
El gobierno de Australia impulsa un proyecto de ley para que los usuarios puedan desactivar los algoritmos de las redes sociales, con multas de más de 100 millones de dólares para las empresas que no cumplan, informó ABC News.
La medida integra la llamada Digital Duty of Care, una legislación que las autoridades australianas prevén presentar esta semana y que busca obligar a empresas como Meta, Google y TikTok a identificar riesgos en sus servicios, reducir la circulación de contenidos dañinos y ofrecer a los usuarios una alternativa al sistema de recomendación automática que organiza buena parte de lo que ven en sus pantallas.
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El gobierno quiere que cada usuario elija si mantiene la secuencia automatizada de publicaciones
En ese sentido, la ministra de Comunicaciones, Anika Wells, afirmó en una entrevista con ABC News Breakfast: “Queremos darles a los australianos más opciones sobre lo que ven en sus redes sociales”.
Una de las fórmulas en estudio contempla mensajes emergentes periódicos para preguntar al usuario si desea seguir con el algoritmo o pasar a un sistema basado solo en las publicaciones de las cuentas que sigue, según informó ABC.

Wells sostuvo, además, que las tecnológicas deberían ajustarse a estándares comparables a los que cumplen otros sectores que ofrecen productos o servicios al público. En esa misma línea, señaló: “Las grandes empresas tecnológicas no son una excepción y deberían ofrecer a sus clientes estándares básicos de seguridad”.
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La propuesta incluye sanciones elevadas y nuevos controles sobre contenido dañino
Entre las obligaciones proyectadas figura la prevención de la difusión de materiales ilegales, incluida pornografía ilegal accesible a adultos. Para menores de 18 años, la regulación añadiría media docena de categorías de daño psicosocial, entre ellas publicaciones vinculadas con imagen corporal y acoso.
Además, la eSafety Commissioner y especialistas independientes registrados podrían usar perfiles encubiertos para observar qué tipo de contenido reciben niños y adolescentes en las plataformas, informó el medio.
El debate se concentra en el funcionamiento de los algoritmos
Los algoritmos ordenan y recomiendan contenido a partir de datos como hábitos de consumo, ubicación y características demográficas. Sus críticos sostienen que estos sistemas amplifican publicaciones sensacionalistas, refuerzan cámaras de eco y pueden empujar procesos de radicalización entre usuarios jóvenes.
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La discusión ganó impulso después de que la activista Chanel Contos, referente en campañas sobre consentimiento, reclamara en el Club Nacional de Prensa de Australia que el país avance hacia un modelo en el que el uso de la secuencia algorítmica de publicaciones requiera una autorización expresa del usuario.

Según la BBC, Contos argumentó que estos mecanismos alimentan la exposición de los jóvenes a discursos misóginos de la llamada “manosphere” y a materiales vinculados con violencia sexual.
La propia Wells dejó abierta una cuestión central del futuro esquema: si los usuarios deberán adherir activamente al algoritmo o, por el contrario, desactivarlo si no lo quieren. La ministra indicó que el gobierno tomará asesoramiento técnico antes de definir ese punto.
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La propuesta enfrenta objeciones opositoras por su posible efecto sobre la expresión en redes
El proyecto ya abrió diferencias en el Parlamento. Algunos referentes de la oposición conservadora dijeron compartir el objetivo general de proteger a los menores y limitar daños en línea, pero otros expresaron reservas sobre el alcance político de la reforma.
El líder liberal Angus Taylor declaró que todavía no había visto el texto, aunque manifestó desconfianza. Según la BBC, el dirigente sostuvo que era “muy escéptico” y temía que la propuesta pudiera convertirse en un intento de censurar redes sociales.

En la misma línea, ABC señaló que dentro de la coalición opositora hubo mensajes dispares. Mientras la vocera de Comunicaciones, Sarah Henderson, había advertido antes sobre la “manipulación psicológica” de menores mediante algoritmos, el tesorero en la sombra, Tim Wilson, relativizó el problema al afirmar que estos sistemas suelen devolver a la gente el contenido que quiere ver.
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Por su parte, el partido ecologista Australian Greens impulsa una línea más dura. La senadora Sarah Hanson-Young propuso una norma propia para que los usuarios deban optar expresamente por activar una secuencia algorítmica de publicaciones, en lugar de recibirla por defecto, según el informe del medio.
El nuevo proyecto se superpone con la prohibición australiana para menores de 16 años
La discusión llega mientras sigue bajo escrutinio la ley australiana que veta el acceso a redes sociales a menores de 16 años, aprobada en noviembre de 2024 y vigente desde diciembre de 2025.
Wells reconoció que la aplicación de la prohibición ha sido imperfecta, aunque defendió la medida al sostener que apunta a “establecer un estándar, crear una cultura y empoderar a los padres australianos para que tengan esas conversaciones”.
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El gobierno laborista prevé divulgar en breve el texto de exposición del proyecto, que luego deberá pasar por el debate parlamentario. Wells insistió en que la prioridad es obligar a las compañías a detectar riesgos en sus plataformas y a responder por ellos, con un esquema que amplía tanto el margen de elección del usuario como la capacidad sancionatoria del Estado.
Si el plan avanza, Australia sumará una nueva capa regulatoria sobre las grandes redes sociales en un momento de fuerte presión internacional para limitar los efectos de los sistemas automáticos de recomendación y reforzar la protección de niños y adolescentes en entornos digitales.
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