
El hallazgo en una antigua ciudad fortificada permite explorar la complejidad de los rituales y la vida espiritual de una civilización poco documentada.
A simple vista, una piedra con forma de “T” podría pasar inadvertida; sin embargo, el reciente hallazgo en la colina de Surb Davti Blur, en Armenia, recibió reconocimiento como uno de los descubrimientos arqueológicos más relevantes de 2025: un ídolo de piedra con rostro humano tallado, con una antigüedad aproximada de 2.500 años.
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Encontrado en la ciudad fortificada de Argishtikhinili, este objeto proporciona nuevas perspectivas sobre los cultos ancestrales y la vida cotidiana en el antiguo reino de Urartu, según informó National Geographic Historia.

La pieza, ubicada en su contexto original, despertó interés en la comunidad científica por su rareza y el valor que aporta para comprender las creencias espirituales de una civilización escasamente documentada.
El ídolo, de cerca de 50 centímetros de altura, fue esculpido en toba volcánica. Este material, común en la región y utilizado por otras culturas para figuras monumentales, exhibe un rostro esquemático, cejas marcadas, ojos estrechos y juntos, nariz alargada y labios finos.
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Apoyado contra un cofre de piedra en una habitación contigua a una despensa dentro de una de las grandes residencias del yacimiento, el ídolo mantenía su posición original, sin huellas de desplazamiento o daño desde su depósito hace más de dos milenios.
Contexto arqueológico y significado ritual

El contexto es fundamental para analizar este hallazgo. La colina de Surb Davti Blur, llamada “Colina de San David”, integra la antigua ciudad de Argishtikhinili, fundada en el siglo VIII a.C. por el rey Argishti I de Urartu.
Esta urbe funcionó durante siglos como centro político y comercial. La pieza apareció durante la segunda campaña de excavación en 2025, y su descubrimiento como parte de un cofre de piedra sugiere un uso ritual o simbólico. Su excelente conservación permitió un análisis minucioso.
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Mateusz Iskra, de la Universidad de Varsovia, y Hasmik Simonyan, de la Academia Nacional de Ciencias de Armenia, lideran la misión polaco-armenia responsable del descubrimiento. Iskra explicó: “En la pared lateral de un objeto de piedra con forma de caja, encontramos, para nuestra sorpresa, una losa con rasgos tallados de un rostro humano. Se trata de una figura idólatra, conservada en su contexto original”, afirmó Iskra.

Los especialistas proponen que el ídolo podría relacionarse con cultos domésticos de fertilidad, protección del hogar o veneración de antepasados, hipótesis respaldada por hallazgos similares en otras zonas de Armenia.
La ausencia de inscripciones impide establecer con certeza a quién representaba; podría tratarse de una divinidad local menor, un ancestro deificado o una deidad tutelar de la ciudad. La posibilidad de que encarne al “dios de Argishtikhinili” cobra fuerza, ya que muchas ciudades antiguas poseían divinidades protectoras.
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Descubrimientos adicionales y relevancia histórica
El descubrimiento del ídolo forma parte de una campaña de excavaciones que también reveló la mayor necrópolis de cremación conocida hasta la fecha en Armenia. Decenas de urnas funerarias, muchas intactas, aparecieron en un campo a las afueras de la ciudad fortificada.

Cada urna guardaba cenizas humanas junto a objetos personales, como collares, vasijas o herramientas, lo que indica prácticas funerarias complejas y sugiere vínculos simbólicos con el ídolo hallado dentro de la ciudad.
El reino de Urartu, también llamado Reino de Van, prosperó durante siglos pese a la presión constante del Imperio asirio. Hacia el siglo VI a.C., la región inició un proceso de declive causado por factores externos y crisis internas.
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Argishtikhinili, epicentro del descubrimiento, funcionó como punto estratégico de comercio y poder político hasta el colapso urartiano, un periodo de transición que los expertos exploran a través de estos nuevos hallazgos.
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