El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, reacciona junto al presidente de China, Xi Jinping, mientras emiten una declaración conjunta después de una reunión bilateral durante la cumbre BRICS en Brasilia, Brasil, el 13 de noviembre de 2019. REUTERS / Adriano Machado
El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, reacciona junto al presidente de China, Xi Jinping, mientras emiten una declaración conjunta después de una reunión bilateral durante la cumbre BRICS en Brasilia, Brasil, el 13 de noviembre de 2019. REUTERS / Adriano Machado

(Desde Brasilia, enviada especial).- “Queremos abrir nuestra economía, aumentar nuestras exportaciones e importaciones, y crear un ambiente favorable a los negocios en nuestro país”. La idea, expresada en mandarín, vino del presidente chino Xi Jinping. Y fue reiterada por los otros cuatro jefes de Estado de los BRICS, durante la clausura del Foro Empresarial en Brasilia. El país, gobernado con mano de hierro por el Partido Comunista, confirmó su decisión de adoptar el mantra de la Escuela de Chicago de Milton Freedman y George Stigler: el “liberalismo económico”, como respuesta a los desafíos globales.

Más aún. De acuerdo con Xi Jinping “el proteccionismo amenaza hoy al comercio y a las inversiones internacionales. Y es eso lo que lleva a la desaceleración global”. En ese contexto, el presidente chino se presentó como un salvador al decir: “Amigos, el desarrollo de la China constituye una oportunidad para todo el mundo. Las inversiones externas de nuestro país en. 2018 ascendieron a 143.000 millones de dólares. Tenemos que discutir buenas sugerencias para derribar las barreras comerciales”.

Ese lenguaje encajó con exactitud dentro del universo de ideas económicas del ministro de Economía brasileño Paulo Guedes, un auto reconocido Chicago Boy. El colaborador de Jair Bolsonaro, que tiene la máxima confianza de su jefe, se deslumbró al punto de fomentar “un área de libre comercio entre Brasil y China”.

El presidente sudafricano Cyril Ramaphosa, el presidente chino Xi Jinping, el presidente brasileño Jair Bolsonaro, el presidente ruso Vladimir putin y el primer ministro indio Narendra Modi asisten a la cumbre BRICS en Brasilia, Brasil, 13 de noviembre de 2019. (REUTERS / Ueslei Marcelino)
El presidente sudafricano Cyril Ramaphosa, el presidente chino Xi Jinping, el presidente brasileño Jair Bolsonaro, el presidente ruso Vladimir putin y el primer ministro indio Narendra Modi asisten a la cumbre BRICS en Brasilia, Brasil, 13 de noviembre de 2019. (REUTERS / Ueslei Marcelino)

En una línea semejante, el premier de la India, Narendra Modi, defendió al grupo de los BRICS “que aportan hoy el 50% del crecimiento de la economía global." Y postuló que para la permanencia de ese bloque “es preciso incrementar las relaciones comerciales” en su interior y reclamó, para eso, “metas más ambiciosas, con más cooperación y más inversiones mutuas”. Modi relató que hay oportunidades de inversión de 1 billón de dólares (millón de millón) “en obras de infraestructura”, en un contexto en que el PBI del país podrá llegar “en breve, a los 5 billones de dólares”.

Con menos aureola que en otras oportunidades Vladimir Putin, presidente de la Federación Rusa, afirmó que está dispuesto a aumentar la cooperación con los otros cuatro socios en áreas como la farmacéutica, aeronáutica, nuclear e informática: “Son los sectores en que los podemos avanzar juntos”.

En un escenario mundial que pintó como “muy complejo”, Putin sostuvo que es preciso fortalecer los vínculos dentro del quinteto. Advirtió que “la economía global puede caer a su menor nivel en los últimos 10 años”. A Rusia le toca organizar la cumbre presidencial de 2020, que tendrá lugar en San Petersburgo.A su manera, Jair Bolsonaro logró un brillo especial en esta reunión de Brasilia. No sólo por hospedar a sus colegas de los BRICS en un ambiente seguro y agradable. También por mostrar una faceta “pragmática”, propia de otros presidentes brasileños que lo antecedieron. “Brasil cambió y empezamos a abrir nuestros mercados al mundo” describió, para luego señalar: “Estamos de brazos abiertos para un comercio más diversificado y profundo” dentro del bloque. El jefe del Palacio del Planalto dejó de lado su tradicional verborragia “ideológica”, en la que denostaba contra quiénes hoy dice preferir como socios, especialmente China.

El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, y su esposa, Michelle Bolsonaro, dan la bienvenida al presidente chino, Xi Jinping, y a su esposa, Peng Liyuan, en el Palacio de Itamaraty, en Brasilia, Brasil, el 13 de noviembre de 2019. REUTERS / Adriano Machado
El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, y su esposa, Michelle Bolsonaro, dan la bienvenida al presidente chino, Xi Jinping, y a su esposa, Peng Liyuan, en el Palacio de Itamaraty, en Brasilia, Brasil, el 13 de noviembre de 2019. REUTERS / Adriano Machado

A Xi Jinping le agradeció que los chinos hayan tenido presencia en la licitación de los yacimientos petrolíferos submarinos del pre-sal, donde estuvieron ausentes las demás compañías multinacionales. En su visita a Beijing de hace unas semanas, Bolsonaro había pedido ayuda: “Aprovecho esta oportunidad para invitar a China a participar en la mayor licitación de petróleo y gas de la que se tenga noticias” expresó durante ese primer encuentro con su socio asiático. Lo cierto es que el nuevo lenguaje de Bolsonaro ha sido interpretado dentro de Brasil como un cambio “radical”. Tal vez no sea tanto, pero hay datos de la política doméstica que indican un “giro” moderado. Se afirma que habría en medios oficiales brasileños algunos puntos de “disgusto” con Donald Trump, a quién Bolsonaro tomó hasta ahora como su gran referente mundial. Uno de los asuntos decepcionantes fue el hecho de que la Casa Blanca no respaldara el ingreso de Brasil a la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE). Vale recordar que el secretario de Estado Mike Pompeo dio, en esa oportunidad, su aval a la Argentina, pese a la insondable crisis del país.

Consistente con su jefe Bolsonaro, el secretario de Comercio Exterior Marcos Troyjo, al hablar en el Foro Empresarial, resaltó el enorme potencial “de incremento en el comercio entre los países del Brics”. Y postuló: “Algunas alianzas intra Brics están más avanzadas que otras. Es el caso de Brasil y China. Pero hay una tremenda subutilización de la sociedad con la India”. El presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, discurseó en esa línea: “Debemos estrechar los lazos económicos entre nuestros países. Contamos con hacer sociedades con nuestros aliados de los Brics”. Y se propuso como plataforma para ingresar en Africa, “un continente que está abierto para los negocios, especialmente en inversiones en infraestructura”.

MÁS SOBRE ESTE TEMA: