
Con la guerra de Ucrania causando ruido en el fondo, Dinamarca acude hoy a las urnas para votar sobre si el país debe eliminar la cláusula que lo mantiene al margen de la política común de defensa de la Unión Europea (UE) a pesar de que, paradójicamente, es uno de los miembros más activistas de la OTAN.
Los daneses tienen cuatro cláusulas de excepción respecto a la UE desde que, en junio de 1992, rechazaron el Tratado de Maastricht. Durante los meses siguientes, el Parlamento danés negoció las cuatro excepciones al acuerdo y, en un nuevo referéndum, en mayo de 1993, una pequeña mayoría votó a favor de una adhesión limitada a Maastricht que seguía dejando fuera la cooperación en materia de defensa.
Los 4,26 millones de daneses llamados a las urnas podrán votar entre las 8 y las 20 horas local, en una consulta en la que los partidarios de abolir la excepción mantienen una clara ventaja y solo el alto numero de indecisos, un 20%, plantean cierta incertidumbre.
En cuanto a defensa, la cláusula ha impedido que Dinamarca participe en las operaciones militares de la UE desde 2003, entre ellas, la reconstrucción en los Balcanes, la lucha contra la piratería en el Cuerno de África o la acción contra el tráfico de personas en el Mediterráneo. Tampoco ha podido formar parte de la Cooperación Estructurada Permanente en materia de Defensa (PESCO) de 2015, que consiste en que los países europeos colaboren más estrechamente en la política de seguridad y desarrollo de tecnología militar.
La mayoría parlamentaria a favor del “sí” es abrumadora. Diez de los trece partidos del Folketing quieren deshacerse de la cláusula. Desde los socialdemócratas, en el Gobierno, hasta los liberales y los conservadores, principales formaciones de la oposición. En total, algo más del 80% de los escaños. Su principal argumento es que, en vista de la nueva situación de seguridad provocada por la invasión rusa de Ucrania, es necesario que la colaboración con el resto de los miembros de la UE en materia de defensa sea mucho mayor.
El “no” lo defienden sólo la extrema izquierda, que ve con grandes reticencias eventuales operaciones en África, y los nacionalistas de derecha, que temen un incremento en gastos y un debilitamiento de la OTAN. “Nuestras fuerzas armadas están actualmente muy presionadas en cuanto a material y personal”, ha manifestado Pernille Vermund, líder de Nueva Derecha. “No tenemos medios suficientes para participar en las misiones de la UE. Es una cuestión de finanzas y prioridades. Debemos centrarnos en nuestra defensa territorial y en la OTAN”.
Una sorpresa podría producirse en parte por un cierto desinterés hacia la cuestión, y en parte por el tradicional euroescepticismo de un amplio sector de la población. Probablemente, el mayor desafío para los políticos daneses ante el referéndum ha sido explicar por qué resulta necesario adherirse a la política de defensa común de la UE cuando Dinamarca pertenece ya a la OTAN, y además como miembro fundador. En cualquier caso, sí es cierto que decir adiós a la cláusula simplificaría considerablemente la política militar danesa, que en este siglo se ha caracterizado por ser una de las más activistas de Europa, pero que ha estado lastrada por una especie de “doble personalidad” en relación con la Alianza Atlántica, por un lado, y la UE, por otro.
Aunque algunos medios extranjeros enormemente despistados han comentado que el fin de la cláusula supondría también el fin de una supuesta Dinamarca “pacifista”, lo cierto es que, desde 2001, los daneses han sido, junto al Reino Unido, los aliados más estrechos de Estados Unidos, participando activamente tanto en la guerra de Afganistán como en la de Irak. Y no sólo en misiones de apoyo, sino en primera línea de combate. De hecho, con 43 soldados muertos durante el conflicto afgano, es el país de la coalición que sufrió más bajas en proporción a su población.
Por el momento, las otras tres cláusulas no parecen correr peligro. Que la economía danesa haya sido una de las que mejor ha resistido las últimas crisis globales ha reducido a mínimos el interés por unirse al euro, mientras que la excepción legal se antoja totalmente intocable al garantizar un altísimo grado de autonomía en inmigración y control de fronteras, dos aspectos clave en el actual panorama político danés.
La cuarta cláusula es hoy de facto irrelevante. Se introdujo para garantizar que la ciudadanía de la Unión no se convirtiera en algo parecido a la nacional o la sustituyera por completo, pero, desde entonces, esta garantía se ha incluido directamente en el texto del Tratado, de modo que se aplica a todos los países de la UE.
SEGUIR LEYENDO
Últimas Noticias
Las tres fases de la desinformación rusa en América Latina y el mundo: producción, distribución y consumo segmentado
Operaciones invisibles penetran en capas sociales y políticas a través de medios y redes digitalizadas. Detalles inéditos revelan cómo audiencias específicas reciben mensajes diferenciados según intereses y contextos

La Guardia Revolucionaria de Irán amenazó con “perseguir y matar” al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu
La advertecia difundida por el ejército ideológico del régimen fue replicada por los medios iraníes mientras continúan los ataques en Medio Oriente por parte de Israel y Estados Unidos contra Teherán

Ucrania aseguró que Rusia estaría ayudando a Irán a atacar objetivos de EEUU en Medio Oriente
La Inteligencia ucraniana habría encontrado datos que expondrían la compartición de información entre el régimen iraní y el Kremlin en bombardeos a instalaciones e intereses de Estados Unidos en la región

EN VIVO | Israel anunció el lanzamiento de una ola de ataques “a gran escala” en el oeste de Irán
El Ejército israelí inició una nueva ofensiva contra la infraestructura del régimen iraní en el 16º día de su ofensiva conjunta con Estados Unidos contra la república islámica



