo fianza, en Fairford, Gloucestershire, Gran Bretaña, el 29 de septiembre de 2026. REUTERS/Toby Shepheard
Un agente de policía custodia una zona mientras se mantienen los controles de carretera cerca de la base aérea de la RAF Fairford, después de que la policía declarara un incidente grave en la base y arrestara a varios hombres sospechosos de delitos tipificados en la Ley de Explosivos, quienes posteriormente fueron puestos en libertad bajo fianza, en Fairford, Gloucestershire, Gran Bretaña, el 29 de septiembre de 2026. REUTERS/Toby Shepheard

Los ataques contra objetivos judíos tienen su propio antecedente. El 13 de julio, Londres prohibió a la Guardia Revolucionaria y al grupo Movimiento Islámico de los Compañeros de la Derecha, que había reivindicado siete ataques, entre ellos incendios en sinagogas. La ministra de Seguridad, Angela Eagle, afirmó que miembros de la Fuerza Quds dirigieron casi con certeza esas acciones.

McCallum sostuvo que el Reino Unido afronta una “nueva era de seguridad nacional”, con un cambio generacional comparable al de los atentados del 11 de septiembre de 2001. Según dijo, el trabajo de su servicio frente a amenazas estatales de Rusia, Irán y China se ha cuadruplicado en una década, y Moscú y Teherán intensifican sus campañas de guerra híbrida.

Sobre la inteligencia artificial, indicó que los terroristas ya la emplean para reconocimiento y ataques. Le inquieta más su potencial para cambiar lo que está en juego con las armas biológicas: que facilite conocimiento peligroso a quienes no deben tenerlo o que genere patógenos inéditos. El MI5 ha creado un centro de evaluación de amenazas de inteligencia artificial.

Las sanciones que anunció Burnham no se han detallado todavía, y los siete detenidos siguen en libertad bajo fianza, sin cargos conocidos. La investigación policial dirá si la atribución a la Guardia Revolucionaria se sostiene con pruebas que puedan hacerse públicas.

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