Sexismo financiero: las CEO mujeres consiguen 10 veces menos inversores que los hombres

Un estudio mostró que la brecha de género pesa de manera similar que en el empleo. Las diferencias más grandes se vieron con las empresas de mujeres en industrias donde predominan los varones. El efecto contrario no existe: los hombres recibieron igual cantidad de capital si sus compañías apuntan a rubros percibidos como femeninos

Las CEO mujeres tienen más dificultades para recaudar fondos que los CEO varones: desde 2012 ha habido muy poco movimiento en la cantidad de capital de riesgo que se invierte en compañías fundadas por mujeres”. (EFE/Sebastiao Moreira)
Las CEO mujeres tienen más dificultades para recaudar fondos que los CEO varones: desde 2012 ha habido muy poco movimiento en la cantidad de capital de riesgo que se invierte en compañías fundadas por mujeres”. (EFE/Sebastiao Moreira)

No es una novedad que “todos los años la brecha de género en las inversiones de capital de riesgo siguen siendo un problema para las mujeres”, como señaló TechCrunch. “Mientras que en otras áreas la disparidad puede ir en el buen camino, en la financiación parece estar estancada. Desde 2012 ha habido muy poco movimiento en la cantidad de capital de riesgo que se invierte en compañías fundadas por mujeres”.

Sí es una novedad, en cambio, el hallazgo de un estudio que, además de comprobar que las CEO mujeres tienen más dificultades para recaudar fondos que los CEO varones, que pueden hacerlo de manera casi normal cuando se dedican a industrias que se perciben como femeninas, mientras que son penalizadas, y mucho, cuando intentan desarrollarse en rubros que se perciben como de hombres. La diferencia llega a 10 veces.

Realizado por investigadores de la Escuela de Negocios de Londres y la de Economía de Estocolmo junto con las universidades de Queensland, Columbia y George Washington, el trabajo publicado en Advanced Science estableció: “Cuando se dirigen a industrias dominadas por hombres que representan una ‘inadecuación’ para las mujeres, los emprendimientos dirigidos por varones recaudaron USD 21,8 millones en promedio, más de 10 veces los USD 2,1 millones que recaudaron en promedio los emprendimientos dirigidos por mujeres. Por el contrario, la brecha de financiación entre empresas dirigidas por hombres y dirigidas por mujeres no resultó significativa en los rubros dominados por mujeres”.

En este estudio los emprendedores recaudaron USD 21,8 millones en promedio, más de 10 veces los USD 2,1 millones que recaudaron las emprendedoras, en rubros percibidos como de varones. (Shutterstock)
En este estudio los emprendedores recaudaron USD 21,8 millones en promedio, más de 10 veces los USD 2,1 millones que recaudaron las emprendedoras, en rubros percibidos como de varones. (Shutterstock)

Eso implica que los inversores no confían en las capacidades de las mujeres a la hora de, por ejemplo, crear una compañía fintech, un medio o un servicio de transporte, mientras que tienen confianza en que un hombre puede sacar adelante una empresa en cualquiera de esos rubros y también en otros que se perciben como femeninos.

Dana Kanze, la autora principal, y sus colegas citaron un trabajo previo de Elise Tak, de la Universidad de Stanford, quien halló que “un producto tipificado como masculino, la cerveza artesanal, recibía una evaluación menos favorable cuando se indicaba que había sido producido por una mujer y no por un hombre”, mientras que un producto tipificado como femenino —en el caso del estudio, unas cupcakes— “recibían evaluaciones similares” más allá del género de quien lo hubiera creado.

Esa observación reflejaba “la transferencia de un efecto que se ha observado durante mucho tiempo en el mercado laboral: las mujeres son devaluadas cuando ingresan a ambientes laborales dominados por varones, mientras que la misma devaluación no suele extenderse a los hombres en ambientes laborales dominados por mujeres”. Y al indagar si se transfería también a la inversión, donde se supone que sólo se toma en cuenta el posible retorno por el capital arriesgado, Kanze encontró que también sucedía.

El trabajo se es un eco de uno anterior, de la Universidad de Stanford, según el cual un producto tipificado como masculino recibía una evaluación menos favorable si había sido hecho por mujeres, a quienes se les confiaban productos tipificados como femeninos, como las cupcakes.
El trabajo se es un eco de uno anterior, de la Universidad de Stanford, según el cual un producto tipificado como masculino recibía una evaluación menos favorable si había sido hecho por mujeres, a quienes se les confiaban productos tipificados como femeninos, como las cupcakes.

“Al comparar las diferencias de financiación según el género de los CEO y fundadores se reveló que las mujeres se encuentran en desventaja cuando recaudan fondos para empresas en industrias que se caracterizan por ‘inadecuación’, y recaudan 6,7 veces más en financiación bruta cuando sus compañías apuntan a rubros industrias en los que predominan las mujeres sobre los hombres. Por el contrario, la adecuación a la industria no importaba para los CEOs fundadores varones”, escribieron los autores.

El estudio analizó 392 emprendimientos que procuraban capital para su financiación y 130 inversores que buscaban dónde ubicar su capital de riesgo. Si bien “el grado de sofisticación del inversor surgió como un factor potencialmente atenuante, que parece ayudar a reducir el prejuicio de género derivado de lo que se percibe como ‘inadecuación’”, en el ancho mar del promedio las inversiones se decidían con clara injerencia de esa parcialidad.

“Los emprendimientos de mujeres para industrias dominadas por hombre recibieron una financiación significativamente menor con valuaciones significativamente más bajas que los emprendimientos de mujeres para industrias dominadas por mujeres. Por el contrario, los emprendimientos dirigidos por hombres obtuvieron resultados similares de financiación y de valuación más allá del género predominante en el rubro al que se dirigían”, concluyeron Kanze y sus colegas.

Las mujeres se encuentran en desventaja cuando recaudan fondos para empresas en industrias que se perciben como masculinas.
Las mujeres se encuentran en desventaja cuando recaudan fondos para empresas en industrias que se perciben como masculinas.

Un emprendedor varón merece credibilidad en un arco amplio de industrias, mientras que las mujeres quedan confinadas a un segmento del mercado, que en muchos casos es menos lucrativo. “A algunos les sorprenderá que tanto los inversores varones como las inversoras mujeres revelen este prejuicio, pero ya antes hemos observado este mismo patrón entre los inversores ángeles y los de capital de riesgo, independientemente de su género”, comentó el co-autor Mark Conley a la web de la Escuela de Economía de Estocolmo.

En su opinión, el elemento más llamativo de esta nueva investigación es que disipó “la idea de que la brecha de género en la financiación se debe a que las mujeres se dirigen a industrias ‘para mujeres’, que no siempre se asocian a un alto crecimiento de capital”. Al contrario, el problema se profundiza precisamente cuando intentan intervenir como empresarias en los rubros que se perciben como de varones y son más redituables. “Mostramos cómo los inversores reaccionan ante las mujeres en las industrias típicamente dominadas por los hombres, y desmantelamos efectivamente ese argumento”, cerró Conley.

El estudio reconoció los esfuerzos de legisladores y activistas, pero observó una realidad donde “la desigualdad de género persiste mundialmente, y frustra la representación equitativa de las mujeres y su potencial de ingresos”. Actualmente la mayoría del empleo “sigue dominado por los varones en términos de porcentaje de empleo y las mujeres en industrias marcadas por el dominio masculino siguen sufriendo una variedad de consecuencias adversas en cuando a su compensación, su promoción, su retención, su apoyo y sus oportunidades de liderazgo”. Muchas veces las mujeres —y otras minorías sociales— intentan eludir esa limitación al fundar sus propios emprendimientos. Pero tampoco eso funciona, por ahora, según comprobaron los investigadores.

El problema no es que las mujeres empresarias se dedican a rubros poco redituables: al contrario, se profundiza cuando intentan intervenir como empresarias en los rubros que se perciben como de varones y son más redituables.
El problema no es que las mujeres empresarias se dedican a rubros poco redituables: al contrario, se profundiza cuando intentan intervenir como empresarias en los rubros que se perciben como de varones y son más redituables.

“En lugar de ser un escape de contextos de organizaciones donde hay prejuicios, la búsqueda de oportunidades de emprendimiento” sigue mostrando “discriminación contra las mujeres” que se expresa “de maneras específicas que, sin embargo, son un eco de los contextos del empleo tradicional”, agregaron. “Las fundadoras mujeres, pero no los fundadores varones, están en desventaja en términos de obtención de financiación de riesgo y valuación”.

En coincidencia, TechCrunch señaló que “en 2019 menos del 3% de toda la inversión de capital de riesgo fue a compañías dirigidas por mujeres, y sólo la quinta parte del capital de riesgo en los Estados Unidos fue para startups con al menos una mujer en el equipo de fundadores”. El volumen promedio de dinero para empresas fundadas o co-fundadas por mujeres “es menos de la mitad que el de las empresas nuevas fundadas por hombres”. La situación empeora cuando, además de ser mujer, la empresaria pertenece a otra minoría social: “Las fundadoras afroamericanas recibieron el 0,6% de los fondos recaudados desde 2009 y las latinas sólo el 0,4% del total de los dólares para inversión”.

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