
Estados Unidos no tiene “por el momento” planes para derribar el cohete chino Long March 5B, que viaja sin control a una velocidad de 28.000 kilómetros por hora y está previsto que entre en la atmósfera la noche del sábado al domingo, dijo el secretario de Defensa estadounidense, Lloyd Austin.
“Por el momento, no tenemos planes de derribar el cohete. Esperamos que impacte en un lugar en el que no dañe a nadie, como el océano u otro sitio similar”, apuntó el jefe del Pentágono en rueda de prensa.
PUBLICIDAD
La última previsión es que el cohete entre en la atmósfera a las 23:59 GMT del sábado, con un margen de error de más o menos 7 horas y 45 minutos, aunque las estimaciones más certeras sólo se podrán hacer unas pocas horas antes del reingreso.
Al ser preguntado sobre si Estados Unidos tiene capacidad técnica para derribar el cohete en caso de que sea necesario, Austin respondió que tienen capacidad para “hacer muchas cosas”, pero insistió en que de momento no hay planes con respecto al cohete.
PUBLICIDAD
Aunque Austin no entró en detalles, Estados Unidos cuenta actualmente con un sistema de defensa contra misiles balísticos intercontinentales, los cuales son muy similares a los cohetes espaciales, como el Long March 5B, en capacidades y tecnología. Se trata del GMD (Ground-Based Midcourse Defense, o Defensa basada en tierra y a mitad de camino), creado por la empresa aeroespacial Boeing.
El GMD es un complejo y costoso sistema de misiles balísticos diseñado para interceptar a otros misiles balísticos cuando aún se encuentra en el espacio, es decir a mitad de recorrido entre sus bases de lanzamiento y su objetivo. Estados Unidos cuenta actualmente con 44 lanzadores dispuestos en los estados de Alaska y California, y un gran número de radares y estaciones de comando y control para dirigir las operaciones, de acuerdo a información pública provista por Boeing.
PUBLICIDAD
Interceptar con éxito un misil que se traslada a unos 28.000 kilómetros por hora con un proyectil que se mueve a una velocidad similar no es nada fácil, sin embargo. La tasa de éxito, extraída de los ensayos realizados, es actualmente de 56%, aunque se cree que lanzando al menos cuatro misiles interceptores al mismo tiempo esto podría subir a 97%, según ha reportado la revista The Economist.

Críticas a China
PUBLICIDAD
Durante la rueda de prensa el jefe de la Defensa estadounidense también lanzó una crítica velada a China, al apuntar que quienes operan en el espacio tienen el deber de hacerlo “de manera segura y meditada”.
El Long March 5B, que fue utilizado la pasada semana por China para lanzar al espacio uno de los módulos de su futura estación espacial, tiene una masa estimada que oscila entre las 17 y las 21 toneladas y un tamaño de unos 30 metros, lo que lo convierte en uno de los mayores trozos de escombros en regresar a la atmósfera, de ahí su vigilancia continuada.
PUBLICIDAD
De acuerdo con las últimas previsiones, los restos del cohete que podrían caer a la Tierra lo harían en algún punto entre los paralelos 41 norte y sur, con la mayor de las probabilidades en el océano Atlántico, seguido del Pacífico y del Índico.
Con información de EFE
PUBLICIDAD
SEGUIR LEYENDO:
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Vladimir Putin se reúne con Xi Jinping en Beijing para reforzar la cooperación estratégica y energética entre Rusia y China
El presidente ruso llegó a con el objetivo de ratificar la solidez de su vínculo con el líder chino, uno de sus principales aliados internacionales, en un momento en que el Kremlin enfrenta aislamiento diplomático por la guerra en Ucrania y una creciente presión económica sobre sus ingresos energéticos por las sanciones occidentales
Zelensky anunció nuevos planes de ataque para junio contra objetivos en territorio ruso
Además, informó sobre el refuerzo en el suministro de drones y equipamiento militar, así como la organización de una conferencia internacional para la reconstrucción del país

El secreto detrás de la conservación de Leptis Magna, el tesoro romano que asombra al mundo
Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1982 y en peligro desde 2016 por la inestabilidad en Libia, la ciudad enfrenta hoy una carrera contra el tiempo para preservar un legado de dos mil años


