
Los países occidentales han advertido a la élite rusa de que los símbolos de su riqueza pueden llegar a desaparecer.
Las sanciones financieras a Rusia acordadas por Estados Unidos, Canadá y los principales países europeos el sábado incluyen un grupo de trabajo para comenzar a “identificar y congelar los activos” de los oligarcas, funcionarios y empresas sancionados. Eso incluye yates, jets, coches y apartamentos de lujo en Occidente que pertenecen a multimillonarios rusos, según un funcionario estadounidense que habló bajo condición de anonimato para describir la medida.
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Los gobiernos también se comprometieron a limitar la venta de la ciudadanía -conocida como “pasaportes dorados”- a los rusos sancionados, lo que podría permitirles eludir las sanciones financieras, y a impedir que sus hijos asistan a universidades occidentales, dijo el funcionario.
Muchos activos se encuentran en complejas estructuras de propiedad, lo que significa que el grupo de trabajo podría tardar meses o más en encontrarlos y retirarlos. Pero incluso la amenaza de confiscación podría alarmar a los multimillonarios rusos, muchos de los cuales poseen equipos deportivos profesionales, viajan en superyates y aviones privados, y aparcan sus fortunas en propiedades inmobiliarias de Londres y Nueva York.
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La decisión forma parte de un paquete de sanciones destinado a aislar aún más la economía y el sistema financiero de Rusia, después de que las sanciones iniciales no consiguieran persuadir a Vladimir Putin de que detuviera su invasión de Ucrania.

Estados Unidos y sus socios dijeron que el grupo de trabajo se aseguraría de que las sanciones ya anunciadas contra las élites rusas se aplicaran a sus posesiones bajo jurisdicciones occidentales, y se comunicaría con otros países para “detectar e interrumpir el movimiento de ganancias mal habidas, y para negar a estos individuos la capacidad de ocultar sus activos en jurisdicciones de todo el mundo”. También dejaron la puerta abierta a imponer castigos financieros a más oligarcas vinculados al Kremlin.
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Aunque Estados Unidos, el Reino Unido y otros países sancionaron a más de 100 personas y entidades rusas, los activos de la élite permanecieron en su mayoría intactos. Por ejemplo, un avión perteneciente al multimillonario magnate del acero Alexey Mordashov voló la semana pasada desde la zona de las Seychelles a Moscú.
Pero hay indicios de que los oligarcas rusos están empezando a sentir la presión relacionada con sus preciadas posesiones. Roman Abramovich, presidente del Chelsea FC, cedió el control del club de fútbol de la Premier League y vigente campeón de la Liga de Campeones a los administradores de su fundación benéfica.
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Abramovich no figura actualmente en la lista de personas sancionadas del Reino Unido.
(C) Bloomberg.-
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