Un mar antiguo, escalones tallados en la roca y 120 kilómetros de senderos: así es el laberinto de las Rocas Errantes de los Montes Mesa, en Polonia

El parque nacional de Góry Stołowe, en el suroeste del país, preserva corredores de arenisca formados por fracturas verticales y agua que disolvió el cemento natural de la piedra a lo largo de millones de años

Una persona con mochila y chaqueta azul camina sobre una pasarela de madera rodeada por paredes de roca.
Las Rocas Errantes de Polonia forman un laberinto de grietas, túneles y muros de arenisca de hasta 11 metros en el parque nacional de Góry Stołowe (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El laberinto de las Rocas Errantes de Polonia reúne uno de los paisajes geológicos más singulares de Europa en el parque nacional de Góry Stołowe, en el suroeste del país. Allí, pasillos naturales, grietas y bloques de arenisca componen un recorrido a pie entre paredes de hasta 11 metros de altura.

Según detalló National Geographic, este sector de los Sudetes polacos concentra algunas de las formaciones más conocidas de los Montes Mesa, un relieve de cumbres planas originado por la acumulación de arenas y limos en un mar poco profundo hace unos 100 millones de años. Más tarde, la elevación de esa masa sedimentaria, sin grandes plegamientos, preservó la disposición horizontal de los estratos.

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Cómo se formó el paisaje de las Rocas Errantes

El rasgo distintivo de esta zona no está solo en sus plataformas tabulares. La configuración del paisaje responde a fracturas verticales en la arenisca que favorecieron la erosión interna del macizo. National Geographic explicó que el agua ingresó por diaclasas y fisuras, debilitó el cemento natural de la roca y abrió, con el paso del tiempo, corredores y callejones entre grandes bloques.

Ese proceso se observa con claridad en Błędne Skały, cuyo nombre suele traducirse como Rocas Errantes. Allí, el relieve forma un laberinto de túneles y pasos estrechos que obligan en varios tramos a avanzar de lado o con el cuerpo inclinado. El recorrido transcurre entre paredes y bloques de 6 a 11 metros de altura, en un ambiente cerrado que modifica por completo la percepción del paisaje.

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National Geographic también señaló que ese mismo proceso geológico se observa en otros sectores del parque, como Szczeliniec Wielki y Skalniak, dos grandes plataformas rocosas que exponen la estructura horizontal del relieve y las huellas de la erosión en profundidad.

Qué ver en Góry Stołowe, de Błędne Skały a Szczeliniec Wielki

Grandes bloques de roca, musgo y pinos sobre una ladera.
El paisaje de Góry Stołowe se originó hace unos 100 millones de años por la acumulación de arenas y limos en un mar poco profundo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Błędne Skały es el sector más visitado del parque, aunque el área reúne otros puntos destacados. En Szczeliniec Wielki, uno de los espacios más conocidos del macizo, la ruta clásica desde Karłów suma alrededor de 680 escalones hasta la parte superior de la plataforma. Desde ese punto, el sendero se adentra otra vez entre las rocas en sectores como Piekiełko, donde el recorrido baja entre paredes de piedra.

De acuerdo con National Geographic, tanto Błędne Skały como Szczeliniec Wielki requieren entrada y reserva previa. El parque ofrece además opciones menos concurridas, entre ellas Skalne Grzyby, un conjunto de formaciones que recuerda a hongos de piedra, y un circuito de 6,7 kilómetros con salida desde Batorówek, donde se observan distintas etapas de erosión del macizo.

La región se encuentra cerca de balnearios históricos como Kudowa-Zdrój y Duszniki-Zdrój, que atrajeron visitantes desde finales del siglo XVIII. Ya existía una carretera entre Kudowa y Błędne Skały en esa época. En 1790, el rey Federico Guillermo II de Prusia subió a Szczeliniec con su comitiva. Años después, en 1826, Frédéric Chopin pasó por Duszniki y mencionó la popularidad del recorrido.

Un ecosistema frágil con acceso regulado

La superficie de los Montes Mesa y el interior de sus grietas presentan condiciones ambientales muy distintas. En las plataformas crecen pinos silvestres pequeños que pueden superar los 200 años, adaptados a un entorno expuesto al sol, al viento y a la escasez de humedad. En las fisuras, en cambio, persisten temperaturas más bajas y mayor humedad, lo que favorece hábitats diferentes a muy poca distancia.

Entre las especies citadas por National Geographic aparece Bathyphantes eumenis, una pequeña araña cuya única población conocida en Polonia se encuentra en esta zona. El parque también es el origen de unos 25 cursos de agua y forma parte de una divisoria hidrológica que reparte caudales entre la cuenca del Báltico y la del mar del Norte.

La infraestructura turística atraviesa buena parte del macizo con escaleras, pasarelas y cerca de 120 kilómetros de senderos. La afluencia de visitantes llevó a reforzar las medidas de protección en los sectores más sensibles. Por eso, el acceso a algunas áreas está regulado y conviene consultar la web oficial del parque antes de viajar para verificar las condiciones de ingreso y la disponibilidad de entradas.

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